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Bien reposado, como las grandes comilonas, llega a VidaExtra el análisis de ‘God of War III’. El final de una aventura que se originó en los últimos pasos de vida de PlayStation 2 y que hoy, cinco años después, se convierte en uno de los títulos de referencia de PS3 y de la generación que lo ha visto nacer.

Si hay una palabra que puede definir a ‘God of War III’ a la perfección esa es épico. ¿Quieres saber por qué? Decora tu cuerpo con los colores de la guerra, átate bien las espadas y acompáñanos en el siguiente análisis para saber si la última aventura del irrepetible Kratos está o no a la altura de sus altísimas expectativas.

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Más y ¿mejor?

Pues no, dejémoslo en más y más. Creo que a estas alturas de la película sería absurdo ponerse a debatir sobre la evolución de una saga como ‘God of War’. Si antes lo que nos encontrábamos eran enemigos grandes, ríos de sangre y momentos épicos, lo que ‘God of War III’ ofrece son enemigos más grandes, océanos de sangre y momentos más épicos. Ni más, ni menos.

Habría que entrar en cólera si lo que se nos hubiese prometido es algo totalmente revolucionario. Pero es que sólo hay que echar la vista atrás para ver que lo único que nos han vendido han sido batallas épicas contra enemigos cien veces más grandes que nuestro personaje, y los tiene, acompañados de unos gráficos de lujo, y vaya si los tiene.

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Eso no quita que superado el éxtasis inicial por tener una nueva entrega de la saga en tus manos te des cuenta de que, aunque el goce para la vista siga ahí, anda que no habrían estado bien unos combos más pulidos y trabajados, un guión que no decaiga a la primera de cambio, unos puzzles a la altura de la franquicia, que los escenarios no se repitan con tanta facilidad o que las nuevas armas realmente aportasen algo más allá del: “¡eh, que hay nuevas armas!

Detalles que habrían conseguido que ‘God of War III’ se coronase como rey absoluto del género y del catálogo de PS3. Puestos que, a pesar de la opinión de muchos, bajo mi punto de vista aún encabezan ‘Bayonetta’ y ‘Uncharted 2’, respectivamente. Y lo mejor para aquellos que los crearon y lo peor para nosotros, los jugadores, es que probablemente sendas coronas aún permanecerán mucho tiempo sobre sus cabezas.

Los deseos, deseos son. Seguramente ninguno de nosotros nos hemos encontrado aún ante un juego que nos aporte todo lo que nos gustaría, y por mucha expectación que corriese por nuestra sangre ‘God of War III’ no iba a ser una excepción. Dejemos a un lado entonces lo que podría haber sido y centrémonos en lo que tenemos entre manos.

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Espectáculo en estado puro

Si hay una cosa que ‘God of War III’ posee y ningún otro juego aspira a igualar es espectáculo visual. Dando por hecho que todos sois conscientes de que nos encontramos ante el juego que probablemente tenga los mejores gráficos de esta generación, los que ya lo hayáis disfrutado estaréis de acuerdo conmigo en que en este título no juegas para avanzar en la historia, eso es algo secundario. Lo que realmente deseas con todas tus fuerzas es cruzar una esquina y encontrarte con una de sus formidables escenas interactivas.

Un vuelo en picado sobre la cabeza de tu enemigo, una pelea vista a través de los ojos de nuestro oponente, un giro completo al cuello de nuestro enemigo que acabe decapitándolo… Momentos cinematográficos en los que temes pestañear y perderte ese inconfundible “jooder“, seguido de esa sonrisa complaciente que demuestra lo mucho que estas disfrutando.

La lástima en este sentido, si es que se puede tener los santos bemoles de echarle algo en cara a este aspecto, es que el inicio de esta tercera y última odisea es tan rematadamente bueno que a partir de la mitad el juego pierde algo de fuelle. Los momentos siguen siendo igual de asombrosos, pero el aumento del tiempo entre uno y otro consigue que las hordas que preceden a una nueva culminación se tornen bastante pesadas.

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Aquí debían jugar un papel crucial los escenarios, y cumplen (los detractores del pasillismo deberían preguntarse de vez en cuando si tal cantidad de detalles se verían de la misma forma si el libre albedrío fuese el protagonista en un juego como éste). Y por otro los puzzles que, lamentablemente, como comentábamos unas líneas más arriba, no están a la altura.

Si bien es cierto que el momento ‘Ecochrome’ es simplemente sublime, mejor ni hablemos del de ‘Guitar Hero’, quedando además en un segundo plano un laberinto a lo Cube que, situado en otro momento del juego en el que nos estuviésemos ansiosos por asistir al colofón final, habría funcionado realmente bien.

Eso sí, volvamos al principio, supera ese momento de bajón y prepárate para lo que se te viene encima porque si algo tiene ‘God of War III’ es que no te da pie a adivinar qué es lo que pasará a continuación. Limítate a relajar los músculos de la boca para comprobar cómo ésta se abre poco a poco reflejando tu sorpresa y admiración.

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Jugar a ‘God of War III’ no es jugar a ‘God of War’

Aunque era previsible que los machacabotones podrían seguir disfrutando de los sangrientos guantazos de Kratos sin preocupación alguna, sí que se denota cierta mejoría en lo que a combates se refiere para aquellos que buscan algo más.

La inclusión de nuevas acciones como sujetar a un enemigo y usarlo de parapeto mientras echas a correr, sumado a los elementos secundarios como las botas de Hermes o la cabeza de Helio, y, por supuesto, las nuevas armas y sus correspondientes acciones especiales, dan cierta vida a las batallas cuando ya empiezas a cansarte de romperle el cuello al mismo enemigo. Mención aparte merecen los contraataques, imprescindibles si realmente quieres llegar a algún sitio en los niveles más altos de dificultad.

Pese a ello muchos de estos añadidos no superarán el ser una mera anécdota cuando lleguemos al último cuarto de juego. Será entonces cuando nos daremos cuenta de que de poco sirve todo lo que llevamos en el inventario cuando los ataques más potentes llevan con nosotros desde el inicio del juego.

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El final del camino

Los que aún no hayáis empezado a jugarlo debéis saber que tenéis unas 10 horas de juego por delante, más las rejugables sólo aptas para los cazadores de trofeos, los fans acérrimos del espartano y aquellos a los que, con mucho tiempo libre y poco dinero en el bolsillo, no os quede otra cosa que disfrutar.

Los desafíos incluídos no dan para mucho más de una tarde y la descompensada dificultad entre unos y otros será la clave que impedirá que les dediquéis algo más de tiempo. Tampoco os preocupéis aquellos que no hayáis podido adquirir la arena de combate. Insulsa hasta decir basta quedará relegada al olvido hasta que a alguien se le ocurra complementarla con un modo cooperativo.

No entraré a comentar en profundidad el final, bajo mi juicio bastante pobre, previsible y falto de giros sustanciales, y os invito a que tampoco lo hagáis vosotros en los comentarios a no se que lo aviséis debidamente con la palabra spoiler pintada con luces de neón. Entre otras cosas porque sería una auténtica puñalada para aquellos que aún no lo conocen.

Sabed que nos encontramos ante uno de los mejores títulos de la consola y que es una compra recomendadísima para todos los fans de los juegos de acción. Pocas veces en esta generación podemos decir que un juego ha estado a la altura de las expectativas, y en esta ocasión en concreto celebramos que ‘God of War III’ sea uno de esos pocos privilegiados. Juegazo al canto.

Ficha Técnica: God of War III

God of War III
  • Plataformas: PS3
  • Editor: Sony
  • Desarrollador: Sony Santa Monica
  • Lanzamiento: Ya disponible
  • Precio: 69,95 euros


Vídeo | GameTrailers

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