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Nos ha gustado Call of Duty: Infinite Warfare y ahora tenemos el miedo metido en el cuerpo
Análisis

Nos ha gustado Call of Duty: Infinite Warfare y ahora tenemos el miedo metido en el cuerpo

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Después de tantísimas entregas y ver cómo se repite la cantinela de una expectación inicial que poco a poco se va diluyendo durante las primeras semanas, uno ya no sabe demasiado bien cómo acercarse a la llegada de una nueva entrega de la saga de Activision. ‘Call of Duty: Infinite Warfare’ es la última de ellas y, para alegría de muchos, su beta cerrada dará el pistoletazo de salida en una hora.

Queríamos aprovechar la ocasión para hablaros de nuestra experiencia con el juego antes de ponernos a jugar en Twitch, de intentar adelantar de la mejor forma posible qué es lo que os vais a encontrar, pero lo cierto es que seguimos atascados en ese miedo inicial que os comentábamos. ¿Merece la pena? ¿Subo el nivel del hype? ¿Paso olímpicamente de la nube de comentarios que llegará durante las próximas horas?

Opciones y mapas, las piezas fundamentales

Sólo se me ocurre una forma de responder a todas esas preguntas, y es algo tan sencillo como preguntarme si las partidas que pude probar de su multijugador me resultaron divertidas. ¿Lo fueron? Sí, sin duda alguna, y no sólo eso, también tuve la sensación de que los posibles “pero” que han ido generando los títulos anteriores estaban más difuminados.

La razón para llegar a esa conclusión es muy simple, la combinación de personalización y diseño de mapas es justo lo que necesita un ‘Call of Duty’ para engancharme desde el minuto 1. Si aguantará el empuje inicial durante meses es otro cantar, ahí la idea de tener amigos siempre conectados o desafíos a los que ir apuntando para desbloquear emblemas y tarjetas me resultan clave para seguir jugando, y es algo que no pude comprobar entonces y espero descubrir con la beta.

Warfare3

Si me sirve de consuelo el tema de los mapas. Soy de los que opinan que el caos de los mapas “abiertos” de ‘Call of Duty: Ghosts’ le hacía un flaco favor a su multijugador, más propio de ratoneras de pasillos angostos y encuentros muy marcados. Por suerte aquí se han dejado de experimentos y han ido a lo que el segundo ‘Black Ops’ demostró de forma magistral, que la idea de las tres líneas de ataque son una solución tan simple como efectiva.

Favorecer los encuentros cara a cara resulta clave en un juego de estas características, donde la puntería y la velocidad de reacción son claves para que las contiendas pasen de un pasillo a otro en cuestión de segundos sorprendiendo a todos los que pasen por allí.

Ratoneras y poderes

Puede que siempre haya sido uno de los aspectos más criticados de la saga en comparación con otros juegos, lo de presentar mapas de tamaño medio y pequeño en los que los jugadores de gatillo fácil puedan disparar a todo lo que se mueva, pero no es menos cierto que esa es parte de su esencia, y verla recuperada aquí en niveles que apoyan esas continuas luchas de dos bandos frente a frente me parece todo un acierto.

La segunda clave está en el tema de la personalización, que mantiene el sistema de 10 huecos al que todos estamos acostumbrados y que, además, añade el componente de los “poderes” que ya vimos en ‘Black Ops 3’ y que aquí recibe el nombre de Combat Rigs.

Warfare2

Tres opciones que clasifican las clases del juego se suman en esta ocasión a tres perks específicos que marcarán aún más el estilo de esa alternativa en cuestión, dando así fuerza a la idea de tener personajes con unas habilidades claras para que sepas a qué te enfrentas desde varios metros más allá, pero manteniendo el efecto sorpresa al no saber qué te deparan exactamente.

Sumémosle a eso el crafteo de armas, que podrán conseguirse conforme juguemos y que en mediante versiones comunes, raras, legendarias y épicas añadirán perks específicos de armas como multiplicadores de puntuación o la posibilidad de marcar enemigos.

No se limita a ser una opción más de personalización, resulta también una herramienta ideal para que la adquisición de nuevas armas forme parte de la progresión y que la falta de contenido no nos alcance demasiado pronto.

Warfare4

¿Será suficiente?

Con todo, ‘Call of Duty: Infinite Warfare’ lo tiene bastante fácil para ganarse mi atención. Velocidad en las partidas, contundencia en las armas y opciones en los menús son más que suficientes para parir un buen multijugador de la saga, así que parece que Infinity Ward se ha puesto las pilas para que el resto de compañías que trabajan en la franquicia no le acaben pasando la mano por la cara.

Si la diversión inicial deriva en ansiedad porque llegue el juego después de que acabe esta beta, es algo que podremos comprobar durante este fin de semana, pero inevitablemente llegamos a ella con la sensación de que todas sus promesas y las ilusiones que despiertan ya las hemos vivido en más de una ocasión con idénticos resultados. Ojalá esta vez todo sea distinto y, a su vez, siga manteniendo la esencia de lo que buscamos en un ‘Call of Duty’.

Call of Duty: Infinite Warfare

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