El caparazón azul, ese implacable democratizador

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Caparazón azul Mario Kart

Todo el que haya jugado alguna vez a ‘Mario Kart’ habrá sufrido una situación similar. No sólo vas primero en la carrera, sino que además has conseguido sacar una cómoda ventaja al segundo, viendo ya al alcance de tu mano la victoria. Entonces oyes que uno de los amigos con los que estás jugando emite una risa maliciosa, y notas cómo el sonido de la destrucción se aproxima a ti. Es el caparazón azul, el implacable objeto que premia a los perdedores y castiga a los ganadores.

Naturalmente, cuando vas segundo se convierte en un regalo del cielo, que muy posiblemente te permita ponerte en cabeza de la carrera. Se trata sin duda alguna del objeto más polémico y discutido por los aficionados a la saga, pues resulta bastante chocante que los corredores de cola, que son los que generalmente reciben esta arma, tenga en su mano la posibilidad de cambiar la cabeza. Pero así son las cosas en esta saga de carreras locas, y tened por seguro que no van a cambiar.

Hace poco explicaba Hideki Konno, director de los dos primeros ‘Mario Kart’ y productor de los siguientes, que el objetivo de su equipo ha sido siempre el conseguir carreras donde no se produjeran grandes diferencias entre el primer y el último competidor. Una partida ideal para él sería aquella en la que todos los contendientes tienen opciones de ganar hasta la última curva, y en esa tarea de balanceo el caparazón azul juega un papel decisivo.

Mario Kart Wii

Así pues, el objeto de la discordia no podría estar más lejos de desaparecer del repertorio de la serie, a pesar de que muchos desearían acabar con él. Yo me considero un piloto bastante técnico, más amigo de ganar carreras por pura conducción que empleando objetos, y por ello suelo ser víctima habitual de este democratizador ítem, pero reconozco el inestimable lugar que ocupa y lo divertida que resulta su aparición en partidas multijugador, así que por nada del mundo querría verlo desaparecer.

En la última entrega de la serie para Wii se incluyó la posibilidad de esquivar este caparazón usando un champiñón de aceleración justo antes de la fatídica explosión azul. Un paso más en la eterna búsqueda del equilibrio que ha motivado a Konno y su equipo en cada nueva iteración de la franquicia. Seguro que con el paso de los años continuaremos viendo nuevas modificaciones, pero este objeto alado y sus temibles pinchos seguirá surcando los circuitos para aplicar su propia justicia.

Vaya desde aquí mi homenaje a esta genial e incomprendida lección de diseño de juegos, cuya capacidad para generar risas en partidas con amigos sólo es comparable a la aparición del martillo en la saga ‘Super Smash Bros’. La próxima vez que estéis liderando una carrera y el pelo de vuestra nunca se erice al ver este caparazón venir hacia vosotros, recordad que vuestro sacrificio es por un bien mayor: conseguir un juego equilibrado. Y después, ya os podéis acordar de la familia de quien os lo haya enviado.

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