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Destiny: Los Señores de Hierro, entre el reciclaje y la depuración
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Destiny: Los Señores de Hierro, entre el reciclaje y la depuración

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El de 'Destiny' es un caso tan particular, tan controvertido y tan significativo, que a buen seguro dentro de muchos años aún se seguirá mencionando como caso de estudio en todo lo que puede ir bien y mal a la hora de plantear el desarrollo de un videojuego con ambiciones difíciles de cumplir.

Dos años después de aquel mes de septiembre en el que, estuviéramos listos o no, Bungie puso en marcha una epopeya espacial con demasiados agujeros que parchear en su estructura, 'Destiny' es un juego completamente diferente hoy. Y no me refiero solo a la cantidad de contenido que ha llegado desde entonces: a nivel mecánico parece otro título en muchos aspectos.

'Los Señores de Hierro', nombre que recibe la última expansión editada por el estudio americano y publicada una vez más por Activision, supondrá con toda probabilidad el último hito en el camino antes de dar la bienvenida a una secuela que ya está en las quinielas de 2017. Analizar lo que este DLC supone para la experiencia es bastante complicado, pues su interpretación variará mucho en función de la relación previa de cada jugador con el título.

Qué es Destiny hoy

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Son muchas las ópticas desde las que se puede afrontar 'Los Señores de Hierro': para el jugador que lleva dos años ya enganchado a este universo, será una excusa más para extender la cuenta de horas invertidas; para quien lo dejó en el pasado, es probable que no resulte aliciente suficiente; por último, para quien se ha resistido hasta el momento a 'Destiny', supondrá un reto de mucha envergadura.

De hecho, la posición de este último grupo, en la que se encontrarán muchos lectores de este texto actualmente, me parece la más particular. Varios amigos han decidido aprovechar la ocasión para entrar por fin en el juego de Bungie y la opinión de todos ellos ha sido unánime: es demasiado. Es tanto lo que ha cambiado, se ha ajustado y se ha añadido en estos dos años de caminar, que me he visto en verdaderos apuros para explicarles por dónde empezar.

El sambenito de que Destiny es un juego corto de contenido ha quedado definitivamente atrás

El sambenito de que 'Destiny' es un juego corto de contenido ha quedado definitivamente atrás, incluso sacando de la ecuación todos esos materiales que no han sido puestos al día, como las incursiones previas (que ojalá se recuperen). De hecho, es tanto lo que ahora ofrece y de una manera tan dispersa, que la barrera de acceso al juego es altísima incluso para quienes cuenten con amigos que les sirvan de guía.

En el otro extremo del espectro nos encontramos quienes hemos seguido al pie del cañón, con más o menos intensidad, durante estos dos años. Nosotros somos a la vez los más exigentes con el juego y quienes menos le exigiremos a esta actualización, posiblemente, pero incluso con esas condiciones encontraremos aquí otra buena ración de horas para divertirnos. Entre ambos extremos, el grupo de los renegados será posiblemente el menos agraciado por este DLC.

Reciclando hasta la extenuación

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Cuando digo que quienes abandonaron el juego serán, con toda probabilidad, quienes menos disfruten de la propuesta que trae 'Los Señores de Hierro', lo hago por un motivo muy claro: la cantidad de reciclaje que hay en esta expansión es altísima. Y obviamente, quien dejó el juego cansado de lo que ofrecía difícilmente encontrará satisfacción en ver que las novedades tienen relativamente poco de nuevas.

Quien dejó el juego cansado de lo que ofrecía difícilmente encontrará satisfacción en ver que las novedades tienen relativamente poco de nuevas

Hay un nuevo grupo de enemigos, sí, pero básicamente son los Caídos que hemos estado combatiendo desde el primer día en esteroides y con nuevas skins. También hay un nuevo espacio para explorar, pero no deja de ser una extensión del Cosmódromo que hemos recorrido tanta veces. Y sí, también hay un nuevo espacio social para acudir en busca de aventuras, pero muy limitado y que no termina de sustituir a la sempiterna Torre.

También las nuevas aventuras que se plantean tienen mucho de viejas conocidas, con visitas que recurren ya de manera demasiado descarada a la nostalgia para justificar que estemos pateando los mismos escenarios con ligeras modificaciones. Tres cuartos de lo mismo sucede con las armas, con el perfecto ejemplo del regreso del Gjallarhorn, el arma más poderosa y célebre del año uno, que se ha convertido en el principal reclamo promocional del DLC durante los últimos meses. Blanco y en botella.

Mejorando, hasta cierto punto

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Reconocer la evidente capa de reciclaje que impregna el lanzamiento no es óbice para hablar del trabajo que Bungie ha hecho en refinar, actualización tras actualización, la experiencia 'Destiny'. Una experiencia que a día de hoy hace de él un juego extraordinario, con retos para todos los niveles y gustos, y que ante todo ha sabido ir tapando esos agujeros que mostraba en su lanzamiento hasta el punto de lucir un brillante acabado a día de hoy.

La cuestión, dirán sus detractores, es lo mucho que ha costado llegar hasta aquí, pero que eso no impida hablar de sus virtudes. Las mayores fuentes de frustración que han lastrado a esta aventura han sido erradicadas ya, un punto que Bungie debe anotarse a costa de haber escuchado a su comunidad de jugadores activamente, y la cantidad de momentos de excepcional diversión que ofrece es sobresaliente.

Las mayores fuentes de frustración que han lastrado a esta aventura han sido erradicadas ya

Muchos de esos momentos excepcionales se encuentran precisamente en este último DLC. La Furia de las Máquinas, sin ser la mejor incursión que ha dado el juego (ese honor lo seguirá ostentando La Cámara de Cristal un año más), vuelve a mostrar a Bungie en pleno estado de forma, y el Crisol ha ganado enteros gracias al nuevo modo Supremacía y a la posibilidad de los combates privados. Los cambios aplicados a otros modos como el recién iniciado Estandarte de Hierro restan en grinding y suman en entretenimiento.

Donde no termina de arrancar la cosa es en el plano narrativo. Sé que he hablado de esto ya, pero el asunto se hace cada vez más notable: con cada ampliación del proyecto, el universo y el lore que vienen con él se hace más grande, más intenso y más profundo, pero el gran fallo está en la torpeza que Bungie demuestra para presentarlo en pantalla. Esta vez contamos con cinemáticas y todo, algo que ha faltado en la mayoría de expansiones, pero de nuevo nos quedamos con la sensación de que no se está llegando a contar de manera adecuada una rama tan interesante del argumento de 'Destiny' como es el historia de los Señores de Hierro.

La hora de hablar de Destiny 2

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Infame es ya aquella declaración que prometía diez años de extensión para 'Destiny'. Como bien es sabido por todos, los hechos derrotaron a la ambición y en el momento de iniciar su tercera vuelta al sol estamos pensando ya en una secuela que ha sido comentada abiertamente por los padres de la criatura.

Se espera que hasta entonces aún tengamos oportunidad de repetir eventos vividos previamente como el Festival de las Almas Perdidas y las Carreras de Colibríes, amén del modo difícil de la nueva raid y de saraos habituales como Las Pruebas de Osiris y el Estandarte de Hierro. Eso sí, de no haber una nueva expansión realmente intensa hasta la llegada de 'Destiny 2', la espera se puede empezar a hacer algo larga solo con lo que ofrece este último añadido.

Los Señores de Hierro es un aceptable broche final que deja el juego mucho más cerca de lo que siempre debió ser

Obviamente, habrá tiempo de hablar largo y tendido de esta segunda parte cuando sea presentada formalmente al público, pero no deja de resultar relevante porque lo que tenemos ya disponible deberá ser la base de lo que está por venir. Y la base, más allá de las muchas imperfecciones que acarrea, está ahora mismo en un punto bastante notable. Sí, las cosas se podían haber hecho mejor para llegar hasta aquí, pero también os digo que en conjunto no ha sido tan terrible como algunos pregonan.

'Los Señores de Hierro' es un aceptable broche final para esta etapa, uno que deja el juego mucho más cerca de lo que siempre debió ser, aunque mermado en parte por la ausencia de auténtica frescura después de tanto tiempo de juego. Como aporte final para los guardianes más fieles, cumplirá perfectamente el cometido. Para el resto, quizás sea momento de esperar ya a lo que esté por venir próximamente.

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