Batman: Arkham Origins Blackgate

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Rocksteady Studios ha sabido dar en la tecla correcta. Ha removido la industria con su saga 'Batman: Arkham', dejándole casi todo hecho a Warner Bros. Games Montreal con el reciente 'Batman: Arkham Origins'. Pero no solamente los sistemas de sobremesa han tenido su ración del Caballero Oscuro, ya que tanto Nintendo 3DS como PS Vita han contado con 'Batman: Arkham Origins - Blackgate'. Situado cronológicamente poco después que 'Batman: Arkham Origins', su estilo no tiene nada que ver con la trilogía del Caballero Oscuro iniciada por Rocksteady Studios, al seguir las pautas de los metroidvania en dos dimensiones y media. ¿Le ha sentado bien este cambio? Analicémoslo. Máscara Negra, el Joker y el Pingüino tienen muchas ganas de darle caña a Batman Cuando supimos que Armature Studio, formado por ex-miembros de Retro Studios que trabajaron en 'Metroid Prime 3: Corruption', se iba a encargar de realizar un videojuego de Batman siguiendo las directrices de los 'Castlevania' y 'Metroid' de dos dimensiones, nos alegramos. Porque es un género que engancha, en especial cuando las cosas se hacen bien. Con el Caballero Oscuro ya habíamos experimentado, en cierto modo, esta mecánica con las tres dimensiones, con zonas inaccesibles hasta conseguir el gadget de turno. Faltaba saber si en 2D la fórmula funcionaría. Y funciona a medias. Uno de los fallos de Armature Studio ha sido hacerlo en 2,5D, generando confusión en ciertas zonas, sobre todo a la hora de plasmar los escenarios en el mapa. Al no contar con profundidad ni diferenciar las distintas elevaciones de cada sala, navegar por la prisión de Blackgate es muy complicado, incluso habiendo completado la aventura. Sus creadores tendrían que haberse esforzado más por algo que nos parece tan básico, en especial cuando no solamente iremos de izquierda a derecha, puesto que aquí en algunas salas habrá varios planos laterales y en otras daremos giros de 90º, avanzando hacia el fondo de la pantalla o en sentido contrario. Es de agradecer, al menos, que haya libertad para explorar toda la prisión, con tres zonas claramente diferenciadas custodiadas por su villano de turno. En los Bloques de Celdas tenemos al Pingüino, en Administración al Joker, y en Industrial a Máscara Negra. Podremos escoger el orden para visitar cada zona, aunque habrá momentos en los que será imprescindible ir a otro lugar para conseguir un bat-accesorio con el que poder avanzar. Pero si queremos, por ejemplo, dar caza primero a Máscara Negra, y después al resto, podremos hacerlo. En mi caso ha sido el Joker, el Pingüino, y Máscara Negra, con un final especial para éste último, desbloqueando un regalo especial. Si optamos por otro, desbloquearemos otro final especial y otro regalo, con lo que 'Batman: Arkham Origins - Blackgate' se trata de un título rejugable. Aunque algo pesado, porque nos obliga a repetir toda la historia a pesar de que en cada nueva partida se nos conserven los casos y battrajes. Resolviendo casos en 'Batman: Arkham Origins - Blackgate' en modo detective Resolver casos en 'Batman: Arkham Origins - Blackgate' es uno de los aspectos más divertidos de todo el juego, como ya pasó con los anteriores 'Batman: Arkham'. Gracias al modo detective del Caballero Oscuro, podremos investigar cada punto de la pantalla en busca de elementos de interés que nos den pistas sobre ciertos sujetos en Blackgate. En total serán catorce casos cuyo interés será meramente informativo y para desbloquear imágenes en la galería, nada más. Pero nos mantendrán enganchados para intentar resolverlos todos, frustrándonos por momentos al pensar que ya lo hemos explorado todo en una zona, hasta que nos damos cuenta de que sólo funciona correctamente si Batman puede ver claramente dónde pulsamos con nuestro dedo. El modo detective, a todo esto, se activa pulsando una vez con nuestro dedo la pantalla. Si mantenemos pulsado se activará el modo detective más detallado, abriendo un pequeño círculo que analizará ciertos elementos del mapeado (estructuras que podremos derrumbar y cosas por el estilo). Ésta será la única forma de resaltar los elementos de cada caso, puesto que en modo detective "simple" no aparecerán, mientras que todo lo demás (enemigos, objetos y estructuras) sí. Sobra decir que le daremos mucho uso al modo detective, tanto a la hora de resolver los casos (si somos completistas) como a la hora de avanzar por Blackgate, ya que, por ejemplo, no podremos derribar estructuras con nuestro lanzador de gel (cuando lo consigamos, claro) sin haber analizado previamente dicha estructura. Pero por lo menos resulta intuitivo y nada pesado este modo. La pena es eso, el tener que fijarse bien en la mirada de Batman si queremos resolver todos los casos. Peleas en plan Rocksteady Studios, pero de bolsillo Armature Studio lo tenía ciertamente fácil. Salvando el cambio de perspectiva (con ese lastre por no saber representar bien cada localización en el mapa), lo único que tenía que hacer era copiar todo lo demás, adaptándolo a unas dimensiones más cerradas. El sistema de combate lo ha mantenido aquí, de hecho, pero resulta menos satisfactorio. Cuando empecé el juego parecía que iba bien, pero cuando nos las vemos contra los matones se le empiezan a ver las carencias. O simplemente cuando nos rodean varios enemigos. Los combos funcionan bien, igual que la contra más básica, pero a veces el sistema se lía con los bloqueos de la capa, los saltos para situarnos detrás de un matón con porra eléctrica y los remates en el suelo, con lo que es habitual que se nos chafen los combos. Se echa en falta, además, que los enemigos vuelvan a aparecer, ya que las zonas que hemos explorado y limpiado aparecerán vacías, al contrario de lo que suele suceder en los metroidvania. No habría estado de más el poner a algunos de nuevo para darle más vidilla a eso de deambular de un lado para otro. Porque lo haremos. A pesar de que Blackgate no es muy grande, Batman tendrá que recorrer sus pabellones varias veces, sobre todo al final de la aventura. Y cansa un poco. 'Batman: Arkham Origins - Blackgate' también falla en los duelos contra los jefes secundarios y finales. Algo que debería ser espectacular se torna en la mayoría de los casos en combates cuyos movimientos y ataques tenemos que seguir al dedillo. Tan solo hubo algún secundario que se salvó de la quema, aportando algo más de libertad. Mientras que otros, como el del Pingüino, fueron simple y llanamente asquerosamente frustrantes, desesperando por fallos en el sigilo y en la utilización de la batgarra contra sus secuaces. Es una pena, porque en otros 'Batman: Arkham' eran una gozada. ¿Es mal juego, por lo tanto, 'Batman: Arkham Origins - Blackgate'? No, pero sí que es cierto que está muy a la sombra de los trabajos de Rocksteady Studios. Completar la aventura divierte, pero no se puede obviar que cuenta con varios aspectos que deberían pulirse, con lo que nuestra valoración dependerá de lo pacientes que seamos. Mola su ambientación oscura, no mola que las voces vengan en inglés. Pero sigue siendo, en el fondo, un Batman a lo 'Batman: Arkham'. Y eso mola. Plataformas: Nintendo 3DS y PS Vita (versión analizada) Desarrollador: Armature Studio Compañía: Warner Bros. Interactive Entertainment Lanzamiento: 25 de octubre de 2013 Precio: 39,99 euros (en Amazon lo tenemos por 33,20 euros) En Vidaextra | Guía para resolver todos los casos de 'Batman: Arkham Origins - Blackgate'

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