Un juego mágico, de esos que llegan sin hacerse notar, con una mano delante y la otra detrás esperando que ni la crítica ni el usuario final se ceben con él demasiado, pero que sin embargo no tardan en convertirse en un camino a seguir. Uno de esos títulos que aún se recuerdan pasadas tres o cuatro generaciones y que desearemos volver a jugar cuando la enésima hija del hype nos vuelva a defraudar. Así era ‘Crackdown’.
Poco más se le pedía a Ruffian Games con ‘Crackdown 2’ salvo que estuviesen a la altura de la obra original de Realtime Worlds. Un cometido que se podría dar por hecho viendo las ventas que está cosechando el juego de Xbox 360 pero que, tal y como descubriréis en el siguiente análisis dista mucho de lo esperado.
Tal vez ponerse a jugar a ‘Crackdown 2’ siendo un maldito fanboy de la primera entrega sea contraproducente, pero bien mirado quién si no podría valorar los enormes aciertos de la primera entrega mientras los compara con los de ésta última.
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