Vivimos en un mundo perfecto en donde el bien ha conseguido imponerse a los designios del maligno. Nosotros, los humanos, disfrutamos sin ningún tipo de remordimiento de una situación idílica por la que no hemos luchado y por la que no hemos derramado una sola gota de sangre.
En nuestro lugar, los sacrificados fueron otros. Héroes que campan a sus anchas por nuestra historia iconográfica. Fontaneros valientes, luchadores aguerridos, caballeros espaciales de razas alienígenas y, en definitiva, expertos en la defensa de unos valores, unos ideales y una forma de vida, la nuestra.
Pero cuidado, la historia sólo la escriben los que ganan, y cuando eso sucede también tienen derecho a marginar a personajes menos afortunados en el reparto de carisma pero que también aportaron su granito de arena para nuestra supervivencia. Sean bienvenidos a “Héroes olvidados y sin carisma. Ellos no te olvidarían… no lo hagas tú.”, por que ellos también sudaron sangre para vencer al mal.
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