En esta segunda entrega, como el mismo Cliff Bleszinski se ha encargado de repetir una y otra vez, todo es mucho más grande, más bruto, más cazurro o como queráis decirlo. Es un ‘Gears of War’ a lo bestia, hipermusculado y con más litros de hemoglobina que cualquier película gore (y estoy pensando en ‘Braindead’, para la que se usaron no sé cuantos cientos o miles de litros de sangre de vaca).
¿Se podría decir que ‘Gears of War 2’, como muchos han insinuado, no es más que una extensión del primer título? ¿Una especie de expansión? Pues hombre, la verdad es que rara es la vez en la que hay un cambio totalmente radical entre la primera y la segunda entrega de un título, no nos engañemos. Visto así se podría decir eso, pero en realidad ‘Gears of War 2’ ofrece mucho, muchísimo más que su hermano pequeño sin dejar por ello de llevarnos de la mano.
Lo primero que notamos es que gráficamente ha sido pulido de forma notable y lo segundo es que el esquema de control es exactamente igual al del primer título. Todo un acierto. Es un sistema que funcionó muy bien en su momento y que nos permite coger el pad y empezar a jugar sin muchas más preocupaciones. De todas formas existe la posibilidad de llevar a cabo un tutorial en el que gracias a un novato (Carmine… o eso dice, aunque no es él) y a la necesidad de enseñarle algunos conceptos básicos aprenderemos a manejar a Marcus si no lo habíamos hecho antes.
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