Ha llegado sin hacer demasiado ruido, aunque con tanto FPS en el mercado es hasta comprensible, pero lleva varias semanas entre nosotros. ‘Singularity’ y la nueva vuelta de tuerca al continuo espacio-tiempo, en esta ocasión gracias a un arma acoplada a nuestro brazo izquierdo llamada DMT.
La singularidad según Raven Software, estudio con sobradas tablas en los FPS (ahí tenemos de ejemplo el ‘Quake 4’, entre tantos otros). Un título que, una vez superada una primera parte (entre 30 minutos y una hora), tiene algo que atrae más y más, hasta que finalmente, y casi sin darnos cuenta, hemos terminado la aventura. ¿O no?
Porque quien juega con el tiempo, ya se sabe… Pero bromas aparte, ‘Singularity’ basa su principal baza en el arma DMT, capaz de envejecer o renovar algunas cosas. Y digo algunas porque no podremos aplicar esa fórmula sobre lo que queramos. Tan solo en cosas que serán realmente relevantes para la historia, bien sea en forma de crono-notas, pizarras con fórmulas indescifrables para gran parte de los mortales, escaleras, cajas… O incluso humanos, pudiendo convertirlos en cenizas. O a la inversa, de un modo tanto o más desagradable.
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