Recuerdo con gran nostalgia la primera vez que probé juegos como ‘Portal’ o ‘Echochrome’. Ambos títulos rompían en mil pedazos las reglas de la lógica, la física y el espacio. Los dos se han convertido en los abanderados de una generación de juegos, en el ejemplo de cómo con poco se puede conseguir mucho y más, y de cómo podemos reinventar los géneros hasta límites insospechados. La sensación producida por ambos juegos no tenía parangón hasta ese momento y su innovación, por muy sencilla que pudiera parecer en apariencia, cambió por completo la perspectivas que se pueden tener de las cosas, más allá de los videojuegos.
Pocos juegos son capaces de transmitir ese aire de grandeza simplificada, aplicada especialmente en un juego de plataformas, puzzles o estrategia mental. ‘Braid’ es un juego que nos rompe todos los esquemas espacio-temporales que tengamos concebidos en nuestra mente, exprimiéndonos el cerebro y haciéndonos ver que el reto no consiste en llegar del principio al final de cada nivel, si no en cómo usemos el tiempo dentro él.
‘Braid’ se ha convertido en muy poco tiempo en uno de los grandes juegos estrella de Xbox Live Arcade. En apariencia no es más que un plataformas tipo ‘Mario’ a la vieja usanza, pero en su interior esconder arte puro, belleza e innovación. Cosas que hacen grandes a los videojuegos y nos dan motivos para creer que el futuro no está tan negro como otras compañías nos están vendiendo. Afortunadamente…
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