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La cosa está que arde. Nintendo ha confirmado oficialmente la existencia de la sucesora de Wii y los rumores, dimes y diretes inundan la red. Existen muchas especulaciones al respecto, imágenes fantasma de lo que podrían ser la consola y el mando, la promesa desde las altas esferas de la compañía de que se volverá a revolucionar el panorama lúdico…

En este post intentaremos acercarnos de forma cautelosa a Project Cafe (nombre provisional) y a los rumores que la rodean, pero sobre todo especularemos sobre las razones qué han llevado a la compañía de Kioto a adelantarse varios años a sus competidoras, si acierta o no con este movimiento, si la lógica guarda un lugar para una nueva consola en esta generación, en la siguiente o con un paso entre cada una de ellas.

Wii era ya una máquina desfasada tecnológicamente cuando llegó al mercado. Sinceramente, creo que aquella famosa frase que la describió como un par de Gamecube pegadas con celo era generosa. La blanca de Nintendo no ha demostrado en ningún momento un nivel gráfico que nos aleje mentalmente de lo que ofrecía la anterior consola de sobremesa de la compañía.

Que no se me malinterprete y se tomen estas palabras como un ataque sin concesiones a Wii. De la misma manera que me expreso sobre las carencias internas de la consola en la realidad que le tocó vivir (léase, PS3 y 360 alucinándonos a base de millones de polígonos texturizados en HD), también pienso que Wii ha albergado algunos de los mejores juegos del último lustro. ‘Super Mario Galaxy 2’ o el tercer Metroid parido por Retro Studios pueden mirar de tú a tú a cualquier juego cachas de las consolas mayores. Y es que la genialidad no sabe de matemáticas.

Galaxy 2

El ciclo habitual que veníamos sufriendo hasta ahora marcaba una media de cinco años de vida para una consola de sobremesa. PS2 demostró que esa regla podía romperse (¿O sería más apropiado decir ‘doblarse’?), y lo hizo en el momento más oportuno.

El mundo capitalista veía resquebrajarse sus cimientos poco después de que Microsoft y Sony lanzaran sus carísimos desarrollos al mercado (cinco años después de la salida de PS3 por ejemplo, resultaría una locura una inversión de igual envergadura para una PS4). En ese momento parecían más ciertas que nunca las palabras que habían vaticinado diez años de vida para la consola de Sony. Pero ¿Cómo hacerlo sin que el público notara el agotamiento? En ese punto Nintendo habría mostrado el camino a seguir.

Kinect y Move son periféricos que saben en Microsoft y Sony a elixir de juventud. Personalmente pienso que es un movimiento algo forzado, realizado más por necesidad coyuntural que por las propias ganas de revolucionar el mercado. La tendencia marcada por Wii con respecto a los sensores de movimiento tardó en cuajar en los estupefactos ojos de la competencia. La realidad terminó por imponerse en forma de millones de dólares y sólo era cuestión de tiempo que todo el mundo quisiera su parte del pastel.

Kinect

Este es pues el panorama que rodea a Nintendo en la actualidad. Wii se vende por inercia. Sólo el desconocimiento del comprador ajeno a este mundillo o el afán completista del jugador habitual alimentan en este momento las ventas de la consola. El 2011 es el año de la decadencia, donde se hace evidente el abandono cada vez mayor protagonizado por las third partys y la ausencia de estrenos de relevancia. Era el momento de plantear el cambio.

Project Cafe es la evolución lógica de Wii en el ciclo de cinco o seis años al que estamos acostumbrados. La diferencia estriba en que ese ciclo se quiere pervertir artificialmente hasta la década por parte de las otras compañías competidoras. En ese sentido, Nintendo se prepara para mostrar al mundo su segunda parte de este ciclo. Project Café no es el comienzo de la Next Gen, es la puesta al día de Nintendo para aguantar la segunda parte del ciclo de la actual generación.

Atrás quedarán los gráficos borrosos para abrazar la inevitable, a estas alturas, alta definición. Estaría bien que Project Café fuera capaz de mostrar de la mejor manera posible los títulos de Wii en los televisores HD. La lógica empresarial empuja a Nintendo a no dar la espalda a los más de ochenta millones de usuarios que tiene su actual consola.

Con respecto a la potencia gráfica, parece que por fin tendremos una máquina a la altura. Lo que me pregunto es ¿De qué sirve la potencia gráfica con el target de público actual de Wii? Creo que Nintendo reaccionará con Café de forma contraria pero complementaria a sus competidores. Si ellos han ido a por mi target, yo voy a ir a por el suyo.

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Por último me gustaría comentar algo sobre el mando y la jugabilidad que ofrecerá la consola. Seré muy breve, es absurdo que me ponga a elucubrar. Nada sabremos de ello hasta que le echemos el ojo encima, y eso será cuando Nintendo lo vea conveniente (el momento elegido ha sido el E3). Si algo tenemos son las palabras de Iwata asegurando que nos volverán a sorprender. ¿Debemos creerle?

Project Cafe tiene una papeleta difícil. No se trata de ofrecer potencia bruta en su segundo round en una misma generación de consolas, consiste, ni más ni menos, en ser capaz de dejar mudos a sus competidores y al mundo entero como ya lo hicieron con el anuncio de las posibilidades jugables de Wii. ¿Difícil? Si alguna compañía puede hacerlo, desde luego esa compañía es Nintendo.

En VidaExtra | Iwata habla sobre la nueva consola de Nintendo

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