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‘Gears of War 3’: el análisis del lector

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Os proponemos que analicéis el ‘Gears of War 3’. Requisitos básicos:

Muy importante: tienen que ser análisis originales realizados por vosotros para esta sección. No tiene sentido copiarlos de otra página aunque seáis vosotros los autores. En ese caso podrán ser descartados.

Tenéis de plazo hasta el viernes día 17 de Febrero, con lo cual disponéis unos cuantos días para escribirlo todo tranquilamente.

El análisis mejor valorado será el que aparezca reseñado en el post del próximo análisis del lector que os propongamos.

Nos reservamos el derecho a descartar el análisis más votado si creemos que no cumple con los requisitos aquí expuestos.

Todo vuestro.


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2 Respuestas

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    lamejor

    Karma: 130 (12 votos)

    kabukianalisis gears of war 3

    pocas veces he esperado un juego tanto como éste, la franquicia fue el principal motivo de decantarme hacia el sistema xbox 360, un juego que en su día revolucionó los gráficos, yo lo considero el verdadero primer juego de nueva generación, y que añadió un sistema jugable que ha enganchado a millones de jugadores, con sus parapetos, sus recargas activas,sus lancers con motosierras, su tios petaos y su gore, mucho gore, ver esas cabezas saltando y sonando como melones explotando.

    pero sinceramente, y ya dejando de lado la fiebre inicial y con un buen tiempo prudencial, os debo decir que esta tercera parte me ha dejado bien frío en su campaña, y sobre todo, en su conclusión. Ojo, no digo que sea un mal juego, ni que no me haya gustado, simplemente, es que no ha complido con mis espectativas, y por mucho guionista que dicen que le han metido, siguen pecando en uno de los fallos de la saga, no saben transmitir bien la historia.

    pero vamos por partes

    técnicamente, no he visto juegos con tanta solidez y carentes de fallos, algo lógico teniendo en cuenta que éste juego salia en marzo del año pasado, y por una estúpida decisión de microsoft lo atrasaron para la campaña prenavideña, donde ha tenido que competir con battlefield 3, mw3, etc… una decisión para mi penosa, ya que por lo menos en mi caso, ha perjudicado al juego ya que me he centrado más en el juego de E.A., cuando si hubiese salido en su momento, hubiese tenido casi un año para viciarme el gears.

    sus gráficos, si bien en modelos de personajes prácticamente son los mismos y no se aprecia sino detalles como que ahora van en uniforme de verano, donde han mejorado más ha sido en los efectos de luces y ambientales, sobre todo por la revisión que hicieron el motor unreal engine, que ya dio sus frutos en juegos como bulletstorm.

    la ambientación ha cambiado otra vez, si el primero tenía esa ambientación grisacea que tanto me gustaba, y el segundo se generalizaron los tonos parduzcos, aquí se ve todo mucho más luminoso y colorido, ya eso lo dejo a los gustos de la gente, pero prefiero mucho más el estilo del primero.

    también como novedades tenemos una mejoría en el sistema de destrucción, sobre todo en el dlc la sombra de raam, que seguro va a suponer las pautas para futuros juegos, en donde derribamos todo un edificio al puro estilo battlefield

    el sonido sigue siendo parecido a las anteriores entregas, pero su banda sonora, para mi le ha faltado algo de épico, y recurren a melodías pasadas

    la jugabilidad sigue siendo la misma, pocas novedades exceptuando las nuevas arms, que sobre todo en multijugador, está cambiando la manera de jugar de la gente…antes daban codazo y escopetazo, ahora te disparan con la recortada …ironic off

    Donde sin duda ha mejorado el juego, y mucho, es en el modo multiplayer, todos recordaremos los quebraderos de cabeza que nos dio la segunda parte con el dichoso lag, y los truquitos que teniamos que hacer para ser host, y más cuando la primera parte no estaban esos problemas, pues bien, en la tercera parte ya han desaparecido y se juega mucho mejor. El gameplay ahora es más rápido, ya que los jugadores se mueven algo más deprisa, y con las nuevas armas que te matan tan rápido se convierte en un juego trepidante. Hay que decir que también han habilitado un modo clásico que prescinde de las nuevas armas para que se juege como antaño

    Para mi lo mejor del juego es el modo horda, ese si que lo han mejorado pero bien, ya que no es como en el primero que te daban los mismos puntos de experiencia solo por sobrevivir, sino que cuanto mas matas, mas dinero y punto te dan, y con ese dinero, pues puedes construir al inicio de cada ronda barricadas, poner torretas, centinelas, señuelos, centro de mando incluso coger un silverback que es una especie de armadura mecha armada hasta los dientees, además se pueden actualizar para que sean más fuertes.

    Aquí te atacan todo tipo de enemigos, incluidos los brumak, esos bichos gigantescos, junto a nuevos enemigos como los kantus blindados y esas escolopendras que tanta grima me dan.

    Para finalizar, solo mencionar que ahora son 50 rondas en vez de 40, y que incluso se puede retomar la partida una vez muerto si se tiene dinero para ello.

    El modo bestia se suponía que sería una de las grandes novedades, pero a mi no me ha gustado mucho, controlamos a varios tipos de locust y tenemos que matar a los humanos que se han atrincherado con todos los accesorios que podemos poner en el modo horda, con sus barreras, torretas, etc

    lo malo es que son solo 12 rondas, y no tiene mucha complicación.

    ahora, centrémonos en la historia, que para mi punto de vista, podría haber sido una épica conclusión, ya que prometieron que sería el final de la saga de éstos personajes, pero se ve que han jugado al mismo juego de siempre, dejar cabos sueltos sin resolver para futuras entregas

    no voy a dar muchos detalles para evitar spoilers, pero sinceramente, viniendo de enfrentamientos tan épicos como los de la segunda parte, esta tercera la veo yo demasiado “pobre”, donde tanto el bando de los humanos y de los locust están en las últimas, y la verdadera amenaza está en los lambent, que para mi gusto, le han dado demasiado protagonismo (odio esos bichos)

    también parece que ha llegado zapatero allí a epic y ha puesto la ley de igualdad de sexos, ojo, no estoy en contra de personajes femeninos ni mucho menos tengo razones machistas, pero gears desde el uno se caracterizaba por esos tipos supermusculados y la verdad, ver de repente tanta chica en el 3 parece como algo forzado.

    la historia tampoco es que sea un alarde de original y virtuosismo, y como no, le han puesto el elemento melodramático de turno, pero no me ha convencido mucho que digamos, en el 2 lo hicieron mejor.

    pero lo que si me ha fastidiado ha sido el final, podría haber sido mucho más épico, y sobre todo, haber resuelto todas las incógnitas del origen de los locust, algo que solo se intuye con algunas pistas muy escondidas que dan, pero para mi, han desaprovechado la ocasión totalmente.

    seguramente, la próxima entrega será un spin off y una precuela, ya hemos visto el dlc la sombra de raam a candidatos a los próximos personajes, y puede que den más detalles de la trama, si no quieren jugar al jueguecito de LOST hasta que se queme la saga

    En definitiva, la campaña, eso si, de una gran duración para lo que nos tienen acostumbrados con los shooters, es divertida, tiene sus momentos, impresiona gráficamente aunque ha perdido su ambientación característica, pero para mi ha sido la peor de las tres

    en cambio su multiplayer es muy completo con multitud de modos, es más rápido, sin lag, con colorines en las armas a lo call of duty (mejor no menciono lo de los colorines de pago porque todavía me hierve la sangre), un modo horda que para mi es lo mejor del juego, el modo bestia, muchas medallitas para conseguir, incluso le han puesto prestigios en el último dlc

    sin duda, un juego que durará años jugándose como sus predecesores en el multiplayer y un título imprescindible para los poseedores de la 360

    -- editado por última vez a las 14:00

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    Que peazo review, amén Kabuki.

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    brillante

    Karma: 83 (7 votos)

    Si existen dos licencias exclusivas capaces de hacer que un detractor de Microsoft se plantee la adquisición de una flamante Xbox 360, éstas son Forza Motorsport el brillante simulador de conducción de Turn 10 Studios y, por supuesto, Gears of War. La obra de Epic Games se armó con un engine gráfico a la última Unreal Engine 3, marca de la casa, y lo utilizó para crear un universo fantástico donde dar rienda suelta a los más salvajes combates entre humanos y Locust, una raza de dudosa belleza pero con unas dotes innatas para la guerra. En Epic supieron arriesgarse dando otra vuelta de tuerca a la jugabilidad clásica inherente en los títulos de acción en tercera persona, dándole especial importancia a su eficiente sistema de coberturas, el cual ha sido imitado hasta la saciedad (en ocasiones con bastante éxito). De igual forma, el flanqueo y un inteligente uso del armamento se convertían en el modus operandi a seguir durante toda la aventura. Todo ésto, sumado a la posiblidad de jugar la campaña en modo cooperativo, hizo de Gears of War el nuevo referente en el género y un magnífico ejemplo aseguir. La secuela estaba cantada.

    Su segunda parte resultó ser un fiel reflejo de la primera entrega, evolucionada en todos sus aspectos pero con novedades más bien justas. No obstante, la franquicia aún disfrutaba de una merecida juventud presumiendo, además, de no haber sido igualado en términos jugables por ningún otro clon pretencioso. Gears of War 2 volvió a convertirse en un must no solamente para los poseedores de Xbox 360, sino para cualquier aficionado a los videojuegos y a la acción en general. Gráficamente la mejora era palpable y conseguía eliminar pequeños vértices en el control que empañaban ligeramente el resultado final de su predecesor, afinando la jugabilidad y cumpliendo con creces las espectativas que se habían formado durante los meses previos a su lanzamiento. El modo Horda hizo las delicias de los jugadores que, tras la larga campaña que el juego ofrece, seguían con sed de sangre virtual. Además, esta modalidad de supervivencia conservaba la opción de acción cooperativa; todo un acierto con el que extender aún más la larga experiencia que proporciona el modo principal.

    Pero el público siempre quiere más, y Epic Games no tardó en anunciar el desarrollo del tercer capítulo de la saga. Un nuevo choque de motosierras llamado a cerrar (al menos temporalmente) la magnífica trilogía protagonizada por Markus Fenix. Por supuesto, el desarrollo de una tercera parte a estas alturas entraña la necesidad de variar ligeralmente algunos de los conceptos más arraigados en la serie, adaptando la jugabilidad a las exigencias del jugador actual, el cual está bastante más saturado de juegos similares a Gears of war que cuando éste entró en escena por primera vez. Tal vez por este motivo la desarrolladora decidió tomar un pequeño desvío fuera de la apuesta segura que fue su segunda parte, intentando potenciar de manera evidente la vertiente multijugador (elevando a cuatro los participantes simultáneos en campaña) y tratando de finalizar, con la mayor espectacularidad posible, la épica historia que se narra entre los infinitos disparos y explosiones.

    Sin embargo, el juego parece no haber recibido la acogida que se esperaba y ha caído, como otros tantos, preso de su propia espectación. Eso sí, desde poca altura; no hay que alarmarse. Tal vez se esperaba una pequeña revolución jugable que nos pusiera entre manos un capítulo mucho más salvaje y variado en comparación con los anteriores, o quizá haya sido por culpa del extremo bombardeo mediático que ha traído consigo desde su anuncio. El caso es que Gears of War 3 es, curiosamente, el menos sorprendente de los tres y, sin embargo, sí parece latir en su interior un apreciable espíritu de renovación.

    A la revisión del popular modo Horda, ahora con la coletilla “2.0”, se le suma un multijugador más completo y una campaña que trata de comprimir en una sola aventura todo lo que ha hecho de Gears of War un título imprescindible para cualquier jugón que se precie. Esta batalla final se juega en cooperativo casi por obligación, pues todas y cada una de las escenas que lo componen están pensadas para ser atravesadas junto a otros usuarios, ya sea online o compartiendo consola. Una verdadera lástima que el modo a pantalla partida se limite a dos jugadores, pues quizá podría haberse utilizado el total disponible en campaña (el doble) reduciendo ciertos detalles gráficos, los cuales, sin duda, se antojarían prescindibles en favor de una acción a cuatro en la misma habitación (mucho más divertido), sin tener que recurrir a dos consolas conectadas entre sí y dos televisores.

    También es posible que el abuso de ciertas escenas aparentemente irrepetibles y heróicas haya pasado factura a la franquicia, pero lo cierto es que las sorpresas ya no son tales, con algunas honrosas excepciones (pues hablamos de un juego sobresaliente, pese a estas pequeñas lacras) y que el combate es un calco descarado de las dos primeras entregas, sin mayores intenciones. El cambio no reside en el control o en la manera de afrontar el combate, sino en el desarrollo de la aventura en general y en la escasa variedad de misiones a cumplir. Desde un primer momento no podemos evitar pensar que, tal vez, el camino elegido para llevar a la meta a Markus Fenix y compañía no es el más indicado. Han inyectado un modelo de juego que difiere ligeramente de lo esperado en esta franquicia, más propio de otros juegos de acción cooperativa explícita como Left 4 Dead, Lost Planet 2, o el venidero Resident Evil: Operation Racoon City.

    Ésto puede resultar muy atractivo en apariencia, pero no tarda en convertirse en una importante falta, pues reduce el grueso de la diversión al combate en la práctica totalidad de la aventura, sin dar oportunidad a disfrutar de eventos especiales como los que sí hacían acto de presencia en las precuelas; cobijándose en exceso en las plazas abiertas donde un buen número de enemigos intenta acabar con nosotros, sin grandes alardes a la vista en el diseño. Tras derrotar a la horda de turno, se nos dará acceso a una nueva zona en la que volver a armarnos hasta los dientes y seguir combatiendo más y más enemigos, en busca de unos objetivos simples, predecibles y, casi siempre, repetitivos. La inclusión de un mayor número de elementos y situaciones (todos recordamos la escena del Brumak en la anterior entrega), habría resultado indudablemente beneficioso para evitar la leve monotonía que se respira, sobre todo, durante la primera parte de la aventura; algo que, posteriormente, se palia en gran medida gracias a la esperada aparición de los Locust de toda la vida, quienes resultan bastante más interesantes y menos pesados en combate que los infectados o “luminosos”.

    La historia sigue funcionando sin ser ningún hito argumental, concluyendo de una forma elegante, espectacular y a la vez sencilla, sin machacar al jugador con innecesarias secuencias animadas más allá de las estrictamente necesarias y yendo directo al grano desde que iniciamos la partida. Nunca ha sido un juego especialmente insistente con el drama que se esconde tras uno de estos soldados ultra-proteínicos, y sigue sin serlo, aunque la importancia de los personajes es algo más notoria en esta ocasión, significándose en el concepto de “hermanos de batalla” más que nunca y ampliando el elenco de personajes principales para dar sentido al extenso cooperativo del que hace gala.

    Técnicamente no hay nada similar trabajando bajo Unreal Engine, simple y llanamente. Inexplicablemente algunas escenas animadas no interactivas siguen mostrándose en formato de video prerenderizado que “canta” con respecto a la limpieza del resto. Es posible que el engine se resienta al mostrar cierta cantidad de elementos simultáneos, pero estoy seguro de que, trucos gráficos mediante, podrían haber resuelto estas secuencias sin recurrir a la pre-renderización. Cierto es que se gana calidad en la iluminación y los sombreados, pero no dudo ni por un instante de la capacidad de Epic Games para mostrar prácticamente lo mismo, en tiempo real, y en el hardware de la propia máquina.

    La iluminación es tremendamente efectista, con un HDR agresivo que baña los escenarios en tonos brillantes y contrastados. Asimismo, el detalle de texturas y modelos vuelve a aumentar, creando un diferencial más que evidente con respecto a aquella primera parte que introdujo la saga en nuestras consolas. Resulta excepcional ver tal cantidad de elementos en pantalla, con un detalle altísimo, moviéndose a 30 imágenes por segundo sin bajones salvo, excepcionalmente, los que pueden derivar del juego a pantalla partida. Aún así, se mantiene muy estable, máxime para lo que nos ofrece visualmente. Huelga decir que tanto el sonido como la banda sonora y el doblaje, siguen estando a un excelente nivel, con los actores de siempre poniendo voz a todos los personajes, con esfuerzo y calidad (aunque, en ocasiones, la sincronización labial brilla por su ausencia).

    Gears of War 3 se descubre como un notable intento de cerrar una saga que difícilmente se conformará con la trilogía, pero que debería tomarse un merecido descanso hasta, tal vez, la próxima generación, donde sin duda la hábil mano de Epic Games les permitirá volver a desmarcarse como una compañía capaz de vender tantas consolas como juegos, hacer que sus rivales abran los ojos en un ejercicio de incredulidad y tentar a propios y extraños, como ya hizo en su día, con un excepcional e inimitable título de acción en tercera persona llamado a redefinir las bases de su género. Imprescindible, del primero al último.

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    No puedo editar y han salido dos textos tachados, cuando en realidad simplemente iban entre guiones. Por favor, cambiadlo si podéis por paréntesis ya que no me permite editar. Gracias.

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    Felicidades Alex me gusto tu review de inicio a fin.

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    Gracias AlxFx, un placer ser leído.

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