
La batalla ha terminado. George Hotz, uno de los hackers más famosos a nivel mundial, entre otras cosas, por conseguir vulnerar el sistema de seguridad del iPhone de Apple, ha admitido su rendición frente a la imposibilidad de hacer lo propio con PS3.
Todo empezó cuando el joven Hotz afirmó haber accedido a los archivos internos de la consola de Sony, el primer paso para conseguir cargar homebrew y juegos copiados en PS3. Tras ello Sony tomó una decisión que acabó por incitar el interés del hacker en seguir su proyecto, actualizar el sistema imposibilitando el acceso a Linux que venía de serie con la consola.




