
El desarrollo de ‘Daikatana’ parecía estar maldito aunque las causas habría que buscarlas en motivos mucho más terrenales. Egos, inexperiencia, decisiones erróneas, cambios de última hora, un proyecto demasiado ambicioso, abandonos o el aceptar que simplemente luchaban contra molinos de viento y sus posibilidades de ganar eran prácticamente cero.
En el primer capítulo vimos cómo se gestaba la idea, el segundo nos mostró las primeras decepciones y cómo el equipo intentaba sobreponerse a ellas. No todos lo consiguieron y nuestra historia arranca con un John Romero sólo e intentando sacar adelante el proyecto con gente nueva. Es la mejor parte, sin duda, todavía quedan piedras en el camino pero la luz al final del túnel ya empieza a vislumbrarse. Bienvenidos de nuevo a la parte final de la leyenda de ‘Daikatana’.








