
La serie de libros ‘1001…’ ya se había convertido en una excelente referencia de consulta para los aficionados a la literatura, el cine o la música. En 2010 se publicó en inglés el tomo dedicado a los videojuegos, todo un merecido reconocimiento para un arte que, aún siendo todavía joven, ha producido en su seno un buen puñado de obras imprescindibles.
La titánica labor recopilatoria que guardan en su interior las casi mil páginas de ‘1001 videojuegos a los que hay que jugar antes de morir’ sólo podía salir desde las entrañas de Edge. La admirada revista ha demostrado siempre un respeto sumo por lo que se ha denominado la Videogame Culture. Un respeto que se ha reflejado, número tras número, en textos de calidad, en análisis inteligentes. Edge siempre ha tratado al lector de videojuegos como un adulto y a este medio como algo serio con capacidad de trascendencia.







