Vas por la calle pensando en tus cosas, ensimismado. Quizá el calor sofocante que cae en Julio está pasando factura y se está cebando en ti. No tienes fuerza para nada y tan sólo quieres llegar a tu casa y enchufar el aire acondicionado.
De repente te das cuenta que una viejecita está siendo atracada y tu honor te empuja a acudir en su rescate. Te encaras con el asaltante, te intenta golpear pero eres más rápido, lo esquivas, te agachas, aprietas fuerte el puño y le revientas la mandíbula con un ‘UpperCut’. Sus compinches vienen en su ayuda, son tres pero te sobra con la fuerza de tus puños y la energía vital que emanan.
Te concentras, un aura azul empieza a reunirse alrededor de tus manos y cuando menos se lo esperan se ven presos de una esfera de energía que los desintegra al grito de “¡Hadouken!”. En efecto, has triunfado. Que la pobre viejecita haya sido víctima también de tu poder no importa, por que te has enfrentado a tu destino y has vencido. Te atas de nuevo la cinta roja a tu frente y sigues tu camino. Eres un digno heredero del poder de ’ Super Street Fighter 2’ de MegaDrive, y un auténtico frikazo.



- ¿Quien se cree que es?, ¿Dios? (con acento ruso) – Dios tendría piedad, Rambo no.
“From the imagination of Michael Jackson comes a videogame like no other…”
Menudo berrinche me dio al saber de la existencia de este juego de culto. Yo, que viví mi adolescencia tardía pegado a una MegaDrive, que tantas tardes le robé horas de Supernintendo a mi vecino Vicente, resulta que mi menda ha vivido hasta hoy sin conocer este título, Zombies Ate My Neighbors.




