
Ya sabéis que el efecto que los videojuegos causan en los jugones ha sido un tema muy tratado por la prensa sensacionalista. Los legendarios juegos violentos que son capaces de lobotomizarnos y convertirnos, partida tras partida, en verdaderos psicópatas en potencia.
Por que sí, cuando desde algún sector (tradicionalmente conservador) se quiere atacar a este mundillo que tanto nos apasiona, se ven fantasmas por todas partes e incluso la localización de un juego en África puede parecer motivo de racismo.
Pero oye, no todos los videojuegos son violentos y ni mucho menos todos están diseñados para que los disfrute el prototipo de niño violento con tendencia al “serial killer” que la prensa quiere vender. Entonces, ¿qué sucede con esos juegos diseñados para chicas que tantas alegrías le dan al mercado de Nintendo DS?. Sucede que el rol de mujer que venden es igual, o en ocasiones mucho más sangrante y demencial, que el que puede acabar generando un ‘GTA’.






