
Cuentan las lenguas antiguas que un joven japonés hizo un pacto con Satanás. Le concedía su alma a cambio de crear el simulador de fútbol más divertido del mercado. En el trato, sellado con la sangre de una gallina, se especificaba que año tras año se iría mejorando hasta llegar al máximo. El nombre del japonés era Shingo Seabass y el juego ‘Pro Evolution Soccer’.
Pero hacer un pacto con el diablo tiene siempre una parte oscura y es que después de una gran subida, la bajada suele ser suicida. El cambio generacional de consolas no le sentó bien al juego y las novedades anuales no consiguen arreglar la herida base jugable que soporta todo el título. Pero esperad, que ‘Project Natal’ y el Sony Motion Controller pueden liar aún más la cosa…







