
Hay ocasiones en las que siento un poco de vergüenza de pertenecer al ramo del diseño y la publicidad. Ocasiones en las que al ver mentir a determinado anuncio pienso en cómo han tenido el valor de desarrollar una campaña entera así. Claro que, por otra parte, los creativos publicitarios que hayan tenido que apechugar con el encargo no tienen por que tener culpa alguna, al fin y al cabo el cliente es quien dicta las pautas a seguir.
Pero no me entretengo más y os presento a la maravillosa consola más potente del mercado, un aparato que es capaz de dejar a Xbox 360 y PS3 a la altura del betún al mismo tiempo que combina sus capacidades de conexión con las posibilidades de Wii… dadle la bienvenida a la iGUGU Gamecore. Una nueva consola aclamada por la crítica tal y como figura en su publicidad.






Partamos este artículo de una base. Una base que debería existir grabada a fuego en nuestras mentes, pero que los publicistas y los expertos en márketing de las empresas interesadas, han conseguido borrar. La lealtad hacia una multinacional no debería existir. No en un sistema económico global que se basa en el liberalismo y en la ley de la oferta y la demanda.



