En la industria del videojuego hay personajes y personajes. Algunos de ellos, pese a no ser más que ejecutivos que sólo toman decisiones y muchas veces equivocadas, se consideran auténticos gurús del entretenimiento digital. Lo peor de todo es que hoy dirigen una multinacional del entretenimiento y mañana podrían dirigir CocaCola del mismo modo y bajo la misma perspectiva. Economía global, que por cierto dicen va muy bien.
Así que cuando hablan, hay que conceder a sus palabras el valor justo. Pero hoy vamos a centrarnos en un tipo que, vete tú a saber la razón, nos cae bastante bien. El bueno de Reggie Fils-Aime, ese tío enorme y bonachón, director de Nintendo América y que hace poco participó en un concierto de rock.
Y sobre ese mismo concierto vamos a hablar. La presentación de ‘Wii Music’ en el pasado E3 dio mucho de qué hablar. Ver a los pesos pesados de Nintendo hacer el ridículo de aquella manera sobre el escenario fue, cuanto menos, algo digno de recordar. El caso es que Reggie, uno de los músicos, acaba de asumir que quizá se equivocaron con aquello y perjudicaron al producto.


Nintendo, esa irreductible aldea de Japoneses que luchan contra el dominio de la potencia gráfica. Su última consola, la exitosa Wii, ha revolucionado el mercado consiguiendo millones de ventas, y todo ello sin seguir la tendencia de virtuosismo gráfico que han impuesto Sony y Microsoft. Pero una pequeña lacra lleva manchando el inmaculado camino que sigue la consola, la falta de espacio de almacenamiento.
El dinero llama al dinero. Eso ha sido así desde que se inventó el vil metal y se decidió que formaría parte del sistema económico de los países. Y en Nintendo lo saben muy bien, puesto que sus arcas están repletas gracias al éxito de Wii.








