Antes de empezar a hablar del uso y abuso del grito de Wilhelm y de su llegada al mundo de los videojuegos, merece la pena que profundicemos un poco en su historia y rebusquemos en los anales del mundo del celuloide. Por que sí, el grito más famoso de la historia del cine, un grito que se repite de forma sistemática película tras película, proviene de una grabación realizada durante la época dorada del séptimo arte, los años 50.
Cuenta la leyenda que durante la filmación de la película “Tambores Lejanos”, un cantante que participaba en el cast llamado Sheb Wooley, entonó tal grito desgarrador y agónico para representar el dolor que suponía ser devorado por un presunto cocodrilo, que la grabación fue directa a los archivos de efectos especiales de sonido de la Warner Bros.
Unos años después, Ben Burtt, uno de los ingenieros de sonido que participaba en el primer montaje de “Star Wars”, lo encontró misteriosamente criando polvo en una estanteria. Al escucharlo y contemplar la potencia del grito, decidió incluirlo en la película y nombrarlo “Grito de Wilhelm” al ser uno de los efectos que se usó en una vieja cinta de 1953.






