
Muchas veces se ha criticado, o se ha intentado comprender, la nula calidad de las películas basadas en videojuegos. ¿Cómo puede ser? Nos preguntamos muchos. Si la historia de base es buena, si los personajes son convincentes… ¿cómo es que un guionista competente no coge esos elementos y los junta para dar forma a una historia potable? Pues bien, quizá este pequeño testimonio ayudará a formar una imagen mejor de todo lo que puede estar pasando.
Y es que entramos directamente en la boca del lobo para hablar de Uwe Boll, responsable de las más infectas producciones basadas en videojuegos. No se sabe cómo el señor Boll conseguía engañar a los estudios de cine para conseguir incluso presupuestos de 25 millones de dólares por película. El caso es que viendo cómo trabajaba según el testimonio de Guinevere Turner, la guionista de la adaptación de BloodyRayne, no me extraña que después saliese todo como salía.

Arrepentíos pecadores si no habéis purificado vuestra desdicha ante la sagrada mirada del Creador. Por que el fin del mundo ya llega, las señales así lo atestiguan y no hay posible salvación. El Astaroth de los tiempos modernos se ha reencarnado en el cuerpo de un director de cine alemán, y lo peor de todo es que ha decidido dar el salto a tierra santa. A la tierra de los videojuegos.
¿Os suena de algo un festival de cine llamado Hoboken International Film Festival? Sí, hombre, ese que tiene una página web que parece diseñada por un niño de 5 años. Ah, que no. Tranquilos, yo tampoco había escuchado hablar de él hasta hoy. Y es que siempre hay una primera vez para todo.
Me he dado cuenta, con el tiempo, de que soy fan de Uwe Boll. No de sus películas, que conste.
Hace unos meses dábamos la noticia de que
Empezamos la segunda parte del 


