El cielo se abrió al ritmo que marcaban los tambores del apocalipsis. Una lengua de fuego se abrió paso entre los despojos humanos y acarició la dorada piel del Mesías Infernal. Era la fecha señalada, el relevo que durante años habían estado esperando, la resurrección del mismísimo Windows… pero no. Llegó ‘Windows Vista’ y la realidad no sólo nos golpeó en la frente sino que además, nos hizo un Hadouken.
Qué a gusto se quedó el tito Bill Gates cuando parió a la última versión de Windows. Ya se que seguramente no estuvo ni implicado en el proceso de desarrollo, pero ser la cara reconocible de la empresa tiene que tener sus cosas malas.
Y es que en la última iteración del sistema ventanas, las cosas se han puesto feas en cuanto a rendimiento se refiere. Cualquier cosa pide más recursos, lanzar una aplicación sencilla consume más ram, el propio sistema otorga unas notas de suspenso a la mayoría de ordenadores de sobremesa… ¿Y qué demonios pasa con los jugones?








El diseñador jefe de Bioshock, Ken Levine, ha dicho que Vista beneficiará a los juegos de PC.


