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The Division 2: tras probar la beta privada, esto es lo que nos ha parecido al equipo de VidaExtra
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The Division 2: tras probar la beta privada, esto es lo que nos ha parecido al equipo de VidaExtra

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Durante el pasado fin de semana hemos tenido la oportunidad de probar la beta privada de The Division 2, en este caso en Xbox One, por lo que, como hemos hecho en anteriores ocasiones, os traemos aquí las impresiones de cada uno de los editores que formamos el equipo de VidaExtra.

Creo que, leyendo los textos, la conclusión es que nos ha gustado lo que hemos visto y tenemos ganas de tener el juego final para meternos en grupo y recorrer las calles de Washington DC.

Alex CD

Cuando probé un par de Zonas Oscuras durante mi visita a las oficinas de Massive Entertainment me parecieron maravillosas. Los modos multijugador tradicionales englobados dentro de Conflicto, ya no tanto. Me quedé con las ganas de jugar a la campaña, de ver qué nos va a ofrecer esta secuela en lo narrativo. Y la beta privada ha dejado por el camino algunas migas de pan.

Digo esto porque un par de misiones principales y algunas secundarias, sin más contexto, tampoco permiten profundizar demasiado en la historia. No era el objetivo de la beta, claro, sino más bien ofrecer un bocado de cada uno de los modos que vamos a encontrar en el juego final. Incluso en Ubi se han permitido el lujo de meter contenidos del endgame para que todo el  mundo vea hasta dónde puede llegar la cosa.

En ese sentido, la beta privada ha sido ejemplar. Como lo ha sido en lo técnico: si me dicen que lo que he jugado es el juego final y no una beta, me lo creo. Al menos en mi experiencia todo ha funcionado a la perfección, desde la conexión con los servidores hasta el matchmaking tanto a la hora de unirte a otros jugadores como al invocarlos a tu sesión.

Como decía más arriba, aquí la diferencia principal con la primera entrega va a ser a nivel narrativo. Es evidente que todo el que haya jugado a The Division va a sentirse como en casa cuando coja el mando para jugar a The Division 2: lo que ya funcionaba, lo hace igual de bien, y las mejoras se asimilan rápido. Más que una evolución en lo jugable, creo que lo que debemos esperar de The Division 2, o al menos lo que yo espero, es que la historia sea lo suficientemente buena como para querer llegar hasta el final haciendo más o menos lo mismo que ya hice en el primero a nivel de mecánicas.

Eso sí, estoy seguro de que las Zonas Oscuras y su nuevo ciclo de estado renegado nos van a dar muchas alegrías más allá de lo que Massive nos haya preparado para la campaña, de la que espero muchas cosas buenas y no pocas horas de diversión.

R. Márquez

El primer The Division fue el último juego que recuerdo haber exprimido en compañía de amigos. Por el medio han estado otros intentos que han resuelto esa ecuación con más o menos acierto como Ghost Recon Wildlands, Destiny 2, Fortnite o, muy brevemente, Sea of Thieves, pero ninguno con la misma intensidad que el juego de Ubisoft.

Tras comprobar que The Division 2 sigue la línea del más y mejor con sus segunda entrega, parece que ese problema tendrá solución a partir del 15 de marzo. Me alegra haber comprobado que, además, lo hará siendo muy consciente de dónde metió la pata hace tres años.

Que la Zona Oscura y sus distintas variantes vayan a ser más equilibradas es la primera de ellas, pero no la única. Si algo reclamaba el endgame de la primera edición era variedad y, aquí, por tamaño del mapa y trabajo en los escenarios, parece ser que han tomado buena nota de las necesidades que se demandaban. 

The Division 2

Tras ello queda averiguar cómo de bien se ha hecho realmente ese trabajo cuando el juego llegue a las tiendas. La beta privada nos deja muy claro que el objetivo es tirar del clásico más y mejor, que no es una revolución en la saga sino una forma de seguir trabajando sobre una base que ya era muy sólida. 

Aunque eso puede ser algo contraproducente en otras franquicias, muchos tenemos la impresión de que The Division 2 no necesita mucho más para triunfar y ganarse nuestra atención. El "si algo funciona, no lo cambies" a veces deja de ser la opción de los vagos para convertirse en la de los inteligentes.

Frankie MB

Para todos aquellos amantes de los shooters que se vieron atrapados en ese pozo de horas que fue The Division, su secuela es una apuesta segura. Para todos los demás, también. Puede que sea una licencia relativamente nueva, pero también es una de las sagas mimadas de Ubisoft, así como uno de los máximos embajadores de su estilo. En The Division 2 queda todavía más patente, y te explico porqué.

Durante las horas que hemos podido poner a prueba su beta nos encontramos con todos los elementos comunes de los buques insignia de la compañía gala: escenarios enormes que te invitan a perderte plagados de detalles, secretos y loot. Una interfaz que ya te adelanta la ingente cantidad de contenidos (y de horas) que tendremos por delante y esa ambición especial que solo pueden ofrecer los titanes de la industria cuando van a por todas.

En este aspecto, si miramos la experiencia desde fuera podría parecer cualquier shooter en tercera persona al uso. Pero con los mandos en la mano el título de Massive Entertainment no tarda en desplegar su grandiosidad: el escenario de Washington ofrece una ambientación muchísimo más lograda que el invierno neoyorkino de la primera entrega, combinando una intencionada fidelidad de los entornos, un caos totalmente creíble de cara al jugador e incontables capas de profundidad a través del reparto de coleccionables de rigor.

The Division 2

El modus operandi de la experiencia en solitario no se aleja demasiado de los mundos abiertos: dominar zonas, reforzar nuestros asentamientos y mejorar nuestro personaje. Aunque claro, con las consecuencias argumentales de la primera entrega y la responsabilidad de que somos el último bastión de la humanidad. O, al menos, de la humanidad que no se nutre del estado de anarquía.

Toneladas de desbloqueables y una sacada de músculo del Snowdrop Engine, sí, pero al servicio de su jugabilidad: el sistema de movilidad en coberturas que le da identidad a The Division ha sido afinado y añadimos alguna capa extra al inmenso sistema de mejoras y personalización Made in Ubisoft a través de habilidades y desbloqueables, gestión de armas e inventarios, subidas de nivel y todos esos coqueteos con el RPG que hemos visto en Ghost Recon Wildlands, Watch_Dogs e incluso la nueva etapa de Assassin's Creed.

Pero claro, a diferencia de la mayoría de mundos abiertos de Ubisoft, el alma de The Division 2 reposa en su multijugador online. Y de cara a su lanzamiento el título irá cubierto de contenidos: nada menos que tres zonas oscuras y a través de Conflicto tendremos las opciones de escaramuza y dominación que no pueden faltar en un shooter.

Buenas vibraciones de cara a esta esperada secuela que, a falta de poder acceder a más contenidos, quiere dejar patente dos elementos claros: The Division 2 aspira a ser mucho más que un nuevo escenario a nuestra disposición y se ha tomado nota del feedback de una primera entrega que ha calado especialmente bien. Sin embargo, el verdadero desafío será superar el impacto que causó el original. Y desde Massive Entertainment no están reparando en medios para conseguirlo.

Jarkendia

The Division se acabó convirtiendo en uno de mis juegos favoritos de 2016. Notable en su lanzamiento, la nueva IP de Ubisoft fue mejorando con el paso de los meses (entre parches y expansiones) y me tuvo enganchado más horas que cualquier juego lanzado ese año. Incluso volví a darle caña a finales de 2017 con motivo del contenido Resistencia. De ahí que esperase con ganas esta secuela.

Esta beta cerrada me ha servido para confirmar ciertas sensaciones desde que se presentó a primeros de 2018, como que hasta cierto punto parezca una gran expansión ambientada en otra zona (Washington D.C.) y donde se han pulido ciertos aspectos del original. No es una secuela que venga a revolucionar, sino a asentar una saga de Ubisoft que merece más reconocimiento.

La nueva localización sigue tirando de emblemas de Estados Unidos devastados para llamar la atención, como que la Casa Blanca sea el nuevo centro neurálgico de los agentes. En este sentido, me ha gustado que la campaña ahora cuente con más aliados que nos ofrecerán su ayuda y que hasta los podamos reclutar para nuestra base; o que haya zonas controladas por maleantes que podremos capturar y asegurar (tras lanzar una bengala para que vengan los refuerzos) para que nuestra economía siga fluyendo.

The Division 2

Se han corregido ciertas manías del primer The Division a nivel de interfaz, sin ser tan intrusivo con las misiones entrantes, mientras que aporta detalles de nuevo cuño interesantes, como esa barra de escudo que podremos recargar y ante la que nos sentimos, inevitablemente, como un agente de élite.

No he podido jugar tan a fondo como me hubiera gustado, pero sí que me han gustado las nuevas habilidades y las variantes de las que ya estaban. En realidad no hacía falta mejorar mucho el producto base para convencerme, pero sin duda Ubisoft ha tomado la sabia decisión de ofrecer todo el contenido futuro de manera gratuita. Así no se divide a la comunidad.

Sergio Cejas

Creo que de todos nosotros soy el único que no jugó al primer The Division y la verdad es que me apetecía estrenarme en la saga con esta secuela después de tantas maravillas que me han contado sobre ella. La verdad es que, tras jugar detenidamente a la beta cerrada de este fin de semana, me han dado ganas de seguir disfrutando del próximo gran trabajo de Massive Entertainment.

Los primeros minutos fueron asombrosos al aparecer de golpe en un Washington D.C. completamente devastado, con un escenario cuyo diseño es fantástico y que te sumerje de lleno en el caos que se ha formado por todos sus alrededores. No sé cómo será realmente la capital de Estados Unidos, pero en el juego parecía enteramente como si estuviera ahí de verdad.

El mundo abierto que nos presenta The Division 2 es extraordinario, repleto de detalles, rascacielos, tiendas y otros tanto lugares por los que puede resultar fácil perderse, sumado a la destrucción que se vive por todas sus calles. Durante todo el rato que estuve jugando me daban ganas de seguir viajando de un lado para otro mientras el nivel gráfico y de realismo que presentaba el juego me dejaba pasmado.

La jugabilidad también estaba a la altura. Si bien de primeras me abrumó un poco ver tantas habilidades y opciones de personalización para el personaje, me gustó el sistema de ir subiendo de nivel y recoger objetos para mejorarlo. Además, completar las misiones principales y secundarias con otras personas es uno de sus puntos más fuertes y con fue con lo que mejor me lo pasé mientras todos íbamos en grupo masacrando enemigos y viviendo escenas como si fuera una auténtica película de acción.

Para tratarse de una simple beta me ha parecido lo suficientemente completa como para tentarme para adquirir el juego cuando llegue el mes que viene. No sé cómo acabará siendo de bueno su argumento, pero como esté a la altura de todo lo demás, probablemente será uno de los juegos a los que acabaré dedicándole bastantes horas este año.

The Division 2 saldrá a la venta el 15 de marzo de 2019 en PC, PS4 y Xbox One.

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