Análisis de Ape Out: una experiencia audivisual única que también sabe brillar en lo jugable

Análisis de Ape Out: una experiencia audivisual única que también sabe brillar en lo jugable

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Análisis de Ape Out: una experiencia audivisual única que también sabe brillar en lo jugable

Pocas veces se nos deja ponernos al otro lado. En vez de ser el héroe blandengue que debe esforzarse para triunfar, convertirnos en el mastodonte de 200 kg capaz de reventar a un rival al estamparlo de un puñetazo contra una pared. Probablemente por eso los primeros minutos con Ape Out son tan satisfactorios.

De la mano del ojo clínico de Devolver Digital para encontrar rarezas, nos llega una colaboración entre Gabe Cuzzillo, Matt Boch y Bennett Foddy en la que el arte, la música y la evolución del estilo Hotline Miami son protagonistas a partes iguales. Una idea breve que sabe a poco, pero también lo suficientemente original y divertida para que merezca la pena.

Pocas mecánicas, mucha diversión

No hay nada tan agradable como saber que estás poniendo las cosas en su sitio. En el caso de Ape Out eso supone coger a los desalmados que han atrapado y encerrado a un gorila y pintar las paredes con su sangre. Un depredador con pocas habilidades más allá de destruir todo lo que hay a su paso, pero lo suficientemente hábil para enfrentarse a cuerpos de fuerzas especiales con ametralladora o soldados con lanzallamas.

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Con el único objetivo de llegar con vida del punto A al B en cada nivel, desde una vista cenital controlaremos al primate mientras nos movemos por estancias plagadas de enemigos. ¿Nuestras opciones? Correr como alma que lleva al diablo, propinar puñetazos capaces de lanzar despedido todo lo que se cruce, o agarrar ciertos objetos y presas.

Demandando más maña que fuerza, tocará hacer uso de los recovecos del escenario para evitar los ataques de nuestros perseguidores o, a ritmo de batería y jazz, echarlos a un lado para poder superar sus intentos de frenarnos. Sus limitadas pero efectivas mecánicas se complementan con la posibilidad de agarrarlos, lo que nos ofrece un débil escudo frente a ataques y, a su vez, nos permitirá activar un disparo del arma que lleven.

Ahí entra en juego gran parte de la estrategia que requiere Ape Out y su protagonista, veloz cuando corre hacia adelante pero notablemente más lento cuando debe maniobrar o carga con alguien entre sus brazos. La diferencia entre echar a correr, lanzar un enemigo hacia otros rivales, o agarrarlo y hacer uso del único tiro que tiene preparado en la recámara, es la diferencia entre llegar al final o caer justo antes de atravesar la meta.

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Un espectáculo audiovisual

A que todo ese proceso sea constantemente frenético y no resulte frustrante ayudan dos factores, el riesgo que supone tener dos disparos de aviso antes de caer (mostrados en pantalla con un leve o considerable reguero de sangre que dejamos a nuestro paso), y que la música acompañe de forma dinámica en todo momento.

Con una base machacona pero muy disfrutable que goza de su mejor cara en los primeros compases del juego, cada vez que disparemos o cojamos a un atacante y lo lancemos contra otro para que ambos exploten en el golpe, añadiremos notas a esa tonadilla que nos acompaña. Conforme vayamos añadiendo violencia a nuestro camino, más rica será la banda sonora que viste la escena.

Igual de brillante es su apartado visual, un homenaje a la figura de Saul Bass y sus míticos títulos de crédito que, a base de formas planas y cinemáticas montadas con recortes, dan sentido de forma simple pero espectacular a todo lo que ocurre en pantalla. Los enemigos siempre serán reconocibles de un vistazo, para poder adelantarnos al peligro que suponen, y nuestro gorila constantemente será una bestia que luce a cada paso que da gracias a su formidable animación.

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Jugando con formas tridimensionales, temblores de cámara y juegos de luces, Ape Out genera esquinas en las que no sabemos qué pasará a continuación, consigue que los golpes sean aún más viscerales y añade mecánicas como el sigilo o la sensación de poder que ofrece el saber que no van a verte hasta que sea demasiado tarde.

La opinión de VidaExtra

El mayor reproche a Ape Out es que no sepa alargar una mecha que a los pocos minutos ya se prevé demasiado corta. Pese a ello a base de nuevos enemigos y escenarios, algunos modificando el estilo y la dificultad que supone llegar desde su inicio hasta el final, el juego mantiene la diversión y va retorciendo el reto cada vez más.

Ahora puedes recoger objetos que te sirvan como escudo y arma arrojadiza, luego podrás generar el pánico entre los enemigos si acabas envuelto en llamas y corriendo hacia ellos, más tarde podrás utilizar el giro de las puertas para atacar desde las sombras al pobre desalmado que pasa por allí… Pequeños detalles cuya sorpresa es contundente y original pero que casi siempre acaba teniendo las patas muy cortas.

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La opción de jugar en modo arcade o con una mayor dificultad alarga una aventura que, más por su complejidad y el factor suerte que por longitud, puedes llegar a arrastrar un par de tardes. Si bien es cierto que la creación aleatoria de escenarios te obliga a ser constante y evita que puedas aprenderte el nivel de cabo a rabo, es relativamente fácil acabar cogiéndole el truco a todo lo que no sea echarte una docena de enemigos a la cara en una estancia pequeña.

Pese a ello estamos ante una de esas obras que merece cada céntimo que puedas invertir en él. Ape Out es un juego ágil en el control pero consecuente con lo que supone mover a un bicho de 200 kg (con ratón funciona a las mil maravillas pero tengo dudas con la facilidad que pueda ofrecer el uso de sticks), y que sólo con su originalidad y experiencia audiovisual, encandilará a todo aquél que se atreva a darle una oportunidad.

A favor

  • Un espectáculo audiovisual
  • Digno sucesor de Hotline Miami
  • Tan divertido como desafiante

En contra

  • Puede resultar algo corto
  • A veces puede ser confuso al mostrar qué estás haciendo
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