He jugado a Xbox Cloud Gaming en consola y te lo puedo confirmar: es una gran revolución, pero seguiré teniendo instalados mis juegos favoritos (de momento)
Análisis

He jugado a Xbox Cloud Gaming en consola y te lo puedo confirmar: es una gran revolución, pero seguiré teniendo instalados mis juegos favoritos (de momento)

Tras su paso por móviles, navegadores y PC, la alternativa de Xbox Cloud Gaming llega a las consolas Xbox, y eso -nunca mejor dicho- cambia las reglas del juego: poder acceder a buena parte del catálogo de Xbox Game Pass sin instalaciones, actualizaciones o reclamar un triste mega de almacenamiento es un paso de gigante para el jugador y una revolución en términos generales.

Eso sí, la experiencia de juego en la nube que hoy nos ofrece Xbox se trata de una versión beta que, al menos por ahora, no iguala la calidad de juego que ofrecen los juegos instalados en la propia consola. Al menos, en el momento de escribirte estas líneas. Porque hay juegos, como Forza Horizon 4, que deben ser disfrutados en todo su esplendor. Tanto en lo visual como a los mandos.

Dicho lo cual, y como comentamos, Xbox Cloud Gaming ya es una alternativa. Una manera de probar juegos realmente pesados antes de instalarlos, desde luego, pero también de improvisar partidas a Sea of Thieves sobre la marcha y con amigos que te esperan en PC o móvil; o darle una merecida oportunidad a ese indie que tanto te han recomendado.

Ahora bien, y tal y como veremos más abajo, la versión actual no iguala la experiencia de juego que Microsoft ha construido pasito a pasito en sus consolas de nueva generación. Se abren nuevas puertas pero se cierran otras, como el Quick Resume o las cargas ultra-rápidas. Eso sí, nuestras partidas y progresos nos estarán esperando justo dónde las dejamos la última vez que jugamos.

Tras poner a prueba Xbox Cloud Gaming en consolas Xbox, en VidaExtra hemos llegado a una serie de conclusiones muy interesantes. Y, siendo justos, la mayoría de ellas, han superado las expectativas.

Lo esencial: ¿Cómo se juega a Xbox Cloud Gaming en consola?

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Si bien, el nuevo navegador Edge de las consolas Xbox habilita la posibilidad de jugar en nube, incluso a Google Stadia, el proceso para jugar a Xbox Cloud Gaming es todavía más simple y sencillo: buscas un juego compatible y habilitado para ello (hay 28 optimizados y varios más también disponibles) y justo al lado del botón de instalar o jugar te encontrarás una nueva opción: jugar en la nube.

A partir de ahí el proceso es exactamente el mismo que en navegadores o móviles: existe un tiempo de carga previo para el propio juego cuya duración parece corresponder con el despliegue que necesita el título que queramos abordar. Outriders tarda más que Psychonauts 2, aunque -siendo justos- son dos experiencias de juego muy diferentes.

En este aspecto, y a modo ilustrativo, aquí tienes un vídeo de casi diez minutos en el que mostramos cómo funciona y rinde Xbox Cloud Gaming en consolas.

En cualquier caso, y pese a que se ha implementado la tecnología de Xbox Series X en los servidores de Xbox Cloud Gaming, se trata de un regreso a los tiempos de carga y las resoluciones por debajo de las 4K e incluso por debajo del HD en según que caso.

Algo que tiene una razón de ser: como dijimos, ahora mismo hay 28 juegos optimizados, pero si repasamos la biblioteca del Xbox Game Pass veremos que hay todavía más títulos con el icono de juego en la nube. Estos, lógicamente, no lucen igual en pantalla.

  • Un ejemplo es el caso de Forza Horizon 4, el cual no está optimizado todavía. La resolución respecto a Xbox Series X o Xbox One se desploma y podemos ver que hay un poquito más de lag en los controles aunque es perfectamente jugable.
  • En el caso de Yakuza: Like a Dragon la resolución es mucho mejor y a los controles se siente realmente bien. También es cierto que se trata de un título en el que el grueso de la experiencia transcurre entre paseos y combates por turnos, pero Xbox Cloud Gaming no se desenvuelve nada mal, aunque, como podrás ver, aparece de vez en cuando una marca de Tearing en pantalla.

Como curiosidad, y como se muestra en el vídeo, si ya tienes un juego instalado no aparece la opción de jugarlo en nube. Y lo mismo ocurre si te toca actualizar el juego. Algo que es bastante razonable.

Dicho lo cual, el sistema en guardado en nube de Microsoft es un elemento esencial dentro de la jugada: nuestras partidas guardadas y progresos estarán esperándonos justo dónde y cómo los dejamos la última vez que jugamos. De modo que si queremos instalar un juego pesado pero continuar dando vueltas por el distrito de Ijincho con el canalla de Ichiban Kasuga podremos plantearnos que instalar y qué jugar en la nube. Siendo un poderoso as en la manga para seguir nuestra partida.

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¿Y qué ocurre en las consolas Xbox One? Tal y como estaba previsto, no hay diferencia entre jugar en la nube en cualquiera de los sistemas Xbox. La interfaz de todas las consolas es compartida, así como los pasos para jugar en la nube. Y que los juegos se ejecuten en remoto hacen que su rendimiento y presentación sean similares, si no exactamente iguales.

Microsoft se saca de la chistera un recurso brillante  para dar nueva vida a sus consolas de pasada generación, pero ¿lo suficientemente resultón como para no apostar por una Xbox de nueva generación? Bueno, la realidad es que hay aspectos que sólo pueden ofrecer las consolas Xbox Series X y S.

Instalaciones opcionales, pero muy recomendables

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Mi percepción es que el juego en la nube no es el futuro, sino el presente del videojuego. Una alternativa al modo tradicional de jugar que ya convive con los formatos digital y físico y lo seguirá haciendo de cara al futuro: se abren nuevas puertas a la hora de improvisar partidas sobre la marcha desde dónde queramos, sí, pero hay elementos que hacen que tener instalado un juego sea más disfrutable en Xbox. Al menos, de momento.

  • De partida, y como ya comentamos, cerrar un juego es renunciar a la funcionalidad de Quick Resume, de modo que -como ocurre en PS5 y Switch- abrir un segundo juego en mitad de una partida implica cerrar el primero. Cuando te acostumbras a lo bueno ya no hay vuelta atrás.
  • Por otro lado, que se ejecute en remoto no evita los tiempos de carga.  Y en Xbox Series X transcurren en menos de un suspiro en la gran mayoría de los juegos. Si es que se llegan a notar, que esa es otra.
  • No menos importante es que la calidad visual y la presentación del juego en la nube delatan que está en fase de beta. Incluso los títulos realmente optimizados están varios escalones por debajo de lo que se ofrece en el juego en la nube. Y, como ya dijimos, hay demasiados juegos que se deben instalar para ser disfrutados en toda su gloria visual.
  • Por supuesto, también está el doble hecho de que sólo es posible jugar en nube a lo que está disponible en el Xbox Game Pass, e incluso en esas la selección actual de juegos está bastante acotada. Tirando de números: hay 28 optimizados y -haciendo un repaso rápido- más de 50 jugables. Pero todavía no están todos los títulos que se juegan en la nube desde navegadores.

¿Y qué ocurre con las respuesta del mando? Bueno, ahí ya depende de demasiados factores. Actualmente, en Star Wars Jedi: Fallen Orden la resolución se desploma, pero la respuesta es decente, y lo mismo ocurre en Outriders. En Forza Horizon 4 no hay tanta caída de resolución, pero tampoco no se llega a ofrecer juego en HD. Todos esos juegos piden ser instalados.

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Tras poner a prueba Xbox Cloud Gaming en consola llego a una conclusión clara: en un futuro muy próximo, los juegos instalados y en la nube coexistirán en Xbox ofreciendo cada uno beneficios únicos que se complementarán en una propuesta de juego todavía más redonda y edificada en torno al Xbox Game Pass de Microsoft. Extendiendo la filosofía de jugar a lo que queramos y dónde nos dé la gana. Y eso incluye una Xbox One a la que, ya de manera oficial, le queda cuerda para rato.

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