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OkunoKa Madness es el Super Meat Boy con gráficos preciosistas que necesitaba, pero aún tiene que pulir más su jugabilidad
Análisis

OkunoKa Madness es el Super Meat Boy con gráficos preciosistas que necesitaba, pero aún tiene que pulir más su jugabilidad

OkunoKa es un plataformas claramente inspirado en Super Meat Boy que pasó bastante desapercibido por España tras su lanzamiento a finales de 2018 mediante la eShop de Nintendo Switch. No sucedió lo mismo en Italia, lugar del que procede Caracal Games, afincado en Roma, donde tuvo una acogida notable.

En lo personal, también se me había pasado por alto, hasta que lo descubrí entre las demos del Xbox Summer Fest, con una versión exclusiva para Xbox One bajo el nombre de OkunoKa Madness que deja claro su mayor nivel de locura con los desafíos. Ahora bien, todavía falta mes y medio hasta su lanzamiento. Y se nota.

Un homenaje descarado que intenta aportar algo

OkunoKa Madness Mucho más arriba está el bichito oculto del demonio...

La primera fase de OkunoKa Madness es un déjà vu total: el diseño del nivel es exactamente el mismo que el del citado Super Meat Boy (que también salió en Nintendo Switch, recordemos). De hecho, el objetivo es idéntico: llegar hasta un personaje especial (un bicho negro, en este caso) en el menor tiempo posible.

No importan las muertes, puesto que no hay vidas. Incluso la segunda fase también es prácticamente un calco de la del trabajo de Team Meat. Por momentos parece que el homenaje es literal, sin aportar nada más salvo un apartado gráfico de lujo, con unos escenarios tremendamente preciosistas y de lo más artísticos.

Hasta que llega la primera fase donde tenemos que usar un poder para cambiar el elemento del personaje y que éste active una serie de muros de colores, según sean de fuego, hielo, electricidad... Ahí tenemos la nota de color, el aspecto diferenciador respecto al exitoso indie de 2010. Y lo cierto es que complica bastante el asunto de dominar cada una de sus fases, en parte por su velocidad.

Soy de los que pueden pasarse varios mundos de Super Meat Boy casi sin morir, pero en este trabajo de Caracal Games resulta harto complicado dominar la carrera, por su endiablado movimiento, sumando a la vez el rebote por las paredes y activando cada dos por tres el poder para ir activando muros. Y todo porque se me metió entre ceja y ceja conseguir el bichito oculto de la fase de la captura.

OkunoKa Madness, un plataformas muy exigente

OkunoKa Madness

Para colmo, poco después en esta selección de fases de la demo, contamos con tres poderes, lo que se traduce en tres muros que habrá que ir activando según una secuencia de colores. Y al ritmo que va su protagonista (con lengua fuera), provoca que haya que memorizarlas para adquirir más agilidad con los cambios.

En esta fase también noté otro aspecto mejorable de OkunoKa Madness relacionado con algunos huecos al deslizarnos sobre las paredes, dejándonos caer sin más. Y es que no detectaba correctamente un hueco para pasar a la siguiente plataforma, cayendo constantemente en esa enredadera con pinchos.

Al final opté por rebotar desde la pared de enfrente, viendo cómo se complicó el asunto de rebotar, deslizarse y cambiar de poder en fases posteriores. Lo que me pilló por sorpresa fue ver unas estatuas que abrían su boca a los pocos segundos para expulsar aire con fuerza e impulsar al protagonista hasta el otro extremo de la pantalla. Por lo menos no hay ventiladores, que eran el mal con Meat Boy.

La demo llegó a su conclusión con un jefe mitad escarabajo, mitad pájaro, ante el que había que usar el poder para quitar el muro en el último momento para que chocase contra los pinchos de los extremos, esquivando después sus disparos al transformarse en pájaro durante unos segundos. Un reto muy asequible, eso sí.

Su versión para Xbox One saldrá el 8 de septiembre por 14,99 euros y aparte de repetir esas 100 fases del original de Nintendo Switch con sus cuatro jefes, niveles secretos y el típico Dark World con un modo extremo para cada fase, contará con el llamado Madness World. De ahí su nuevo título. Sólo espero que pulan el control y mejoren esos errores con los muros, que por lo demás no me disgustó, por mucho que diste de la excelencia del gran Super Meat Boy o The End is Nigh.

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