Barcode Battler, la consola portátil que convierte tus bolsas de patatas fritas en poderosos guerreros y magos
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Barcode Battler, la consola portátil que convierte tus bolsas de patatas fritas en poderosos guerreros y magos

Si se puede comprar en un supermercado, una tienda de barrio o una gran superficie pasándolo por el escáner de la caja registradora, también puedes jugar con él en la Barcode Battler. Siendo un poquito más precisos, la gracia de la consola es convertir prácticamente cualquier código de barras impreso en blanco y negro en cartas -o, más bien, tarjetas de juego- que representan guerreros, magos y armas al estilo Magic The Gathering. Así de simple y así de revolucionario.

En 1991, dos años antes de que Richard Garfield crease el archiconocido juego de cartas de Wizards of the Coast y unos treinta años antes de que el gran público se acostumbrase plenamente a la magia moderna de los códigos QR o la tecnología NFC (Near Field Communication), Epoch Co. decidió crear una consola que en lugar de usar cartuchos, discos, casettes o cualquier formato físico leyese los típicos códigos de barra para jugar partidas improvisadas contra la máquina o contra otro jugador.

Aquella consola, la Barcode Battler, tenía su propia pantalla LCD (como las de Game & Watch o las maquinitas de de cristal líquido) aunque en ella solo se muestran dos columnas con números e indicadores. Nada de imágenes o ilustraciones. Estos números representan un duelo de fantasía que tiene lugar dentro de la máquina y que nosotros nos preocuparemos de manipular a base de escanear tarjetas desde el propio lector incluido en la base. Como si fuese pasar una tarjeta de crédito.

Algunas de éstas tarjetas venían incluidas con el invento, faltaría más, pero a efectos prácticos casi cualquier código de barra servía. No todos, pero los suficientes como para motivar nuestra curiosidad y darle la vuelta a todo lo que caía en nuestras manos. El efecto buscado era que nos planteásemos qué ocurrirá al pasar el código de barras de una revista cualquiera, los de diferentes marcas de cartones de leche o incluso las cajas de detergentes. Nunca sabes dónde puede haber un poderoso artefacto.

Y ojo, que la genialidad de aquella maquinita no acababa ahí: como veremos, Epoch se asoció con Nintendo para crear una línea de juegos para Famicom y Super Famicom (las equivalentes japonesas a la NES y SNES) que hacían uso del escáner de la Barcode Battler, incluyendo títulos basados en Doraemon, los personajes de Disney o el asombroso Spider-Man.

¿Una genialidad adelantada a su tiempo o una consola más que no aguantó ni medio asalto contra la Game Boy? Posiblemente, las dos cosas a la vez.

Barcode Wars: rol, ciencia ficción, matemáticas y solapas de detergente

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Hay vida al Oeste de la constelación de Orión. Más concretamente, en la Nebulosa Barcode. Durante siglos han coexistido en armonía diferentes clanes como el Clan de los Dulces o el Clan de la comida rápida; pero la llegada del autoproclamado Gran Emperador, el "más malvado déspota del universo", inició una nueva era de desolación y tiranía.

El Gran Emperador se valió del secreto de viajar a través del tiempo para conquistar cuatro eras, reclamar en todas el poder absoluto y recluirse en un Cuartel General más allá del tiempo del espacio muy bien protegido. Algo así como un equivalente a Kang en el Universo Marvel. Por suerte, en Barcode Battler también hay super-héroes. Una cantidad realmente absurda de héroes.

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En la propia caja de la Barcode Battler se incluyen tres tarjetas de códigos de barras que equivalen a tres superhéroes guerreros (Jaw Breaker, Jam Bam y Mega Blaster), tres tarjetas de superhéroes magos (Beast Feast, Razor y Cool Candy), 10 tarjetas de poder, 10 tarjetas de enemigos y cinco tarjetas en blanco en las que pegar los códigos de barras que queramos y tengamos a mano.

Lógicamente también podemos hacer nuestras propias tarjetas en blanco mientras el código sea legible por el escanner de la consola.

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Y ojo, debido a la naturaleza del juego la mayoría de artículos y armas son aleatorias, pero las tarjetas incluidas en el juego tenían su propio trasfondo y características muy bien planteado.

El objetivo de Barcode Battler, en caso de que juguemos contra la propia máquina, consiste en viajar a través de las eras derrotando a diferentes enemigos de poder ascendente hasta conseguir la llave para hacer el siguiente salto en el tiempo. Una vez superadas las cuatro eras, nos infiltramos en el Cuartel General donde nos esperan los diez combates finales y, en última instancia, el desafío definitivo contra el emperador en persona. Un esquema realmente recurrente en los juegos de cartas coleccionables actuales.

A partir de aquí existen tres modos de juego, aunque en esencia la base es la misma:

  • En el modo C1 nos enfrentamos a enemigos generados por la propia máquina eligiendo una tarjeta de Guerrero más energía y de Mago más energía.
  • El modo C2 se desbloquea una vez superamos el modo C1 y en él podemos usar las tarjetas de enemigos, siendo a la vez tanto una recompensa como un desafío más avanzado.
  • Además de los dos modos contra la máquina, podemos medirnos contra un segundo jugador en el modo C0. La gracia aquí es poner a prueba diferentes códigos de barras obtenidos de los artículos más cotidianos o peculiares y comprobar sus efectos en una batalla competitiva.

La experiencia de juego de Barcode Battler es prácticamente igual a la de cualquier juego de cartas coleccionables actual, como Magic Arena o HearthStone, con la diferencia de que en lugar de comprar sobres de cartas podíamos usar cualquier código de barras para jugar, los cuales podían representar guerreros, magos, o artefactos.

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Lo interesante de las tarjetas en blanco es que por el reverso podíamos anotar las características de cada código de barras para tenerlas a mano y añadir notas adicionales. Lo cual no quita que era más práctico tener anotados esos efectos en una libreta y hacerse copias para tener nuestro propio arsenal.

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Lógicamente, hasta que no los escaneásemos no tenemos claro sus efectos o su nivel de poder, aunque esa es parte de la gracia. Sin embargo, la idea estaba muy bien atada de modo que incluso se crearon tarjetas promocionales para mayoristas como Toys R'Us con códigos de barras que contenían contenidos realmente excepcionales.

Pese a la enorme imaginación puesta en el contexto y el sistema de progresión del juego, el desarrollo de la partida era repasar los números en pantalla divididos en dos columnas, así como las funciones especiales y el sistema de turnos, el cual puedes ver aquí.

De hecho, además de las tarjetas de superhéroes y enemigos hay seis tipos de cartas según función:


Ejemplo

Efecto

Funciona con...

Armas

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Aumenta la energía de ataque

La mayoría de Guerreros

Protección

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Aumenta la energía de defensa

La mayoría de Guerreros

Vida

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Aumenta la energía de puntos de vida

La mayoría de Guerreros

Supervivencia

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Aumenta la energía de resistencia

Guerrero / Mago

Magia

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Permite lanzar hechizos

Mago

Información

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Permite recolectar información para viajar en el tiempo

Guerrero / Mago

Y ojo, Barcode Battler ofrecía la posibilidad de guardar nuestras partidas. Quizás se necesitasen cuatro pilas para jugar y no se luciese a nivel visual mucho más que lo que se espera de una calculadora, pero aquella consola estaba muy bien planteada para los apasionados por el rol.

Barcode Battler fue una línea de consolas roleras, pero también un accesorio muy chulo

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El primer modelo de Barcode Battler salió en Japón en Marzo de 1991. La idea, de hecho, es bastante nipona y no muy diferente a las clásicas obsesiones por coleccionar e interactuar con códigos de nuestros amigos del país del sol naciente. Los mismos que a día de hoy igual promueven el intercambio de códigos para intercambiar Pokémon que escanear tarjetas de juego en máquinas arcade.

Si bien, el modelo original de Barcode Battler puso la idea sobre la mesa, y lo cierto es que rindió muy bien a nivel comercial en Japón, palidecía frente al segundo modelo lanzado en 1994 dado que solo incluía una clase de superhéroe (el guerrero) con lo que elementos como el uso de la magia quedaban fuera de la ecuación.

De hecho, incluso se produjo una serie de mangas bajo el nombre de Barcode Fighters. Sin embargo, lo más llamativo del segundo modelo, el Barcode Battler II, es que se podía conectar a la Famicom y a la SNES japonesa a través de un adaptador especial.

Barcode

En esencia, Nintendo y Epoch convertían la consola en un dispositivo que permitía escanear códigos de barras. Lo cual abría la puerta a nuevas maneras de interactuar con los videojuegos. Una posibilidad que se tradujo en una línea de juegos propia, incluyendo:

  • Alice no Paint Adventure (SNES)
  • The Amazing Spider-Man: Lethal Foes (SNES)
  • Barcode Battler Senki: Super Senshi Shutsugeki Seyo! (SNES)
  • Barcode World (Famicom)
  • Donald Duck no Maho no Boshi (SNES)
  • Doraemon 2: Nobita's Great Adventure Toys Land (SNES)
  • Doraemon 3: Nobita and the Jewel of Time (SNES)
  • Dragon Slayer II (SNES, 1993)
  • Hatayama Hatch no Pro Yakyuu News! Jitsumei Han (SNES 1993)
  • J-League '94 (SNES)
  • J-League '95 (SNES)
  • Lupin III: Densetsu no Hihō wo Oe! (SNES)

Hacer visuales con combates de Barcode Battler hacía mucho más atractiva su propuesta de juego. Lógicamente, para 1994 los apasionados por los videojuegos tenían otras obsesiones entre manos, incluyendo toda una sucesión de consolas portátiles que fueron vencidas por la propia Game Boy, y lo cierto es que Barcode Battler no fue el único lector disponible de tarjetas ni tampoco el más práctico debido al lío que había que suponía montarlo.

Barcode Snes

Además de la conexión a las consolas de Nintendo, se lanzaron unas versiones, el modelo Barcode Battler II: C0 merece una mención muy especial. En esencia, se trata de llevar el apartado competitivo al siguiente nivel a través conectando el nuevo dispositivo al segundo modelo del Barcode Battler II a través de uno de sus puertos multijugador. Una locura que se quedó únicamente en territorio nipón.

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Como se muestra en el manual de instrucciones, cuya imagen puedes ver aquí abajo, el sistema de conexión es parecido al de los mandos de las 3DO, de modo que el Barcode Battler II: C0 se engancha a la Barcode Battler II y permite que se conecte otro Barcode Battler II: C0 a la misma sirviendo de nexo entre los tres dispositivos.

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Con todo, y a diferencia de montones de sistemas y periféricos que jamás llegaron a salir de japón, Barcode Battler sí llegó a cruzar el charco y venderse en occidente de la mano de distribuidores locales. Incluso se promocionó por todo lo alto en la televisión española. Aunque, claro, aquella experiencia de juego no tenía mucho que hacer frente a las portátiles de la época ni frente a los juegos de rol tradicionales.

Y, no lo vamos a negar, que solo se viesen números en pantalla tampoco jugó a su favor para los consumidores más habituales de maquinitas y videojuegos.

Barcode Battler, tecnología de calculadoras e ideas adelantadas a su tiempo

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En VidaExtra hemos visto montones de grandes ideas que han sido actualizadas y llevadas al éxito. Desde el Power Glove que precedió la revolución de los sensores de movimiento iniciada en Wii hasta la implementación de la Realidad Aumentada de Eye Toy que actualmente genera una millonada en Pokémon Go. Más de tres décadas después, las ideas de Barcode Battler continúan pegando con fuerza.

De primeras, hemos perdido la cuenta de cuantos juegos de cartas coleccionables en papel o digital hay en la actualidad. Eso sí, con la consola de Epoch no necesitabas comprar sobres: bastaba con recortar el código de barras de cualquier artículo y que pasase por su escáner integrado.

Con todo, también nos hemos habituado a escanear contenidos físicos para integrarlos en videojuegos. Desde los Amiibo y las tarjetas de Animal Crossing hasta los muy extendidos juegos de cartas de los arcades japoneses como Super Dragon Ball Heroes. Por no hablar de los códigos promocionales de juegos como Magic Arena.

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Por no hablar, claro, de todos los juegos y aplicaciones sociales en los que se hace uso de códigos QR para implementar una experiencia o contenido de juego, incluyendo las ideas de Realidad Aumentada. Algunos de ellos, por cierto, incluidos como premios coleccionables dentro de snacks y dulces.

Quizás, Barcode Battler no resultase una máquina especialmente atractiva para el gran público. Al menos si la comparamos con aquellas con las que compartía estantería. Sin embargo, tres décadas después puede seguir presumiendo de ser la única consola portátil que convertía las bolsas de patatas fritas en poderosos guerreros y magos

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