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PS5 y Xbox Series X: esta ha sido mi experiencia con las nuevas consolas tras dos meses de uso
PS5

PS5 y Xbox Series X: esta ha sido mi experiencia con las nuevas consolas tras dos meses de uso

Han pasado dos meses desde que la PS5 y la Xbox Series X se pusieron a la venta y, después de haberlas analizado en su lanzamiento, me parece un buen momento para contaros como ha sido mi experiencia con ellas hasta ahora. Siguen agotadas en tiendas y las nuevas unidades van llegando de forma escalonada, así que este texto os puede servir de complemento a los análisis en caso de que estéis interesados en haceros con alguna de ellas cuando se pueda.

Es evidente, como así lo hicimos constar en ambos análisis, que hay aspectos de cada una de las máquinas que sólo se pueden valorar pasado un tiempo. Por poner un ejemplo: las consolas suelen ser muy silenciosas durante sus primeros días, pero es probable que, pasados unos meses, la situación sea distinta.

En definitiva, en este artículo vais a encontrar mi experiencia con ambas consolas después de dos meses de uso bastante intensivo.

Xbox Series X: experiencia tras dos meses de uso

La Xbox Series X me ha sorprendido muy gratamente. Durante los primeros días con ella, cuando Microsoft nos la hizo llegar antes de su lanzamiento para poder realizar el análisis, me transmitió sensaciones muy positivas. Su endiablada velocidad a la hora de encenderse y abrir juegos, gracias al uso del SSD junto a la CPU y el software integrado, me maravilló. Y me sigue maravillando.

Es una gozada eso de apagar la consola en medio de una partida y que al volver más tarde cargue en pocos segundos y todo siga donde lo habías dejado. La experiencia puede variar en función del tipo de juego y del propio juego, claro, pero en líneas generales suele ser así de cómodo.

Por otro lado está el tema del Quick Resume, la funcionalidad que deja los juegos abiertos en segundo plano para poder no sólo volver a ellos rápido con la consola apagada, sino saltar de un juego a otro. Sigue sin estar presente en la totalidad del catálogo, va llegando a más y más juegos poco a poco, pero en aquellos títulos donde sí está activado se nota. El paso de uno a otro es casi instantáneo y se agradece.

Hay una cosa en relación al Quick Resume que echo en falta: una opción que me permita ver qué juegos están haciendo uso de él en un momento dado. El sistema está diseñado para que el jugador no tenga por qué preocuparse de eso, es la consola la que se encarga de gestionarlo todo sin generar quebraderos de cabeza ni obligarnos a estar pendientes de cerrar aplicaciones para liberar memoria, pero estaría bien simplemente poder echar un vistazo.

Dejando a un lado la velocidad y comodidad, lo que más me está gustando de la Xbox Series X es que después de dos meses sigue siendo igual de silenciosa que el primer día. De hecho, es casi imposible saber si está encendida o no solamente por el sonido. Gran trabajo el de Microsoft aquí.

Lo mismo puedo decir del calor que expulsa. La he estado usando a diario con todo tipo de juegos, pero al que más tiempo le he dedicado durante estos dos meses es el Assassin’s Creed Valhalla, del que llevo algo más de 40 horas jugadas, y siendo un título exigente no he notado que la consola se haya calentado o que haya expulsado más aire caliente de lo esperado. Lo mismo que con el sonido: la consola es igual de silenciosa tanto si estoy navegando por sus menús como si estoy saqueando un monasterio con los vikingos del Valhalla.

Xbox Series X

Pasados estos primeros meses con la consola se entiende mucho mejor la decisión de Microsoft a la hora de mantener la misma interfaz de usuario que ya tenía la Xbox One. Sigo pensando que le resta novedad a la consola y que transmite la misma sensación que al cambiarle los componentes a un PC que se estaba quedando anticuado, pero es innegable que tiene un valor claro: no sólo es una interfaz sencilla de entender para los nuevos usuarios de Xbox, sino que desde el primer momento todo está donde uno espera si viene de una Xbox de la generación anterior. No hay que aprender nada nuevo, se enchufa la consola y a disfrutar. Son los juegos y la mayor potencia tanto a nivel gráfico como de velocidad y comodidad de uso los que acaban dando la sensación de salto generacional.

En definitiva, mis sensaciones generales con la Xbox Series X tras dos meses de uso intensivo son muy positivas. Su diseño, que ya me gustaba antes de tenerla, ha acabado demostrando ser todo un acierto a la hora de pasar casi desapercibida en el salón y sus prestaciones la convierten en una máquina muy cómoda, rápida y silenciosa. La falta de juegos exclusivos de lanzamiento queda prácticamente relegada a un segundo plano si dispones de una suscripción al maravilloso servicio Xbox Game Pass, donde ya había un buen montón de juegos antes del lanzamiento de la consola y que durante estos meses ha seguido creciendo con títulos interesantísimos para todos los gustos.

PS5: experiencia tras dos meses de uso

Con la PS5 también he jugado un buen montón de tiempo durante estos dos meses. De hecho, me sería difícil asegurar con rotundidad con cuál de las dos consolas he pasado más tiempo jugando, así que lo dejaremos en un empate. En este caso, mis dos principales juegos han sido Destiny 2 y Call of Duty Black Ops: Cold War, en cuyos modos extremos del multijugador he encontrado una buena excusa para echar un montón de horas subiendo de nivel.

A diferencia de lo que sucede con la Xbox Series X, la PS5 sí ha empezado a hacer algo de ruido. No estoy hablando de un ruido muy evidente, ni siquiera llega a ser molesto, pero sí se escucha el ventilador. Mi duda ahora es si esto va a ir a más en poco tiempo o si llegados a este punto se quedará así hasta que empiecen a llegar juegos más exigentes que fuercen sus tripas. De nuevo, tocará esperar unos meses y ver cómo evoluciona, pero me ha sorprendido lo poco que ha tardado en dejar de ser completamente silenciosa.

A nivel de uso sigue siendo cómoda y rápida. En este sentido hemos salido ganando todos tanto con la PS5 como con la Xbox Series X gracias a la inclusión de discos de tipo SSD y a unos sistemas preparados para sacarles todo el partido posible. Lo que sí me gustaría apuntar es que, debido a la menor capacidad de almacenamiento de PS5 con respecto a la Xbox Series X (hay una diferencia de alrededor de 200 GB una vez descontado todo lo que se queda el sistema) y al elevado peso de algunos juegos, a las pocas semanas de tener ambas consolas tuve que ponerme a borrar juegos para liberar espacio en la PS5.

A nivel de diseño, reconozco que al principio me gustaba más que ahora. Durante los primeros días le fui cogiendo el gusto a ese aspecto alienígena que tiene la consola, pero tras estos dos primeros meses de uso, ahora mismo me parece un artefacto un poco fuera de lugar. Evidentemente esto irá a gustos y cada uno la tendrá en su espacio donde puede encajar mejor o peor, pero sin moverla del sitio me parecía más chula antes que ahora. En parte diría que es por las carcasas de color blanco...

Donde sí sigue cumpliendo bien, tal y como sucede con la Xbox Series X, es en lo relativo al calor. La consola no se calienta, ni siquiera tras varias seguidas horas con algún juego potente, y el ventilador sigue expulsando aire frío por la rejilla. La tengo en posición vertical y no me ha dado ningún problema en este sentido.

Por último me gustaría comentar mi experiencia de uso con las dos principales novedades que incluye la PS5 con respecto a la Xbox, que son su interfaz renovada y su nuevo mando, el Dualsense. Empezaré por el mando, ya que es lo que más sorprende y llama la atención al principio para todo el que lo prueba.

DualSense

Los sistemas de vibración, y sobre todo esos gatillos adaptativos, son una maravilla. Decía, cuando hablé de él antes de analizar la consola, que quedaba en manos de los desarrolladores la decisión de invertir tiempo o no en incluir estas funcionalidades en sus juegos, con lo cual habrá que ver si se usan mucho, poco o si acaban en el olvido, y que para títulos de conducción o para los shooters podría ser interesante por las posibilidades que ofrece. Lo sigo manteniendo, pero la realidad en mi día a día es que he acabado desactivando la resistencia en los gatillos en ciertos juegos.

En un juego como Astro’s Playroom es imprescindible tenerlo todo activado, claro, se trata de ver de lo que es capaz el mando y es maravilloso, pero en un juego como Call of Duty lo he desactivado porque, sobre todo en sesiones largas, la resistencia de los gatillos me generaba mucho cansancio en las manos. Se puede ajustar el nivel de resistencia, sí, pero al final simplemente opté por desactivarlo del todo y listos.

Por otro lado, el mando es cómodo, pero pasa lo mismo que en la generación anterior: el mando de la Xbox es todavía mejor, creo que en esto estaremos casi todos de acuerdo. Es más ligero, básicamente porque no incluye los componentes extra que sí lleva el Dualsense para ofrecer una vibración más precisa y resistencia en los gatillos, y en general es más cómodo.

En cuanto a la interfaz de usuario, hay cierta fricción durante los primeros días con tanto cambio con respecto a la de PS4, pero es fácil adaptarse y no presenta mayores problemas. El acceso a todo es rápido y gracias a los menús superpuestos todo queda al alcance de un par de pulsaciones y sin perder de vista el juego, pero no he hecho uso ni una sola vez de ciertas novedades, como por ejemplo esas tarjetas que permiten ver consejos incluso en vídeo para seguir avanzando si nos hemos quedado atascados en algún punto de un juego.

Al igual que con las funcionalidades extra del mando, me parece que todas esas nuevas opciones e ideas de la interfaz son muy buenas pero que dependen de que los desarrolladores decidan invertir recursos en ellas o no. Evidentemente esto variará con cada persona y el uso que le dé a los juegos. Ahora mismo está por ver si estas opciones han venido para quedarse o sólo harán uso de ellas unos pocos juegos de forma muy puntual. Yo en estos dos meses no me he encontrado con la necesidad de usarlas.

Conclusiones

Lo cierto es que estoy encantado con ambas consolas. Creo que con este lanzamiento tan atípico, donde además han salido pocos exclusivos y lo intergeneracional tiene más peso que nunca, todavía es pronto para saber por dónde van a ir los tiros. Quizás Microsoft acabe implementando en su mando algunas de las ideas que ha puesto sobre la mesa el Dualsense. Quizás, por otro lado, en Sony decidan prescindir de las tarjetas de ayuda incluidas en su nueva interfaz. Quizás muchas cosas.

Será interesante ver en qué situación está cada consola dentro de un par de años.

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