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'Mass Effect 2'. Análisis

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La inmensidad del espacio, los secretos que ocultan las estrellas, razas alienígenas de las que aprender y en ocasiones huir, tecnología que lo puede todo, viajes demenciales a velocidades imposibles, aventuras en las que siempre se juega el destino de la humanidad y cuya carga recae en nuestros hombros, lecciones de valentía y decisiones difíciles, amistad, lásers, acción y momentos para contemplar la belleza de una nebulosa a través del mamparo de estribor… todos hemos soñado con vivir algo así y nunca habíamos estado tan cerca de creérnoslo.

Podría decir que ‘Mass Effect 2’ mejora a su antecesor en todo, podría ponerme a hablar del virtuosismo gráfico que es capaz de demostrar, de su increíble dirección de arte, de la banda sonora deliciosa que Jack Wall y Sam Hulick han creado para la ocasión, de la increíble historia, del guión, del carisma de los personajes y de los elementos de gameplay, pero todo se queda corto si os digo que, por fin, vamos a vivir una aventura espacial de las que hacen historia con todo lujo de detalles. Esto es el espacio, somos el Comandante Shepard y vamos a vivir la aventura de nuestras vidas. Pocos juegos lo consiguen, pero ‘Mass Effect 2’ lo borda. Bienvenidos a la Ciudadela, próximo destino Relé de Masa Omega 4.

Y es que pocos videojuegos consiguen empatizar de esta manera con el jugón. Sí, es cierto que existen grandes videojuegos, aventuras increíbles que nos sorprenden y nos dejan con ganas de más, pero la sensación que transmite una obra tan mimada y trabajada como ‘Mass Effect 2’ es algo que no se experimenta todos los días.

Llegará un momento en el que verdaderamente nos creamos el Comandante Shepard y disfrutemos de un simple paseo por la Normandía mientras hablamos con la tripulación a nuestro libre albedrío. Conscientes de que, en breve, empezará una misión que podría cambiar el destino de toda la galaxia si no conseguimos superarla.

No voy a explicar nada del hilo argumental, uno de los grandes secretos de BioWare, ya que me arrancaríais los ojos en un ataque de rabia más propio de un Krogan que de un educado lector de VidaExtra. Pero sí os confirmaré que se halla al mismo nivel de calidad que el primero. Una vuelta de tuerca maestra que consigue mantenernos enganchados desde el momento uno de juego y que nos acompaña hasta que dejemos los mandos.

El mundo está más vivo que nunca

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Aunque seamos sinceros, el guión es importante pero podrían estar vendiéndonos una caja de calamares que compraríamos igual ya que la fuerza de ‘Mass Effect 2’ no recae en su guión sino en su mundo.

Un mundo a medida que en BioWare han tenido a bien crear. Un auténtico universo lleno de información, razas, dialectos, peculiaridades, historias, intra historias, tramas, galaxias, planetas y aventuras que llegará a convertirse en el auténtico rey de la función.

Y lo mejor de todo es que la información se desliza ante nuestros ojos de un modo natural, poco a poco acabaremos buceando en este mundo espacial sin sentirnos agobiados por la sobre dosis de datos y eventos.

Desde diversas vías nos llegará información acerca de lo que se cuece en la galaxia, ya sea mediante mensajes en nuestro ordenador personal, anuncios, locuciones informativas en las grandes ciudades o rumores escuchados de pasada en conversaciones privadas. El mundo de ‘Mass Effect 2’ es algo vivo, que late, y del que nosotros somos sólo una pequeña parte. Pequeña pero fundamental, como mandan los cánones de la épica galáctica.

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Muchos más planetas por explorar que antes, más aventuras secundarias, una línea argumental más larga y sobre todo mucho más trasfondo en los personajes principales conseguirán que la ilusión crezca y crezca hasta atraparnos. Creedme, pocos juegos tienen ese halo de hipnosis que ‘Mass Effect 2’ consigue.

El comandante Shepard, la vedette del espectáculo

Y lo consigue en parte a como decíamos la identificación con los personajes. Sirva como ejemplo el Comandante Shepard, auténtica vedette de la función, que ahora más que nunca podrá tomar decisiones arriesgadas o sensatas, violentas o sosegadas, racionales o viscerales… Sheppard puede volverse un auténtico ogro o un héroe intergaláctico, todo depende de nosotros.

Claro que esto no es algo novedoso, pegas una patada y salen cien juegos en los que el personaje principal puede ser bueno o malo dependiendo de nuestras decisiones, pero sí está mejor tratado que en otros juegos.

Todo en ‘Mass Effect 2’ arrastra un halo de coherencia y las reacciones tanto de Shepard como las de sus compañeros no son una excepción. Esas frases que podremos elegir, virtuosas o rebeldes, siempre encajan perfectamente con la acción y mezclando unas y otras acabaremos manteniendo conversaciones ciertamente interesantes. O lo que es mejor, forjaremos un carácter a nuestro héroe y comprobaremos como el resto del mundo reacciona ante él.

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Siempre de una manera normal, coherente y comedida, huyendo de exageraciones que podrían rallar lo cómico o que romperían la ilusión.

En ese halo de coherencia que comentábamos antes entra la opción de importar a nuestro protagonista del primer juego. Y sí, la cosa funciona de miedo. Nuestras decisiones, los actos que vivimos en el ‘Mass Effect’ original, las relaciones, el cómo nos posicionamos… todo queda registrado y tiene importancia en ‘Mass Effect 2’. Tanta importancia que, de hecho, puede cambiar la aventura de manera radical.

El pasado de nuestro personaje, su encanto, su virtud, su rebeldía, su nivel de combate, las duras decisiones del pasado que aún soportamos sobre nuestros hombros y que acarrean consecuencias en el presente… el trabajo de BioWare es sublime y Shepard es el principal beneficiado, como tiene que ser.

Vedette pero con ganas de pegar tiros

Pero si algo tiene ‘Mass Effect 2’ que hace que se eleve de entre los demás títulos es su parte de acción. Un shooter en tercera persona con parapeteo, combate táctico que puede llegar incluso a convertirse en algo mucho más salvaje y todos los grandes elementos que hacen de clásicos del género, te miro a ti ‘Gears of War’, algo grande.

Y es que si a esa sección de shooter que ralla al mismo gran nivel que los mejores shooters de la plataforma, le añadimos todo el buen hacer de BioWare en los RPG’s para todos los públicos, un mundo increíble con una dirección de arte sublime, mil y una aventuras que vivir y un puñado de personajes muy carismáticos, nos encontramos ante uno de los mejores juegos del panorama actual.

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Aunque, eso sí, la experiencia de juego en el apartado shooter varía mucho dependiendo del tipo de personaje que seamos. Soldado con capacidad para manejar un montón de armas y estilos de munición, un vanguardia, ingeniero o uno de esos humanos modificados genéticamente con poderes bióticos, como Jarkendia o Alex C, vamos.

De ser un puro ‘Gears of War’ (odio poner como ejemplo a otro juego puesto que son diferentes y cada uno tiene sus pros y sus contras, pero para que entendáis más o menos la mecánica de juego que plantea ‘Mass Effect 2’), puede convertirse en otra experiencia diferente al contar con poderes de largo alcance. No quiero dar más datos puesto que la gracia del juego consiste en ir descubriendo las capacidades de nuestro personaje y potenciándolas hasta hallar una técnica de combate que nos funcione, junto a la de nuestros dos compañeros de pelotón, claro está.

Más decisiones pero menos importantes… o no

Dicen los que saben que las pequeñas decisiones son las que marcan los grandes acontecimientos. Que en los detalles radica la importancia y que una simple llamada de teléfono evitó una guerra nuclear en los años ochenta cuando toda la parafernalia tecnológica falló y recomendaba un ataque preventivo.

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En BioWare, que son parte de los que saben, lo tienen muy claro y en ‘Mass Effect 2’ lo iremos experimentando poco a poco. Aquellas decisiones grandilocuentes y peliculeras de ‘Mass Effect’ son historia y en su lugar obtendremos un montón de pequeñas acciones y decisiones que, a la larga, resultarán capitales.

Como decíamos antes es una vuelta de tuerca y una reconducción hacia la normalidad, hacia la coherencia. Y creedme que jugando se agradece, aunque tengamos luego que sufrir una consecuencia terrible por haber tomado una decisión a la ligera. Cuando esto pasa te sientes dividido, por una parte maldices a los diseñadores de BioWare y por otra piensas en lo condenadamente buenos que son.

Y ahora sí, hablemos de los aspectos técnicos

‘Mass Effect 2’ es un triple A, eso lo sabemos todos, y su aspecto visual no tiene absolutamente nada que envidiar a los títulos más punteros. Unos gráficos impresionantes que potencian hasta el infinito a la exquisita dirección de arte.

Ya que en este juego conviven multitud de mundos, cada uno con su aspecto propio, con sus grafías, su estilo, su particular diseño… desde la brillante Ciudadela y los barrios bañados por las luces de Neon en el sector comercial, hasta planetas decrépitos y en ruinas, pasando por la increíble Flota Nómada de aspecto hindú. Todo en ‘Mass Effect 2’ está tratado con mucho mimo y eso se nota en cada pixel.

Han desaparecido, o minimizado hasta el extremo, aquellos problemillas que arrojaban las texturas en alta definición de golpe y el aspecto general es más espectacular, utilizando el efecto lens que tan de moda está para representar entornos especiales con brillos muy extremados.

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El diseño de personajes es brillante y, como si fuesen el mismísimo John McClane, chorrean carisma por sus poros. El ejemplo más claro lo encontramos en Thane, el religioso asesino Drell que ya se ha convertido en uno de los personajes más populares del juego. Pero Miranda, Jack, Grunt, Jacob, Legion o los recuperados Tali y Garrus no se quedan atrás.

La banda sonora es excelente, el trabajo de doblaje fenomenal (recordad que sólo lo encontraremos en inglés subtitulado a castellano), la ambientación conseguirá trasladarnos al mundo que BioWare ha creado en un santiamén, los defectos visuales del primer juego se han minimizado, ya no hay ascensores cada 5 metros de juego… entonces, ¿hay algo malo?

Pues sí, y tiene que ver con lo de siempre, los tiempos de carga. ‘Mass Effect 2’ no es un juego rápido en cargar ni contiene un sistema de streaming salvaje que permita ir destripando escenario o disimular las diferentes cargas, no. En ‘Mass Effect 2’ nos encontraremos una pantalla de carga cada vez que sea necesario y, creedme, son muchas.

Eso sí, quiero dejar claro que a mi no me han fastidiado la experiencia y que una vez dentro del mundo y la aventura las acabas absorbiendo y considerando algo normal. Puede que instalando el juego se minimicen mucho, probadlo y ya nos contaréis, pero en mi caso no tuve necesidad ya que tampoco me parecieron tiempos de carga muy exagerados. Lo dicho, tened presente que sí existen.

No voy a hablar de mecánicas de juego, no he pretendido en este análisis pormenorizar todos los sistemas ni explicar cómo se juega, eso es asunto vuestro y parte de la gracia del juego. En todo caso os adelanto que se trata de un sistema muy intuitivo y casi calcado al que encontrábamos en la primera parte. Sí, mucha novedad no encontramos (ojo, si se han rediseñado algunas cosas), pero es que si algo ya funciona no tiene sentido el tocarlo mucho.

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Lo importante de ‘Mass Effect 2’ es que sí, nos empuja a vivir una aventura estelar en un mundo interesante y vivo. Cada vez que dejemos el mando seguiremos pensando en cómo sigue esta aventura, en los peligros que nos esperan tras cada esquina y en si las decisiones que hemos tomado eran las adecuadas.

Si os gusta la ciencia ficción, si os gustan las aventuras espaciales, si os gusta la épica, si os gustan los mundos repletos de vida y de historias, si os gustan los buenos juegos de acción, si os gustan los shooters, si os gusta tomar decisiones y afrontar sus consecuencias sean buenas o terribles, si habéis soñado recorrer el espacio a bordo de una nave espacial de última tecnología y, por supuesto, salvar el destino de todo ser viviente… no lo dudéis, este es vuestro juego y estáis llamados a ser el nuevo Comandante Shepard.

‘Mass Effect 2’ es un juegazo, un auténtico “must have” que no puede faltar en la colección de todo jugón que se precie. Es mejor que ‘Mass Effect’, mejor que muchos otros juegos del mismo género y mejor que la mayoría de shooters en tercera persona.

Yo me lo he pasado en grande y he disfrutado cada minuto de las 32 horas que he tardado en pasármelo… y las que me quedan, ya que una vez acabado el hilo argumental principal podemos seguir viajando por el espacio y descubriendo nuevas aventuras. Eso sí, puede que sigamos viajando con Shepard o sin Shepard, con todo perdido o con todo ganado, con el sabor de la victoria en nuestros labios o con la tristeza de saber que el final de todo camina inexorable hacia nosotros…. eso depende de vosotros y de vuestras decisiones.

Comandante Shepard, aproximándonos al Relé de Omega 4. ¿Viajamos hasta el sistema Pegasus para responder al mensaje de socorro o nos enfrentamos a los Segadores ya? Es su decisión, comandante. La tripulación está con usted, decida lo que decida.

Ficha Técnica: Mass Effect 2

La inmensidad del espacio, los secretos que ocultan las estrellas, razas alienígenas de las que aprender y en ocasiones huir, tecnología que lo puede todo, viajes demenciales a velocidades imposibles, aventuras en las que siempre se juega el destino de la humanidad y cuya carga recae en nuestros hombros, lecciones de valentía y decisiones difíciles, amistad, lásers, acción y momentos para contemplar la belleza de una nebulosa a través del mamparo de estribor… todos hemos soñado con vivir algo así y nunca habíamos estado tan cerca de creérnoslo.

Podría decir que ‘Mass Effect 2’ mejora a su antecesor en todo, podría ponerme a hablar del virtuosismo gráfico que es capaz de demostrar, de su increíble dirección de arte, de la banda sonora deliciosa que Jack Wall y Sam Hulick han creado para la ocasión, de la increíble historia, del guión, del carisma de los personajes y de los elementos de gameplay, pero todo se queda corto si os digo que, por fin, vamos a vivir una aventura espacial de las que hacen historia con todo lujo de detalles. Esto es el espacio, somos el Comandante Shepard y vamos a vivir la aventura de nuestras vidas. Pocos juegos lo consiguen, pero ‘Mass Effect 2’ lo borda. Bienvenidos a la Ciudadela, próximo destino Relé de Masa Omega 4.

Y es que pocos videojuegos consiguen empatizar de esta manera con el jugón. Sí, es cierto que existen grandes videojuegos, aventuras increíbles que nos sorprenden y nos dejan con ganas de más, pero la sensación que transmite una obra tan mimada y trabajada como ‘Mass Effect 2’ es algo que no se experimenta todos los días.

Llegará un momento en el que verdaderamente nos creamos el Comandante Shepard y disfrutemos de un simple paseo por la Normandía mientras hablamos con la tripulación a nuestro libre albedrío. Conscientes de que, en breve, empezará una misión que podría cambiar el destino de toda la galaxia si no conseguimos superarla.

No voy a explicar nada del hilo argumental, uno de los grandes secretos de BioWare, ya que me arrancaríais los ojos en un ataque de rabia más propio de un Krogan que de un educado lector de VidaExtra. Pero sí os confirmaré que se halla al mismo nivel de calidad que el primero. Una vuelta de tuerca maestra que consigue mantenernos enganchados desde el momento uno de juego y que nos acompaña hasta que dejemos los mandos.

El mundo está más vivo que nunca

Aunque seamos sinceros, el guión es importante pero podrían estar vendiéndonos una caja de calamares que compraríamos igual ya que la fuerza de ‘Mass Effect 2’ no recae en su guión sino en su mundo.

Un mundo a medida que en BioWare han tenido a bien crear. Un auténtico universo lleno de información, razas, dialectos, peculiaridades, historias, intra historias, tramas, galaxias, planetas y aventuras que llegará a convertirse en el auténtico rey de la función.

Y lo mejor de todo es que la información se desliza ante nuestros ojos de un modo natural, poco a poco acabaremos buceando en este mundo espacial sin sentirnos agobiados por la sobre dosis de datos y eventos.

Desde diversas vías nos llegará información acerca de lo que se cuece en la galaxia, ya sea mediante mensajes en nuestro ordenador personal, anuncios, locuciones informativas en las grandes ciudades o rumores escuchados de pasada en conversaciones privadas. El mundo de ‘Mass Effect 2’ es algo vivo, que late, y del que nosotros somos sólo una pequeña parte. Pequeña pero fundamental, como mandan los cánones de la épica galáctica.

Muchos más planetas por explorar que antes, más aventuras secundarias, una línea argumental más larga y sobre todo mucho más trasfondo en los personajes principales conseguirán que la ilusión crezca y crezca hasta atraparnos. Creedme, pocos juegos tienen ese halo de hipnosis que ‘Mass Effect 2’ consigue.

El comandante Shepard, la vedette del espectáculo

Y lo consigue en parte a como decíamos la identificación con los personajes. Sirva como ejemplo el Comandante Shepard, auténtica vedette de la función, que ahora más que nunca podrá tomar decisiones arriesgadas o sensatas, violentas o sosegadas, racionales o viscerales… Sheppard puede volverse un auténtico ogro o un héroe intergaláctico, todo depende de nosotros.

Claro que esto no es algo novedoso, pegas una patada y salen cien juegos en los que el personaje principal puede ser bueno o malo dependiendo de nuestras decisiones, pero sí está mejor tratado que en otros juegos.

Todo en ‘Mass Effect 2’ arrastra un halo de coherencia y las reacciones tanto de Shepard como las de sus compañeros no son una excepción. Esas frases que podremos elegir, virtuosas o rebeldes, siempre encajan perfectamente con la acción y mezclando unas y otras acabaremos manteniendo conversaciones ciertamente interesantes. O lo que es mejor, forjaremos un carácter a nuestro héroe y comprobaremos como el resto del mundo reacciona ante él.

Siempre de una manera normal, coherente y comedida, huyendo de exageraciones que podrían rallar lo cómico o que romperían la ilusión.

En ese halo de coherencia que comentábamos antes entra la opción de importar a nuestro protagonista del primer juego. Y sí, la cosa funciona de miedo. Nuestras decisiones, los actos que vivimos en el ‘Mass Effect’ original, las relaciones, el cómo nos posicionamos… todo queda registrado y tiene importancia en ‘Mass Effect 2’. Tanta importancia que, de hecho, puede cambiar la aventura de manera radical.

El pasado de nuestro personaje, su encanto, su virtud, su rebeldía, su nivel de combate, las duras decisiones del pasado que aún soportamos sobre nuestros hombros y que acarrean consecuencias en el presente… el trabajo de BioWare es sublime y Shepard es el principal beneficiado, como tiene que ser.

Vedette pero con ganas de pegar tiros

Pero si algo tiene ‘Mass Effect 2’ que hace que se eleve de entre los demás títulos es su parte de acción. Un shooter en tercera persona con parapeteo, combate táctico que puede llegar incluso a convertirse en algo mucho más salvaje y todos los grandes elementos que hacen de clásicos del género, te miro a ti ‘Gears of War’, algo grande.

Y es que si a esa sección de shooter que ralla al mismo gran nivel que los mejores shooters de la plataforma, le añadimos todo el buen hacer de BioWare en los RPG’s para todos los públicos, un mundo increíble con una dirección de arte sublime, mil y una aventuras que vivir y un puñado de personajes muy carismáticos, nos encontramos ante uno de los mejores juegos del panorama actual.

Aunque, eso sí, la experiencia de juego en el apartado shooter varía mucho dependiendo del tipo de personaje que seamos. Soldado con capacidad para manejar un montón de armas y estilos de munición, un vanguardia, ingeniero o uno de esos humanos modificados genéticamente con poderes bióticos, como Jarkendia o Alex C, vamos.

De ser un puro ‘Gears of War’ (odio poner como ejemplo a otro juego puesto que son diferentes y cada uno tiene sus pros y sus contras, pero para que entendáis más o menos la mecánica de juego que plantea ‘Mass Effect 2’), puede convertirse en otra experiencia diferente al contar con poderes de largo alcance. No quiero dar más datos puesto que la gracia del juego consiste en ir descubriendo las capacidades de nuestro personaje y potenciándolas hasta hallar una técnica de combate que nos funcione, junto a la de nuestros dos compañeros de pelotón, claro está.

Más decisiones pero menos importantes… o no

Dicen los que saben que las pequeñas decisiones son las que marcan los grandes acontecimientos. Que en los detalles radica la importancia y que una simple llamada de teléfono evitó una guerra nuclear en los años ochenta cuando toda la parafernalia tecnológica falló y recomendaba un ataque preventivo.

En BioWare, que son parte de los que saben, lo tienen muy claro y en ‘Mass Effect 2’ lo iremos experimentando poco a poco. Aquellas decisiones grandilocuentes y peliculeras de ‘Mass Effect’ son historia y en su lugar obtendremos un montón de pequeñas acciones y decisiones que, a la larga, resultarán capitales.

Como decíamos antes es una vuelta de tuerca y una reconducción hacia la normalidad, hacia la coherencia. Y creedme que jugando se agradece, aunque tengamos luego que sufrir una consecuencia terrible por haber tomado una decisión a la ligera. Cuando esto pasa te sientes dividido, por una parte maldices a los diseñadores de BioWare y por otra piensas en lo condenadamente buenos que son.

Y ahora sí, hablemos de los aspectos técnicos

‘Mass Effect 2’ es un triple A, eso lo sabemos todos, y su aspecto visual no tiene absolutamente nada que envidiar a los títulos más punteros. Unos gráficos impresionantes que potencian hasta el infinito a la exquisita dirección de arte.

Ya que en este juego conviven multitud de mundos, cada uno con su aspecto propio, con sus grafías, su estilo, su particular diseño… desde la brillante Ciudadela y los barrios bañados por las luces de Neon en el sector comercial, hasta planetas decrépitos y en ruinas, pasando por la increíble Flota Nómada de aspecto hindú. Todo en ‘Mass Effect 2’ está tratado con mucho mimo y eso se nota en cada pixel.

Han desaparecido, o minimizado hasta el extremo, aquellos problemillas que arrojaban las texturas en alta definición de golpe y el aspecto general es más espectacular, utilizando el efecto lens que tan de moda está para representar entornos especiales con brillos muy extremados.

El diseño de personajes es brillante y, como si fuesen el mismísimo John McClane, chorrean carisma por sus poros. El ejemplo más claro lo encontramos en Thane, el religioso asesino Drell que ya se ha convertido en uno de los personajes más populares del juego. Pero Miranda, Jack, Grunt, Jacob, Legion o los recuperados Tali y Garrus no se quedan atrás.

La banda sonora es excelente, el trabajo de doblaje fenomenal (recordad que sólo lo encontraremos en inglés subtitulado a castellano), la ambientación conseguirá trasladarnos al mundo que BioWare ha creado en un santiamén, los defectos visuales del primer juego se han minimizado, ya no hay ascensores cada 5 metros de juego… entonces, ¿hay algo malo?

Pues sí, y tiene que ver con lo de siempre, los tiempos de carga. ‘Mass Effect 2’ no es un juego rápido en cargar ni contiene un sistema de streaming salvaje que permita ir destripando escenario o disimular las diferentes cargas, no. En ‘Mass Effect 2’ nos encontraremos una pantalla de carga cada vez que sea necesario y, creedme, son muchas.

Eso sí, quiero dejar claro que a mi no me han fastidiado la experiencia y que una vez dentro del mundo y la aventura las acabas absorbiendo y considerando algo normal. Puede que instalando el juego se minimicen mucho, probadlo y ya nos contaréis, pero en mi caso no tuve necesidad ya que tampoco me parecieron tiempos de carga muy exagerados. Lo dicho, tened presente que sí existen.

No voy a hablar de mecánicas de juego, no he pretendido en este análisis pormenorizar todos los sistemas ni explicar cómo se juega, eso es asunto vuestro y parte de la gracia del juego. En todo caso os adelanto que se trata de un sistema muy intuitivo y casi calcado al que encontrábamos en la primera parte. Sí, mucha novedad no encontramos (ojo, si se han rediseñado algunas cosas), pero es que si algo ya funciona no tiene sentido el tocarlo mucho.

Lo importante de ‘Mass Effect 2’ es que sí, nos empuja a vivir una aventura estelar en un mundo interesante y vivo. Cada vez que dejemos el mando seguiremos pensando en cómo sigue esta aventura, en los peligros que nos esperan tras cada esquina y en si las decisiones que hemos tomado eran las adecuadas.

Si os gusta la ciencia ficción, si os gustan las aventuras espaciales, si os gusta la épica, si os gustan los mundos repletos de vida y de historias, si os gustan los buenos juegos de acción, si os gustan los shooters, si os gusta tomar decisiones y afrontar sus consecuencias sean buenas o terribles, si habéis soñado recorrer el espacio a bordo de una nave espacial de última tecnología y, por supuesto, salvar el destino de todo ser viviente… no lo dudéis, este es vuestro juego y estáis llamados a ser el nuevo Comandante Shepard.

‘Mass Effect 2’ es un juegazo, un auténtico “must have” que no puede faltar en la colección de todo jugón que se precie. Es mejor que ‘Mass Effect’, mejor que muchos otros juegos del mismo género y mejor que la mayoría de shooters en tercera persona.

Yo me lo he pasado en grande y he disfrutado cada minuto de las 32 horas que he tardado en pasármelo… y las que me quedan, ya que una vez acabado el hilo argumental principal podemos seguir viajando por el espacio y descubriendo nuevas aventuras. Eso sí, puede que sigamos viajando con Shepard o sin Shepard, con todo perdido o con todo ganado, con el sabor de la victoria en nuestros labios o con la tristeza de saber que el final de todo camina inexorable hacia nosotros…. eso depende de vosotros y de vuestras decisiones.

Comandante Shepard, aproximándonos al Relé de Omega 4. ¿Viajamos hasta el sistema Pegasus para responder al mensaje de socorro o nos enfrentamos a los Segadores ya? Es su decisión, comandante. La tripulación está con usted, decida lo que decida.

El mundo está más vivo que nunca

  • Plataformas: Xbox 360
  • Editor: Electronic Arts
  • Desarrollador: BioWare
  • Lanzamiento: Ya disponible
  • Precio: 69,99 euros

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  • Plataformas: Xbox 360

  • Editor: Electronic Arts

  • Desarrollador: BioWare

  • Lanzamiento: Ya disponible

  • Precio: 69,99 euros


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