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A favor: ¿Deberían censurarse los juegos violentos?

Ultimamente, la polémica de la regulación de los videojuegos violentos ha cobrado nueva fuerza, debido a casos como el de 'Manhunt 2', que tras hacer muchísimo ruido en los medios de comunicación, al final ha quedado convertido en una mera versión descafeinada de todo lo que prometía.

Esta polémica, que no es ni mucho menos algo nuevo (ya en su momento 'Carmageddon' consiguió muchísima publicidad gracias a lo polémico que resultaba el poder atropellar a los peatones).

Por tanto, ante la cada vez mayor presión mediática sobre la supuesta violencia en los videojuegos, uno se pregunta sí debería ponerse algún tipo de límite a los videojuegos violentos. Yo creo que sí, y voy a explicaros por qué.

Todavía recuerdo la revolución que en su momento supuso 'Duke Nukem 3D'. Era un juego que, utilizando el estilo clásico de 'DooM', resultaba mucho más violento por varias características que hoy en día tiene cualquier juego: la posibilidad de manchar de sangre la pared, y la de dejar huellas de bota ensangrentadas tras pasar por encima del cadáver de nuestros enemigos.

Al principio, eso fue lo que más me llamó la atención del juego. Un nivel de violencia que nunca visto hasta la fecha (y que hoy en día nos parece de lo más ingenuo). Sin embargo, con el paso del tiempo me di cuenta de sus verdaderas virtudes: unos mapas estupendamente diseñados, armas divertidas, un personaje carismático...

Algo similar me ocurrió con 'Carmageddon'. Al principio, lo que más me llamó la atención era la posibilidad de atropellar a los peatones. Sin embargo, con el paso del tiempo descubrí que 'Carmageddon' era algo más. era un juego de carreras estupendo, con un sistema de física genial para la época, la posibilidad de sacar a nuestros rivales de la pista, daños en los coches como nunca se habían visto y enormes circuitos urbanos con multitud de caminos secundarios.

Pues bien, estos dos juegos no son un buen ejemplo de mi argumento. Porque son, ante todo, juegos excelentes. Sin embargo, existen en el mercado multitud de juegos violentos, o extremadamente violentos, sin más mérito que lo visceral de sus gráficos.

Por hacer una comparativa, este tipo de juegos serían lo más similar posible al cine gore. La sangre por la sangre, sin justificación alguna, tratando de suplir las carencias técnicas y argumentales a base de casquería.

Es por ello que creo que debería existir cierto autocontrol al respecto en el mercado de los videojuegos. No hablo de censura externa, sino de un mecanismo interno de regulación que establezca una serie de "buenas prácticas". Desgraciadamente, hoy en día el crear un videojuego violento se ha convertido en la excusa perfecta para conseguir cobertura mediática. Es la vía más rápida para que un juego del montón consiga publicidad gratuita.

Y lo que es peor, la proliferación de este tipo de juegos, nos guste o no, crea mala fama respecto a como ven los videojuegos las personas ajenas al mundillo. No dejemos que la violencia se convierta en sustituto del hilo argumental o el desarrollo artístico. Así sólo iremos camino de crear videojuegos similares a películas como 'SAW', o 'Hostel', películas que pretenden seguir la estela de las obras de Tarantino, pero se quedan en la primera lección del manual: sangre y violencia. El problema es que Tarantino es algo más que eso. Es un buen guión. Es un manejo de la cámara excelente. Es la creación de diálogos memorables.

Y lo más importante y problemático, aunque eso es tema para otro artículo, es el fácil acceso de los menores a los videojuegos violentos. No sé a vosotros, pero a mi la imagen de un niño de 10 años jugando a 'GTA' y partiendose de risa mientras patea el cadaver ensangrentado de una prostituta, me parece bastante siniestra.

Esto solo tiene una consecuencia: la insensibilización ante los actos violentos, que hace que ya nada nos sorprenda ni nos conmocione. Solo hay que comparar un telediario de la actualidad con uno de hace 10 años. Parecen la versión televisiva del antiguo diario 'El Caso', repletos de sucesos.

Y una vez más, remarco que tanto la saga 'GTA' como su homónimo, 'Canis Canem Edit' son buenos juegos, con gran libertad de acción, un buen hilo argumental e importantes innovaciones jugables. Sin embargo, han pasado tristemente a la historia por el uso que la prensa sensacionalista ha hecho de ellos para argumentar la violencia en los videojuegos. Y no es algo que Rockstar lamente, ya que es una compañía que se ha hecho experta en crear polémica para vender más juegos.

Por poner un ejemplo, 'Assassin's Creed' es también un juego eminentemente violento. Al fin y al cabo, encarnamos a un asesino. Pero aquí la violencia no sólo forma parte del argumento (y no al contrario) sino que ha sido tratado con cierta elegancia, sin recrearse en las muertes ni ser explícito en el proceso.

Otro ejemplo es el de la saga 'Resident Evil'. Es un juego que no deja de ser una película de zombies interactiva, con grandes toques de gore. Es evidente que aquí la sangre y las vísceras son parte del proceso. El problema no es esto, sino el de los juegos, como 'Manhunt' que se recrean en los asesinatos y en su ejecución.

A veces, con la excusa de la libertad de expresión, olvidamos imponer ciertos límites a aquello que es decoroso mostrar. Y es que hay ciertas escenas que resultan ciertamente desgradables y perturbadoras, sobre todo para los jugadores más jóvenes e impresionables. ¿Qué esto es un problema del sistema de clasificación por edades? Sí, lo es en parte, pero también es responsabilidad nuestra el rechazar aquellos productos que se recrean en el sadismo y la tortura como parte de la diversión.

En definitiva, el título de este juego habla de censura, pero creo que lo más correcto sería emplear la palabra rechazo (por las connotaciones negativas que tiene la censura en sí). Rechacemos aquellos videojuegos que empleen la violencia como único argumento de venta.

Así pues ¿videojuegos violentos? No, por definición. Mientras el guión lo justifique (aquello tan manido de "por exigencias del guión") es perfectamente aceptable. Al fin y al cabo, un mafioso no va a extorsionar a sus víctimas a base de collejas. Pero no dejemos que la violencia se convierta en el barniz para vendernos un juego mediocre como 'el juego que fue censurado en EE.UU.'.

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