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Forza Horizon 5 es lo más next-gen que he probado en la nueva generación

Hay pocas cosas que me gusten más que los videojuegos, y conducir es una de ellas. No entiendo ni de mecánica, ni de coches -nunca me han interesado-, pero si algún día tuviese que dejar de conducir de forma forzada y permanente, me haría tremendamente infeliz.

La sensación de velocidad en un acelerón, la respuesta de los neumáticos al salir de una curva, la adrenalina de ese riesgo que a ojos de otros parece una locura aunque tú sabes que está totalmente controlado… No sé de dónde nace ese sentimiento, pero sí sé que juegos como Forza Horizon 5 lo alientan.

Lo de Forza Horizon 5 es de otro mundo

Habiéndome criado entre circuitos -más entre motos que entre coches, pero ese es otro tema-, la idea de los simuladores me seduce, pero no tanto como la del arcade. Lo primero es algo que está más o menos a tu alcance: siempre puedes ir hasta el circuito con tu coche y correr en él. Lo segundo, en cambio, es un sueño que sabes que nunca podrás alcanzar de otra forma.

¿Salir zumbado de una autopista atravesando una valla, saltando por los aires y acabando en una pista de tierra en la que puedes ir derrapando hasta llegar a la meta? Súmale ahí escenarios de excepción, pruebas en las que corres contra trenes y pilotos de motocross con traje de ardilla y una colección demencial de coches… ¿Os hacéis una idea de las ganas que tenía de poder catar Forza Horizon 5?

Sigo manteniendo punto por punto mi ataque de fanboy decepcionado de Forza Horizon 4 y, tras lo poco que he podido ver hasta ahora del nuevo, sigo pensando que no iba muy desencaminado. Las islas británicas eran un tostón, y la belleza y variedad de México se las comen con mole.

Superado el espectáculo inicial y habiendo disfrutado los eventos de cualquier Forza Horizon, lo que queda son coches y carreteras, y personalmente lo que más valoro de esta saga es eso último. Creo con toda sinceridad que el grueso del atractivo de esta franquicia está en sus escenarios, y el elegido para Forza Horizon 5 es de lejos uno de los mejores que hemos visto hasta ahora. ¡Viva México, cabrones!

"Es que parece real, ¿eh?"

Con un inicio que te pone en situación de la forma más espectacular posible, Forza Horizon 5 te presenta sus principales bazas en apenas unos minutos de juego: desde un volcán hasta una selva plagada de ruinas, viendo cómo los animales huyen del ruido de tu motor y con una amedrentadora tormenta de arena como telón de fondo.

Corriendo a las mil maravillas y sin apenas pausas de carga en Xbox Series X, reconozco haber perdido la cuenta de la de veces que mi hijo ha soltado un “es que parece real, ¿eh?” mientras me veía jugar. El crío es fácilmente impresionable, como casi todos cuando somos pequeños, pero es que en este caso poco más se podía decir.

Habiendo superado la demo en dos ocasiones, lo justo para poder ver el mapa, completar un evento y un puñado de carreras en lo que ha resultado ser el prólogo del juego, he saltado del modo calidad al de fluidez sin apenas percatarme de qué estaba cambiando de uno a otro. Es de locos lo conseguido por PlayGround Games a nivel visual.

Y no tienes que esperar demasiado para comprobarlo. La distancia de dibujado que el juego pinta en la primera cuesta abajo que te planta en la cara es lo más next-gen que nos ha dado la nueva generación. Dura apenas unos segundos porque es inevitable ir a toda leche mientras lo juegas, pero es un visto y no visto que te obliga a volver a ese sitio a posteriori para maravillarte con él de nuevo.

Cambios y mejoras en la saga

Kudos también para el que haya decidido deshacerse del héroe mudo a la hora de crear nuestro personaje -no tantos para quienes siguen apoyando ese realismo sí pero no en unas caras que no hay por dónde cogerlas-. Al festival Horizon le quedaban pocos cartuchos -ninguno- por quemar, y generar un toma y daca entre personajes en vez de constantes silencios incómodos parece sentarle de maravilla.

Con algo más de chicha a nivel narrativo, la única duda es ver hasta qué punto han roto el molde con las nuevas expediciones, eventos destinados a ofrecer la mejor cara de ciertos puntos del mapa llevándonos hasta ellos en momentos clave: una playa con una tormenta tropical, volcán en erupción, desierto con tormenta de arena… Eventos meteorológicos que te puedes encontrar jugando a tu bola pero que en este caso se presentan en las condiciones idóneas.

Más allá de eso, Forza Horizon 5 recupera las buenas ideas de las estaciones de Forza Horizon 4, y suma la meteorología variable en distintos puntos del escenario para aportar aún más variedad a nuestro recorrido por la campaña. Es uno de esos mapas que desde la vista aérea parece aportar mucho menos de lo que realmente hay cuando te pones a recorrer carreteras marcando un punto aleatorio en el mapa.

Mi única duda por ahora es la supuesta evolución de los coches abandonados esperando a ser restaurados en algún taller cochambroso. Parece que habrá menos exploración y más eventos de la historia atados a ellos, pero habiendo vivido sólo la recuperación de un coche me parece pronto para tirarme a la piscina.

En cualquier caso creo que habrá poco hueco para quejas. Forza Horizon 5 tiene todo lo necesario para volver a ilusionarnos y, de paso, subir aún más el listón de la franquicia. La espera hasta la versión final se va a hacer eterna, pero la gozada que supone conducir en este juego bien merecerá la pena.

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