
Dicen que hay cosas que marcan nuestra vida para siempre y lo hacen en nuestra infancia. Son detalles, pequeñas efemérides que carecían de importancia para la mayoría pero que consiguieron ilusionarnos hasta límites que muchos desconocen. Son esos detalles los que ya no abundan y los que recordamos con cariño.
Quizá es debido a que el tiempo pasa, a que nos hacemos mayores y la multitud de problemas que asolan nuestra asquerosa realidad no dejan que nos invada la ilusión con la fuerza con la que antes lo hacía.
Pero recordad jugones, hubo una época en la que esperábamos año tras año, con la ilusión intacta, con las ganas de seguir quemando horas y horas delante de la pantalla, a que en el kiosco de la esquina trajeran nuestro videojuego favorito. Un juego que marcó a cientos de miles de jóvenes españoles que cumplían su sueño y se acercaban al deporte Rey desde un prisma radicalmente diferente al actual. Cerrad los ojos y recordad a Michael Robinson, recordad la interfaz, los directivos, las ofertas a la baja, las temporadas interminables, las remontadas épicas, los ascenso de categoría en el último suspiro… eso era el verdadero fútbol, el verdadero ‘PC Fútbol’.




