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Mortal Kombat de Paul W.S. Anderson, la película con la que Midway nos voló la cabeza en 1995

Que la saga Mortal Kombat tuviera un contrapunto cinematográfico relativamente temprano no nos pilló de nuevas. Tanto el juego original como su secuela eran un canto a la esencia de los años 90 más allá de su temática de artes marciales locas y el peculiar aspecto de sus luchadores y ninjas de colores.

Aquello era carne de videoclub y pedía a gritos una producción de Serie B. Pero New Line Cinema vio potencial en Liu Kang, Scorpion y compañía. Suficiente como para apostar fuerte por un salto digno a la gran pantalla aprovechando el enorme tirón que estaba teniendo en recreativas y unas versiones domésticas que, además, estaban presentes en todos los sistemas. Reclamos que no convenía dejar pasar.

A la cabeza del proyecto, Robin Shou como Liu Kang, Bridgette Wilson-Sampras como Sonya Blade, el extraordinario Johnny Cage interpretado por Linden Ashby, un Cary-Hiroyuki Tagawa que haría suyo el papel de Shang Tsung, un enorme muppet bastante resultón daría el pego como Goro y una sutil intervención de Christopher Lambert como Raiden, el dios del trueno.

Además, sería la segunda película de Paul W.S. Anderson en la dirección y su primera adaptación de un videojuego. Una tendencia que quedaría cimentada al ponerse tras las cámaras en la mayoría de entregas cinematográficas de Resident Evil y, próximamente, Monster Hunter. Aunque aquí el dato clave es la enorme participación de Midway y el equipo de Ed Boon tras las bambalinas.

Mortal Kombat era carne de videoclub y  pedía a gritos una producción de Serie B. Por suerte,  New Line vio su potencial

La producción de Mortal Kombat no solo estaba avalada por los creadores del videojuego, sino que contó con ellos para dar vida y forma a esta adaptación. Algo que trascendió a las taquillas (número uno en carteleras norteamericanas tres semanas consecutivas) y que tuvo su impacto en el propio juego: de manera oficial, el despiadado Kano pasaría de ser asiático- americano a australiano tras la interpretación de  Trevor Goddard, quien curiosamente era inglés.

Ahora bien, la primera adaptación cinematográfica de Mortal Kombat puede ser definida de muchas maneras, pero el trato de New Line para producirla tenía su letra pequeña: la cinta se editó para que pudiese verla cualquier fan del juego a partir de 13 años. ¿Valió la pena dejar atrás el gore, los borbotones de sangre y los Fatalities tal y como los conocíamos? 

Una acertada (y conveniente) fusión de los dos primeros Mortal Kombat

Existe un protocolo establecido por los dioses antes de comenzar la invasión de la Tierra por parte del ejército de Shao Kahn: los campeones del Mundo Exterior deberán vencer diez veces consecutivas a los mejores guerreros seleccionados por Lord Raiden, su protector. Por desgracia, los nuevos elegidos tienen mucho más que su propio destino a sus espaldas: les preceden nueve derrotas y el destino de su mundo. 

Aunque, por otro lado, a las tres últimas cartas que le quedan a la Tierra eso no parece importarles demasiado. Los tres guerreros elegidos por Raiden son:

La oficial militar Sonya Blade (Bridgette Wilson-Sampras), quien llega al torneo Mortal Kombat con el único propósito de dar caza al peligroso criminal Kano (Trevor Goddard).

La estrella de cine Johnny Cage (Linden Ashby), una superestrella de Hollywood que acude por petición de sus representantes para demostrar que es mucho más que una cara bonita.

Finalmente, el monje shaolin Liu Kang, un poderoso practicante de artes marciales cegado por la venganza tras ver cómo el organizador del torneo Shang Tsung  (Cary-Hiroyuki Tagawa)  asesinaba a su hermano menor.

Curiosamente, el propio Shang Tsung movió los hilos para que, de un modo u otro, los tres participen en el torneo. El malvado brujo devorador de almas tiene sus propios planes para asegurar la décima victoria y lo tiene todo organizado para que nada impida la derrota decisiva sobre los guerreros de la Tierra.

Por delante, veremos un torneo con combates en los que la sangre queda reducida a escupitajos y rasguños, aunque habrá ejecuciones y Fatalities ligeros con los que casi se amortiza el precio de la entrada. 

Eso sí, tanto las exóticas localizaciones como las cuidadas coreografías en tiempos en los que las adaptaciones de videojuegos estaban en pañales ponían la película de Anderson muy por delante de lo visto hasta la fecha.

Por otro lado, la trama argumental es una completa revisión de la vista en el primer videojuego Mortal Kombat con enormes licencias cinematográficas y un extra de profundidad al incluir elementos, escenarios  y personajes de la secuela (como Kitana, Reptile o una aparición poco más que anecdótica de Jax), ofreciendo a partir de la segunda mitad resoluciones de combates no tan viscerales pero satisfactoriamente contundentes.

¿Una producción a la altura del juego? El mejor anuncio de Mortal Kombat 3

La película de Mortal Kombat no fue el primer paso cross-media de la licencia: Midway arropó convenientemente su saga de juegos con cómics oficiales y todo tipo de merchandising y el logotipo del dragón estaba suficientemente extendido, en parte gracias a la ultraviolencia que precedía cada una de sus entregas. 

Sin embargo hay que reconocer la enorme fidelidad de esta adaptación. Una que, por desgracia, no sería igualada ni en sus secuelas ni en otras producciones cinematográficas basadas en los videojuegos.

New Line apostó muy fuerte por la producción, al punto en el que -de un modo u otro- tanteó y casi consiguió que varias estrellas de renombre formasen parte de la película, aunque hubo complicaciones: el fallecimiento de Brandon Lee o una lesión durante los entrenamientos para el filme de la emergente estrella Cameron Diaz (quien llegó a hacerse con el papel de Sonya) los dejaría fuera del proyecto. 

Incluso se intentó fichar a Jean Claude Van Damme como Johnny Cage, declinando éste la invitación a favor del filme Street Fighter. Aquello hubiera sido un acierto total, ya que el personaje de Cage estaba declaradamente inspirado en el actor belga, pese a que Ashby tomó con acierto las riendas del personaje.

Por su parte, la aportación de Scorpion y Sub Zero a la película no tuvo demasiado trasfondo, lo cual no impidió que se sus habilidades únicas quedasen estupendamente bien reflejadas en pantalla gracias a un CGI que hoy en día no pasarían el corte, pero que en su día resultaba especialmente transgresor en la gran pantalla. A lo que hay que sumar efectos muy de moda en la década de los 90 como el morphing o la aparición de personajes completamente creados en animación digital. 

Como resultado, pese a que Anderson llevase la batuta, los mismísimos Ed Boon y John Tobias se habían preocupado de ofrecer una película completamente fiel a su legado dentro de los límites y las posibilidades que estaban a su disposición, manteniendo la visión de ofrecer una experiencia a caballo entre los clichés de las películas de acción y artes marciales y ofrecer un mundo con identidad propia y totalmente en sintonía con los juegos.

De hecho, la película fue más que un empujón clave dentro de la licencia más allá de sus dos entregas jugables, ya que el mensaje de su broche le daba una nueva dimensión: ya puedes jugar a Mortal kombat 3 en recreativas a nivel mundial. ¿Existe un embajador mejor para la tercera entrega? Posiblemente no. 

El legado de la película

El final de Mortal Kombat dejaba implícita la producción de una secuela que llegaría dos años después, aunque sin la misma suerte. Mortal Kombat: Aniquilación (dirigida por John R. Leonetti) era una triste caricatura de la anterior que descarrilaba totalmente el espíritu de los juegos durante su segunda mitad y que retorcía sin mucho acierto el uso de sus personajes durante su clímax. Algo que apenas ensombreció el legado del filme original.

Mortal Kombat ofreció una fidelidad que difícilmente alcanzan las actuales adaptaciones de videojuegos.  

La saga seguiría creciendo más allá de la gran pantalla con nuevas producciones animadas para todos los públicos, más merchandising oficial (y no oficial) y nuevas secuelas que, de manera gradual, abrazaron los combates tridimensionales.  La icónica canción noventera de Mortal Kombat seguía y sigue sonando con fuerza.

Al punto en el que el impacto de la primera película incluso sigue resonando en Mortal Kombat 11. Más allá de las referencias dentro de los diálogos de presentación entre luchadores nos encontramos que:

Cary-Hiroyuki Tagawa vuelve a dar vida, voz y rostro a Shang Tsung en la Kripta. Además, será uno de los primeros luchadores de post-lanzamiento del juego.

Christopher Lambert no solo ha participado en el spot para el público francés de Mortal Kombat 11, también presta su voz al personaje de Raiden en la edición gala.

En la Kripta encontraremos varias de las localizaciones del filme reproducidas al detalle, incluyendo el gran salón comedor, las mazmorras y varios de los escenarios en entornos abiertos.

Pero más allá de todo lo anterior, y pese a su generosa cantidad de licencias propias, la primera película de Mortal Kombat reinventó y difuminó con acierto las líneas que la separaban de las dos primeras entregas, aportando un contexto sólido y tangible a la saga que sólo se había mostrado previamente en los cómics y una fidelidad que difícilmente es posible encontrar en las adaptaciones hollywoodenses.  

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