
La llegada de ‘Final Fantasy XIII’ ha encendido entre los jugadores un debate que no es nuevo en absoluto, pero que parece tener a sus contendientes más enfrentados que nunca. Me estoy refiriendo a la linealidad en los juegos, un concepto que va en contra de los mundos abiertos que cada vez se imponen con más fuerza y que está sirviendo de principal acicate para las críticas contra la última obra de Square-Enix.
Pero parémonos a pensar un momento en ello: ¿Realmente es tan negativa la linealidad? ¿Debemos considerar como un punto en contra el hecho de que un juego sólo nos permita un camino a recorrer, en lugar de diversas opciones? Lo cierto es que no hay nada absolutamente correcto e incorrecto, como ocurre con casi todo en esta vida, y cada una de las filosofías opuestas cuentan con sus ventajas e inconvenientes.






