- ¿Quien se cree que es?, ¿Dios? (con acento ruso) – Dios tendría piedad, Rambo no.
¿Para qué decir más? Esa frase puede resumir una de las mejores películas de la década dorada del cine de acción (los ochenta) ‘Rambo III’ y a su videojuego. En esta ocasión el ex-combatiente del Vietnam acude a Afganistán para rescatar al Coronel Trautman, secuestrado por rusos muy muy malos.
El héroe americano deberá ayudar a los oprimidos Afganos, en guerra contra Rusia y al mismo tiempo salvar a su “amado” coronel. Algunos de vosotros me llamaréis ventajista. Claro, he aprovechado el tirón que tiene Rambo ahora en los cines con la última entrega, para realizar este análisis de un título que de otra manera jamás hubiese sido analizado en VidaExtra. Pues os equivocáis, de ventajista nada, puesto que la nueva película de Rambo no tiene apenas tirón (éramos dos en la sala).
Es una lástima por que lo cierto es que nos muestra algunas de las escenas más demenciales y sangrientas que el ojo humano puede ver en un cine tradicional (no hablo de Darío Argento ni de Holocausto Canibal, que ya sé que os gusta más la sangre que a Jack Thompson la bíblia).






