
Hemos dejado que las aguas volvieran a su cauce normal para afrontar el desarrollo de este artículo. PlayStation 3 se vio hace poco reencarnada en una versión más pequeña y reducida a la que todo el mundo venía llamando PS3 Slim.
Era un rumor que se reproducía a la velocidad de la luz y que había infectado a la plana mayor de las noticias en las semanas previas. Una apuesta decidida por establecer a PS3 como un sistema que compita en igualdad de condiciones, esto viene a ser precio, con el resto de sistemas de entretenimiento doméstico.
Nuevo diseño un 33% más pequeño, nuevos materiales de construcción, salto generacional en el Cell, más disco duro y un cambio radical en el logotipo… por tercera vez en tres años. Un dato que puede parecer curioso a ojos del jugón pero que adquiere un significado muy interesante cuando se profundiza en él. Hay algo que está muy claro, le pese a quién le pese, una marca que cambia de logotipo cada año es que no tiene las cosas claras, al menos en cuanto a imagen.






