
El estudio sueco GRIN pasó a mejor vida justo cuando empezaba a ofrecernos cosas buenas. No tanto en lo que respecta a videojuegos, pero sí al menos en cuanto a ideas. Con la honrosa excepción del excelente ‘Bionic Commando Rearmed’ y el infravalorado, tal vez con cierto ápice de razón, ‘Bionic Commando’, el hecho de que el equipo acabase en la cuerda floja me supo francamente mal.
GRIN tuvo que hacer algo bien para que Square Enix les dejara meter mano en una de sus franquicicas, y debieron tenerlos muy en cuenta cuando les escogieron para llevar a cabo un spin-off occidental de ‘Final Fantasy’. Una “secuela” de ‘Final Fantasy XII’ llamada ‘Final Fantasy XII: Fortress’.






