
En los viejos tiempos, la sinopsis de un videojuego no debía de ir más allá de una línea de texto garabateada en una servilleta. Y la verdad es que no hacía falta más, dada la simplicidad de los títulos. Un par de frases como por ejemplo: “Un carpintero rescata a una princesa de manos de un gorila que le lanza barriles” o “Un marine espacial se enfrenta a miles de demonios. La acción transcurre en Marte.”
Sin embargo, a medida que los videojuegos adquieren mayor complejidad técnica, sus argumentos crecen en consonancia. Sin llegar al extremo de aventuras clásicas como ‘Broken Sword’ en las que el guión es absolutamente determinante, lo cierto es que hoy en día, sin guión a la altura, muchos grandes juegos ven rebajada su calidad varios enteros, aunque esto no se perciba de forma consciente.




