
El mundo de las patentes es más extraño que una isla que se desplaza en el tiempo y en el espacio. Tu eres una multinacional, sacas un producto al mercado y si el producto es un fracaso no pasa nada, pero cuidado si triunfa. En ese caso tienes que prepararte ya que van a surgir como setas un montón de empresas más pequeñas que aseguran que has infringido alguna de las patentes que tienen registradas.
Claro que muchas veces puede ser cierto, ya sabemos que una multinacional pasa olímpicamente del pequeño empresario y si puede lo pisotea. El caso es que Nintendo desde que triunfa con Wii ha tenido que verse las caras con un montón de compañías que consideraban sus patentes infringidas.
El último caso lo protagoniza Hillcrest Laboratories, una empresa de los Estados Unidos que decidió demandar a la compañía de Iwata por considerar que varias patentes sobre interfaces gráficas y control de movimiento habían sido violadas. Proponían como medida cautelar que se dejase de distribuir Wii hasta que se solucionase el caso. Yo quiero que me toque la lotería y no hay manera.

Permitid que empiece este post con una pequeña metáfora olímpica. Una que protagoniza un atleta, perfectamente preparado para asumir el éxito, que después de pasar por malos momentos en su trayectoria profesional, consigue levantar la cabeza, adelantar al pelotón y ganar la carrera. Por supuesto el esfuerzo se paga y las llagas en los pies no tardan en salir. 




