
Hace ya unos meses, en julio de este mismo año, Google nos sorprendía una vez más lanzando Lively, una red social con la que la empresa del buscador creaba en cierto modo su propio ‘Second Life’. Hace unas semanas, de nuevo, surgía un rumor según el cual Google podría comprar Valve, estrategia que tendría en el punto de mira el hacerse con el control de la plataforma de distribución de contenidos Steam.
Finalmente, dicho rumor de compra se desmintió un par de días después, sin que eso cerrara el interés de Google por el negocio de los videojuegos. Como muy acertadamente analizaba mi compañero Dani Candil en dicho momento, el lanzamiento de Lively y el repentino interés de Google en los videojuegos eran eventos demasiado cercanos para considerarlos por separado.

Hace tiempo que os lo vengo diciendo y la mayoría no me creéis. Un día de estos, cuando menos lo esperemos, Google tomará conciencia de si mismo y lo primero que hará será acabar con cualquier atisbo de humanidad. Y es que la progresión meteórica que la compañía americana ha vivido en los últimos diez años da mucho qué pensar. 





