Te levantas por la mañana y lo primero que haces es ponerte tus pantalones de cuero dos tallas más pequeños de lo que sería estéticamente aconsejable, para a continuación ir al espejo más cercano a cardarte la melena mientras no dejas de cantar eso de “Go it bad, I’m hot for teacher”. Si te sientes perfectamente identificado con esa descripción, deberías estar pensando en hacerte con ‘Guitar Hero: Van Halen’ y si no… bueno, entonces habrá que estudiar tu caso con detenimiento.
Con el habitual retraso respecto al territorio americano, donde este juego llegó a regalarse a quienes reservaron ‘Guitar Hero 5’, llegó el pasado mes de febrero a nuestro continente el último capítulo de la exitosa saga musical de Activision, y el tercero centrado exclusivamente en un grupo, tras Aerosmith y Metallica. De hecho, este último juego se convierte en la referencia más clara para poder explicar lo que dará de sí el sujeto de análisis, porque en esencia nos encontramos ante el mismo título pero pertinentemente adaptado al universo de los hermanos Van Halen.
Ante semejante panorama, las preguntas que te pueden surgir son las típicas en estos casos: ¿Merece la pena adquirir otro juego musical más? ¿Estamos ante un título que sólo podrán disfrutar quienes amen perdidamente a la banda protagonista? ¿Cuándo saldrá España de la crisis? Bueno, a eso último no os puedo responder yo, aunque a las otras cuestiones quizás sí. Pero antes de ello, si me lo permitís, vamos a contextualizar un poco.
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