
Ultimamente, la polémica de la regulación de los videojuegos violentos ha cobrado nueva fuerza, debido a casos como el de ‘Manhunt 2’, que tras hacer muchísimo ruido en los medios de comunicación, al final ha quedado convertido en una mera versión descafeinada de todo lo que prometía.
Esta polémica, que no es ni mucho menos algo nuevo (ya en su momento ‘Carmageddon’ consiguió muchísima publicidad gracias a lo polémico que resultaba el poder atropellar a los peatones).
Por tanto, ante la cada vez mayor presión mediática sobre la supuesta violencia en los videojuegos, uno se pregunta sí debería ponerse algún tipo de límite a los videojuegos violentos. Yo creo que sí, y voy a explicaros por qué.








