Valor Mortis tiene muchas de las cosas que le pido a un soulslike (y otras que no tanto)

Valor Mortis tiene muchas de las cosas que le pido a un soulslike (y otras que no tanto)

Lo nuevo de One More Level nos lleva a unas Guerras Napoleónicas donde el horror lo consume todo

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Valor Mortis
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Juan Sanmartín

Editor

Le tengo verdadero cariño a One More Level. La desarrolladora polaca me fascinó con las dos entregas de Ghostrunner, poniendo encima de la mesa velocidad, acción, ambientación cyberpunk y unas bandas sonoras de auténtico escándalo. Un cóctel brutal que le permitió convertirse en uno de los estudios referentes del panorama AA y que ha regresado con un Valor Mortis que busca mantener parte de la esencia, pero enfocándose hacia un género tan explotado como del soulslike.

Que haya que explorar una historia alternativa del siglo XIX en primera persona ya es una diferencia notoria para una aventura que desde su premisa busca captar la atención. Controlamos a William, un soldado de la Grande Armée que ha sido resucitado de su tumba en el campo de batalla. Sin embargo, la Europa en la que despierta no es la misma por la que entregó la vida. Una misteriosa plaga asola ahora el continente y ha renacido sintiendo el latido de su poder corruptor en tus propias venas, por lo que a partir de ese punto toca desencadenar una sangría total.

En un videojuego de estas características es necesario que la precisión y la respuesta en pantalla sean totales y Valor Mortis ofrece una sensación fantástica. A lo largo de diez niveles, tocará enfrentarse a criaturas sacadas del mismísimo averno y que hubiesen firmado en FromSoftware, pero también en las mayores pesadillas que haya generado la Corporación Umbrella. El bestiario que ofrece la obra es fantástico, pasando por soldados y aldeanos poseídos, hasta abominaciones cárnicas con cañones incrustados o seres enormes con armas pertenecientes a otra época. Un buen parry es siempre sinónimo de satisfacción y conseguirlo en el proyecto de One More Level es accesible y necesario.

No hay selector de dificultad para la partida, pero no por ello se está negando un reto a la altura de cualquier jugador. Es imprescindible conocer bien las rutas a explorar por unos escenarios profundos, con caminos secundarios que recompensan muchísimo la exploración y que siempre guardan una sorpresa a la vuelta de la esquina. Vas a ser golpeado por la espalda, atravesado por una bala que Dios sabe desde dónde ha sido disparada y te vas a caer al vacío porque el suelo de madera ha cedido. Son detalles que, lejos de frustrar, mantienen la alerta constante para anticiparte a los golpes.

Si estás acostumbrado a lo soulslike, vas a gozarlo de lo lindo a lo largo de las 20 horas de juego que te aguardan, porque es reconfortante que en One More Level no se hayan olvidado de su pasado. Fundamentalmente contamos en el arsenal de William con una pistola, un mosquete, un trabuco, un sable, una espada ropera, una claymore y poderes de transmutación que sirven tanto para el combate como para lograr avanzar. Y es que, aunque los combates son muy placenteros de librar, Valor Mortis también pretende añadir gotas a la fórmula bien distintas.

Valor Mortis

De esta forma, que no te extrañe que te veas frente a secciones de plataformas, gancho y mecánicas para correr por las paredes, lo que deja entrever esos toques del Ghostrunner de antaño. Son dinámicas, recurrentes y un toque de aire fresco para no sentir el agotamiento de siempre tener que vértelas contra los enemigos que no paran de reaparecer. A pesar de ello, siempre quieres llegar hasta el siguiente farol y se acumula la necesidad de encontrar desvíos para toparte con misiones secundarias porque hay un equilibrio en el reto que es difícil de hallar hoy en día.

Es impresionante cómo en tantas horas de juego no se produzca una descompensación respecto a la dificultad, ni siquiera con los jefes finales. Hay unos cuantos y son un pequeño salto de nivel justo, arrastrando totalmente fuera de la mente la idea de que es culpa del juego comernos la pantalla de Game Over. Mantener fresca la sensación de que está en nuestra mano acabar con esos malditos es delicioso y habla a las claras de una maestría diseñando juegos que no se puede percibir con un simple gameplay.

Probablemente te vas a ver apoderado por el deseo de querer abatir más aldeanos sacados de Resident Evil 4 o de experimentos fallidos, porque el apartado de las mejoras es jugoso. Ya sabes, la típica mecánica de que los enemigos sueltan orbes que se pueden intercambiar por mayor daño, más resistencia o adquirir recursos para trabajar en una capilla puliendo el equipamiento.

Con todo, a pesar de recomendar a todas luces Valor Mortis, no es oro todo lo que reluce. Si bien Arkadiusz Reikowski —compositor de reconocida trayectoria en el género de terror y producciones de atmósfera oscura— junto al compositor interno del estudio, Oskar Bała, son los encargados de firma la banda sonora, lo cierto es que no llega a pegar tan fuerte como lo consiguieron las anteriores producciones de One More Level. No es un defecto que tenga un peso específico, ya que también es difícil igualar el tono synthwave con una propuesta que se aboca más al horror.

Valor Mortis

Y si bien todas las horas son disfrutables, es inevitable que en algunos tramos se sienta que a One More Level no le hubiese venido nada mal recortar el chicle un poco. La trama, que no deja de ser atractiva, llega a tardar más de la cuenta en arrancar, postergando demasiado en el tiempo la presentación de personajes clave o la resolución de respuestas que se antojan necesarias. De hecho, los pocos personajes con los que charlamos apenas se desarrollan con una intención que nos lleve a querer conocerlos más. La primera mitad de Valor Mortis parece un paseo estupendo, pero un paseo a fin de cuentas por localizaciones bonitas, atiborradas de contrincantes y sin una trascendencia narrativa interesante.

El desgaste puede llegar a notarse en el tramo de la ciudad asediada, cuyo mapeado resulta confuso y que agobia por la cantidad de muertes que vas a recibir. Por suerte, es en ese punto cuando la historia recibe un espaldarazo, aunque hay un pecado capital que se sostiene constantemente. Valor Mortis se ve de escándalo, luce a las mil maravillas y posee un apartado artístico que resulta realmente complicado no aplaudir. Hay un esfuerzo enorme para que todo esté a un nivel excelente en el motor gráfico Unreal Engine 5, pero a nivel técnico hay asignaturas pendientes.

Es inasumible que un videojuego de estas características viva constantemente con bajones de FPS que, si bien pueden ser acentuados en situaciones de estrés, no deja de caer entre 10-15 FPS con una regularidad preocupante. No llega a perjudicar el avance, pero logra ser lo suficientemente molesto como para que amerite una actualización cuanto antes. Eso sí, tampoco hay que olvidar algún que otro error para acceder a la batalla final que casi me deja estancado a las puertas de la misma.

En resumidas cuentas, Valor Mortis es un aperitivo muy jugoso entre la magnitud de las obras que lo rodean entre septiembre, octubre y el temible mes de noviembre. Un proyecto más por parte de One More Level que les consolida en un estatus prometedor para cotas más altas, pero quizás nunca tengan que dejar de trabajar con los moldes que ya han demostrado dominar a la perfección.

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