Compartir
Publicidad

Watch Dogs: primeras impresiones

Watch Dogs: primeras impresiones
45 Comentarios
Publicidad
Publicidad

Queda poco más de un mes para que ‘Watch Dogs’ llegue a nuestras manos, pero en VidaExtra hemos tenido la oportunidad de jugarlo en PS4 gracias a una sesión de cuatro horas que tuvo lugar en París el pasado 9 de abril y os queremos contar nuestras primeras impresiones.

Ubisoft está apostando muy fuerte por esta nueva IP y lo cierto es que, en líneas generales, parece haber conseguido un resultado muy sólido. Ya habrá tiempo para analizarlo en profundidad cuando tengamos en nuestro poder el juego final, ahora toca ver qué sensaciones nos dejó ‘Watch Dogs’ tras haber pasado unas horas con él.

’Watch Dogs’ y la venganza como eje principal

El juego da comienzo durante un robo en el Merlaut, un hotel de lujo donde Aiden Pierce y su socio Damien Brenks están intentando llevarse la pasta a través del hackeo de sus sistemas. El trabajo sale mal y ambos acaban siendo perseguidos, lo cual deriva en última instancia en la muerte de Lena, la sobrina de Aiden, a manos de un tal Maurice Vega.

Aiden consigue atrapar a Maurice, pero no logra sonsacarle el nombre de la persona que ordenó el ataque que acabó con la vida de Lena y decide dejarlo marchar para poder seguir sus pasos y dar con el responsable. A partir de ahí empieza una historia de venganza con un Aiden totalmente obsesionado por proteger a su familia (su hermana Nicky, la madre de Lena, y su sobrino Jack), aunque será esa misma obsesión la que vuelva a ponerla en peligro.

Watch Dogs

En coche o en moto

Y en lo que haga falta, no importa. Aiden hará lo que sea necesario para vengarse de los asesinos de Lena.

Nuestra primera misión tiene lugar en un estadio donde se está celebrando un partido. Estamos en la zona de las oficinas, precisamente donde no deberíamos estar, y debemos escapar sin ser vistos. El dispositivo de seguridad desplegado no nos lo pondrá fácil, pero nosotros tenemos un buen as en la manga: la posibilidad de hackear prácticamente cualquier dispositivo electrónico. Y de todas las opciones que podrían surgir de una situación así escogemos la más espectacular, que no es otra que provocar un apagón en el estadio para generar caos, despistar al personal y poder movernos con mayor facilidad sin ser detectados.

Una vez con el estadio a oscuras toca buscar la salida, así que volvemos a tirar de tecnología y hackeamos las cámaras de seguridad. Esto no sólo nos sirve para ver la posición de los vigilantes, sino que cualquier otro dispositivo electrónico captado por una cámara será susceptible de ser hackeado. De esta forma vemos lo que sucede en la habitación de al lado y podemos ir planeando nuestros movimientos, pero también desbloquear puertas con sistemas de cierre electrónicos, por ejemplo.

Además de toda esa tecnología disponible en la palma de la mano gracias al móvil de Aiden, el juego cuenta con el más que familiar sistema de cobertura que podemos ver en otros muchos juegos de acción en tercera persona: nos acercamos a una pared, una caja o cualquier objeto tras el que podamos escondernos, pulsamos un botón y listos. Pasar de una cobertura a otra es igual de sencillo.

Un mundo completamente abierto desde el principio

Hemos logrado salir del estadio, no sin antes haber estado a punto de ser vistos en más de una ocasión, y lo que nos encontramos es un mundo abierto con una enorme cantidad de actividades y misiones secundarias disponibles desde el primer momento. Pero antes de hacer nada vamos a tener que escapar de la zona. Y de la policía. Y aquí, si hemos jugado a otros sandbox como ‘GTA’, todo vuelve a sernos familiar: podemos ir a pie y escondernos a conciencia o bien robar un coche e intentar dejar atrás a los polis en una persecución loca. La diferencia principal en ‘Watch Dogs’ es que podemos hackear nuestro entorno mientras conducimos y os aseguro que el primer accidente que provoquéis al cambiar los semáforos en plena persecución os hará saltar de la silla.

¿Vigilar a la gente cuando está en su casa tan ricamente? Por qué no.

A partir de ahí seremos nosotros los que decidamos si queremos continuar la misión principal o si preferimos hacer algo de turismo por la ciudad en busca de misiones secundarias u otras actividades. En ambos casos tenemos varias opciones a nuestro alcance: desde partidas de ajedrez o evitar robos hasta espiar a la gente en sus propias casas. Esto último es bastante curioso y saciará la sed de chafardería que llevamos dentro. Básicamente tendremos acceso a la vida privada de las familias que habitan la ciudad y seremos testigos de todo tipo de situaciones cotidianas.

Hay misiones en las que deberemos hackear el móvil de determinados personajes para escuchar las conversaciones y poder detener a tiempo los posibles delitos. Cuando sepamos dónde va a estar el caco en cuestión nos desplazaremos hasta dicha zona, estudiaremos la situación para descubrir su identidad y trataremos de evitar la fechoría. Todo esto no quita que luego vayamos por ahí robando coches o sacando dinero de cuentas bancarias ajenas tras haber conseguido los datos hackeando los móviles de gente que pasea tranquilamente por la ciudad.

Watch Dogs

Juegos dentro del juego

Podremos echar partidas al poker, como veis en esta imagen, pero también al ajedrez. Y a otros juegos. En Watch Dogs hay mucho por hacer.

‘Watch Dogs’ tiene muchas más cosas interesantes, como por ejemplo su árbol de habilidades. De hecho, gracias a una rueda dividida en varias partes, podemos mejorar muchos de los aspectos de Aiden. Para ello tendremos que ir acumulando puntos de experiencia con los que podremos ser mejores en combate, conduciendo o hackeando dispositivos. Poco a poco iremos convirtiendo a Aiden en una auténtica máquina imparable en todos los frentes capaz de provocar un apagón en la ciudad entera.

También me gustaría destacar las muchas posibilidades que ofrece el juego a la hora de enfrentarnos a las misiones gracias a su carácter abierto. En concreto hay una misión principal en la que tuve libertad total para planear una emboscada. Tras hacerme con unos explosivos cortesía de Jordi Chin, un asiático que a cambio de pasta nos conseguirá lo que queramos, me dirijo hasta un almacén vacío. Allí le echo un vistazo a las grabaciones de la cámara de seguridad para obtener más datos sobre el entorno y lo que puedo esperar de mis enemigos. Una vez hecho esto se dispara una cuenta atrás: es el tiempo que tengo para preparar mi emboscada antes de que lleguen los mamarrachos con los que tengo que lidiar.

En mi primer intento pruebo a repartir los explosivos por diversos puntos del almacén y me dirijo hasta una posición elevada desde la que poder observarlo todo sin ser visto. Parece que todo va bien, incluso veo que tengo la posibilidad de hackear persianas metálicas y maquinaria para distraer a los malos, pero no acierto del todo al activar algunos explosivos y acabo mordiendo el polvo. Algunos de los enemigos llevan coraza y las armas de fuego no acaban de funcionar con ellos, hay que reventarlos con los explosivos.

En el segundo intento me da por hacer algo similar… y acabo muriendo por la misma razón. Hay que pensar en otra forma de acabar con esos malditos. Decido entonces, ya en un nuevo intento, subirme a una máquina elevadora desde la que creo que estaré a salvo. Cuando veo a los enemigos llegar, activo un mecanismo que veo en una pared y que hace salir un chorro de agua que despista a los del coche que tengo más cerca. Mientras están entretenidos lanzo un explosivo y boom. Bien, me los he cargado a todos, pero los que han llegado por el resto de entradas vienen a por mí y no puedo quedarme demasiado tiempo en el mismo sitio. Al final logro cargarme a otro grupo de gorilas acorazados, pero acabo muriendo por no actuar suficientemente rápido.

Lo que me gustó fue que, tras varios intentos, vi que todavía quedaban muchas más posibilidades de enfocar esa emboscada. El almacén tenía varias zonas que no llegué a pisar y que quizás podrían dar buen resultado. El hecho de poder hackear muchos elementos del entorno y de tener libertad total para planear nuestros movimientos es otra de las grandes bazas de este sandbox con respecto al resto.

En ‘Watch Dogs’ hay arañas mecánicas y coches infernales gracias a las visiones digitales

Uno de los elementos que nos dejaron con el culo muy torcido a todos los que probamos el juego aquel día fue el de las visiones digitales. Constituyen una forma de descansar del juego dentro del propio juego. Crean otras realidades que nada tienen que ver con el tono serio del corazón de ‘Watch Dogs’ y lo cierto es que funcionan muy bien.

De hecho solamente pudimos probar dos de las cuatro visiones digitales que vendrán en el juego final, pero aquí veo terreno de sobras para lanzar packs de contenidos descargables locos. No hay reglas y nada tiene relación con el argumento, por lo que todo, absolutamente todo, es posible. Como por ejemplo manejar una araña mecánica gigante y arrasar Chicago con ella:

Watch Dogs

Destrucción arácnida

No hay nada como controlar una araña mecánica de varias toneladas que dispara misiles y trepa por los edificios.

En la visión digital de la araña hay una cuenta atrás y objetivos por cumplir. Si los llevamos a cabo dentro del tiempo se nos asignarán nuevas metas y contaremos con más tiempo. Si no, fin de la partida. Aquí, en definitiva, estamos hablando de la destrucción porque sí: acaba con no sé cuántos coches de policía, derriba a aquel helicóptero de allí, masacra a veinte agentes del orden… Todo ello con un par de armas a nuestro alcance (ametralladora y misiles de entrada, no sé si más adelante habrá más) y con un ataque más espectacular que destructivo que podemos llevar a cabo con las patas delanteras. Ah, y con la posibilidad de trepar por edificios y todo tipo de construcciones. Muy salvaje.

La segunda visión digital a nuestro alcance nos puso al volante de un coche salido del mismo infierno con un sano objetivo: atropellar a todo zombi que se cruzara en nuestro camino en una especie de ‘Carmageddon’ diabólico repleto de fuego, explosiones y voces del más allá. Quizás no es tan espectacular como manejar una araña mecánica de grandes dimensiones, pero es divertido.

Lo cierto es que ‘Watch Dogs’ esconde muchas más cosas. Además de estas visiones digitales existen otros minijuegos que también funcionan fuera de la historia principal y que son muy entretenidos. En uno de ellos tuvimos que eliminar a una especie de alienígenas de color rosa que aparecían de vórtices verdosos armados con un fusil igual de extraño. Lo primero que me vino a la mente al ver ese minijuego fue el ‘Saints Row IV’, lo cual es un claro indicativo de la locura que desprende. También hay otro minijuego en el que hay que recoger unas monedas que bien podrían haber salido de cualquier juego de ocho bits.

Modos multijugador integrados en la campaña

Cada vez es más común no separar por completo la historia de los modos multijugador y en ‘Watch Dogs’ lo que tenemos es la posibilidad de entrar en partidas de otros jugadores (o que ellos entren en las nuestras, como sucede en los ‘Dark Souls’) sin interrupciones. Basta con abrir el mapa de la ciudad y pulsar L1 para acceder a otro mapa que muestra los distintos modos multijugador disponibles. Algunos son para jugar en equipo (como esa especie de capturar la bandera en la que tenemos que recoger un archivo y descifrarlo mientras el equipo contrario nos busca para arrebatárnoslo y descifrarlo ellos) y en otros nos veremos las caras contra otro jugador.

Podemos estar llevando a cabo cualquier misión de la campaña y que un jugador entre en nuestra partida, momento en el cual recibiremos un aviso para saber qué debemos hacer. Ganemos o no, una vez que haya finalizado este evento online seguiremos con lo que estábamos haciendo sin más. Podemos competir en carreras e incluso entrar en un modo libre que prescindirá de cualquier tipo de misión y pondrá a nuestro alcance la ciudad entera con todas sus posibilidades de hackeo para que seamos nosotros los que decidamos qué queremos hacer junto al resto de jugadores.

ctOS Mobile, la aplicación para móviles que te permite jugar sin disponer de ‘Watch Dogs’

Por último cabe mencionar ctOS Mobile, la aplicación gratuita para iOS y Android que le permitirá a cualquiera jugar a ‘Watch Dogs’ sin tener el juego. Lo veréis muy claro con el siguiente ejemplo: yo estoy tan tranquilo jugando a ‘Watch Dogs’ en mi consola y un colega, desde su casa, puede ejecutar la aplicación en su dispositivo móvil y colarse en mi partida para ponerme las cosas difíciles. Él controlará a las fuerzas del orden desde la pantalla táctil, enviándome patrullas, helicópteros y todo lo que tenga a su alcance para detenerme, y yo deberé escapar de todo.

Watch Dogs

Pudimos verla en acción y lo cierto es que funciona a la perfección, pero también nos quedamos con la sensación de que, aunque tenga sus propios contenidos desbloqueables y sus mejoras, las cuales son independientes de las del juego, lo más probable es que no vaya a usarla demasiada gente por mucho tiempo. ¿Cuántos de vosotros tenéis ahora mismo pensado haceros con la aplicación para entrar en las partidas de vuestros amigos a lanzarle desafíos? Quizás por probar, pero no parece algo destinado a triunfar en exceso. En todo caso, como tengo mi bola de cristal estropeada, dejaré aquí el tema de la aplicación para móviles y ya veremos qué sucede.

Sólo me queda recordaros que ‘Watch Dogs’ saldrá a la venta para PC, PS3, PS4, Xbox 360 y Xbox One el próximo 27 de mayo (a Wii U llegará más tarde).

Temas
Publicidad
Comentarios cerrados
Publicidad
Publicidad
Inicio