Mirad, no os voy a mentir, lo cierto es que Batman no es un superhéroe al que le tenga demasiado cariño. He leído sobre él, he visto muchas películas del personaje, pero tampoco es alguien que me apasione. Sin embargo, hay algo que me encanta del Caballero Oscuro: su universo.
Todo lo que lo rodea me parece espectacular y, lo cierto, es que con LEGO Batman: El Legado del Caballero Oscuro quería saber si realmente me atraía el personaje, aunque fuera un poco. Pues bien, entre chistes, aventuras y un mundo abierto divertidísimo, este título me ha confirmado lo que necesitaba saber.
TT Games ha vuelto a la carga una vez más con esta nueva entrega de LEGO ambientada en la historia del Caballero Oscuro, que básicamente, tal y como dijo Jim Lee, es una carta de amor para los fans de la franquicia, ya que la historia es, básicamente, una compilación de los mejores momentos de Batman en cine y televisión.
Y el trabajo que hace la desarrolladora es, para sorpresa de nadie, espectacular. Esto no es algo nuevo, ya que esta franquicia ha sabido, desde LEGO Star Wars, mostrar un respeto enorme a las sagas que ha adaptado en cualquiera de sus medios y, de hecho, los dos juegos anteriores de Batman desarrollados por TT Games fueron divertidísimos, y este no iba a ser la excepción.
La historia no tiene mucho misterio; es más una excusa para dar vueltas por Gotham que otra cosa, pero tampoco puedes pedir una historia seria o interesante a un juego de LEGO. Y no pasa nada, no creo que mucha gente quiera comprar este título por su historia, sino más bien por todo lo demás.
Y dentro de todo lo demás nos encontramos, por ejemplo, con los guiños a todas esas películas y series con las que hemos crecido y que nos hará señalar a la pantalla y decir "¡mira, como en las pelis!", además de videojuegos, ya que la trilogía de Arkham también ha tenido su momento de gloria en esta entrega de una manera que representa a la perfección el espíritu de Rocksteady.
El diseño de niveles es marca TT Games pura y dura. Los escenarios están espectacularmente bien recreados, y el diseño de cada nivel de la historia principal tiene sus propias mecánicas y temáticas, aunque es cierto que es un tanto lineal, ya que la mayoría de las misiones principales ocurren en entornos cerrados y controlados, por lo que este apartado de la experiencia sí que es mucho más parecido a los demás juegos de la desarrolladora donde no existía el mundo abierto.
Gotham es tremenda. Repartida en varias islas, el hogar del Caballero Oscuro respira un ambiente callejero brutal y cada esquina del mapa tiene, además de guiños y referencias, una burrada de contenido. Es cierto que el mundo abierto es más bien un mapa enorme con muchísimos puntos de recogida de coleccionables, pero eso no quita que la forma de conseguir muchos de estos objetos sea tremendamente original, lo que te incita a seguir buscando más y más regalitos repartidos por el mapa con pruebas de todo tipo: desde una pelea entre varios enemigos hasta puzzles con vuelta de tuerca, pasando por carreras contrarreloj, peleas con minijefes… ¡Y hasta recoger animalitos del zoo!
Algo en lo que siempre destacaron los juegos de LEGO fue la enorme variedad de personajes con los que jugar. Sin embargo, en esta entrega han priorizado la calidad por encima de la variedad y, en vez de tener cientos de personajes jugables, TT Games ha optado por utilizar siete personajes en total, pero con la diferencia de que cada uno de ellos es muy distinto a la hora de resolver problemas.
En ciertos puzzles de Gotham necesitarás a un personaje u otro, dependiendo del problema que se presente, y esa forma de variar personajes a lo largo de la historia y las misiones secundarias es la mejor sustitución posible a una lista interminable de personajes en la que el 80% de ellos tienen el mismo set de movimientos.
Sin embargo, no todo es perfecto: si bien la jugabilidad en cuanto a exploración es divertidísima, el combate es más simple que un botijo: la mayoría de las veces será simplemente reventar el cuadrado hasta que muera el enemigo, y de vez en cuando podrás contraatacar (bastante fácil), esquivar o utilizar alguna habilidad especial, pero no tiene demasiado misterio.
Más Adam West y menos Christian Bale
Pero, sin duda alguna, de entre todas las cosas buenas que tiene, destaco por encima de todo el enfoque del personaje. Hasta el momento tan solo había visto versiones del Caballero Oscuro más serias y viviendo en ciudades muy realistas, pero con LEGO Batman me he dado cuenta de que no es que odie a Batman, sino que no soporto el enfoque depresivo y realista que ha dominado al personaje estos últimos años.
Lo voy a decir claro: no quiero una Gotham realista, quiero una fantástica, más alejada de la realidad y con criaturas de todo tipo. Necesito que DC vuelva a traernos una ciudad extravagante, no lúgubre, pero sobre todo necesito que traigan de vuelta una versión de Batman mucho más chulesca y menos seria. Necesitamos un nuevo Adam West que baile el Batusi.
Me alegro de que en este juego Bruce Wayne tenga momentos en los que se note que es alguien rico. No quiero haceros muchos spoilers, pero además de que la historia tiene en cuenta los problemas de la empresa Wayne, también tiene una actitud de oligarca, donde banaliza el trabajo de los obreros y se exime de ser el responsable de ciertos problemas de la ciudad.
Tampoco me quiero ir demasiado por las ramas, pero, por último, quiero dejar claro que si eres fan del Caballero Oscuro, este juego te lo vas a gozar como un enano, además de que tienes decenas de horas más allá de la historia (que completé en unas 10 horas) gracias a la absurda cantidad de coleccionables repartidos por todo Gotham. ¿Es el mejor juego de Batman? Por supuesto que no. ¿Es el más divertido? Pues puede ser.
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