El mes de septiembre y la mitad de octubre han sido muy intensos: demasiados lanzamientos de videojuegos en un espacio muy corto de tiempo. Algunos días he jugado hasta a tres juegos distintos. Sin ir más lejos, estos días intercalo entre The Witcher 3: Wild Hunt Remastered, el Modo Horda de Gears of War E-DAY y el fantabuloso Over the Hill. En el momento de publicarse esto habré añadido la prueba limitada PVE de Arc Raiders a mi rotación semanal.
Entre tantos espadazos a monstruos y tiros a Locust y ARC, he encontrado un pequeño templo de paz en la entrega de Funselektor, creador de Art of Rally y Absolute Drift. No es la primera vez que hablo de Over the Hill en Vida Extra: he tenido la oportunidad de jugar hasta en dos ocasiones en demos que me han durado alrededor de 10-15 horas en total. Hace unos días pude hacerme con una copia del juego y lo que llevo explorado de sus mundos ha sido lo más parecido a un masaje mental.
No he completado Over the Hill al 100% y es muy probable que tarde bastante en hacerlo porque es un videojuego que nadie debería tomarse con prisas. Nada en él invita a correr. No hay cronómetros, carreras ni nada que te haga sentir presión de forma activa, al menos no desde el punto de vista competitivo y dopamínico que manejan muchos videojuegos actualmente. Lo hace al estilo Snowrunner, con lodazales y caminos tan estrechos que un error significa despeñarse. Sin embargo, tengo suficiente experiencia y horas acumuladas para contarte cómo está siendo mi aventura y si deberías comprarlo.
Over the Hill es una perla oculta
Funselektor ha dado en el clavo con Over the Hill: convierte experiencias extremas como Mudrunner y Snowrunner en una aventura cozy con apartado artístico low poly y un enfoque totalmente centrado en la exploración de regiones salvajes, ya sea en solitario o en cooperativo. Ahora bien, no confundas la calma y la simpleza con algo plano o poco trabajado. Cuenta con un sistema de físicas que tiene poco que envidiar a las entregas de Saber Interactive.
Explorar las regiones de Over the Hill requiere paciencia, contemplación e introspección propias de un señor mayor, pero también la habilidad de quien ha recorrido cientos de caminos y sabe perfectamente dónde posicionar cada rueda para no acabar rodando por una colina perdida de la mano de Dios. Que puedes hacerlo, pero llegará un momento que tu coche pida un poquito de chapa y pintura.
Over the Hill mantiene el sistema de físicas y la mecánica (simplificada) de Snowrunner, pero prescinde de la gasolina y los encargos monstruosos. Apuesta por la exploración, como hizo Expeditions: A MudRunner Game, y actividades más recreativas, como fotografiar animales, alcanzar miradores y realizar rutas por zonas peliagudas. Además, añade un montón de vehículos, mejoras funcionales, ventajas y elementos cosméticos para nuestros coches. Hasta donde he podido ver, cuenta con dos regiones con un total de cinco mapeados. Las actividades no son las más variadas del mundo, pero tampoco creo que necesite más por el momento. Puede parecer poco contenido, pero calcula que completar el 100% de cada mapa lleva al menos dos horas. Eso son mínimo 15-20 horas de diversión, si no vas escopetado.
En cuanto al apartado gráfico, luce tan bonito y pintoresco como cabría esperar de un videojuego con estética low poly. El juego final incluye todo tipo de biomas, desde las praderas que pude ver en las demos hasta zonas nevadas y desiertos, incluyendo eventos climáticos como tormentas de nieve, lluvia y más que modifican la forma y la física del terreno. No son muy engorrosas ni afectan demasiado al rendimiento. Tampoco tengo quejas con este último en términos generales, aunque creo que Over the Hill arrastra varios de los problemas de las demos y betas relacionados con la calidad Ultra. No está del todo bien optimizada y puede que Funselektor necesite un par de actualizaciones para afinarla del todo. Nada que deba quitarte el sueño ni impedir que compres el juego.
Todo esto sin monedas ni tiendas internas. Sin microtransacciones. Sin skins estrafalarias. Sin pases de batalla. Sin suscripciones. Sin querer meter la mano en tu bolsillo a la mínima oportunidad. Pagas los 25 euros que cuesta en PC (o en PS5, Xbox Series X/S y Switch 2 para 2027) y a disfrutar. La única tienda que encontrarás en el juego es un señor muy amable y amante de los árboles que cambiará conchas por mejoras y elementos estéticos. El juego tiene un rollo hippie muy desenfadado, aunque parece olvidar el hecho de que conducimos todoterrenos clásicos de los 70 y 80 que consumen zumo de dinosaurio a la velocidad que yo bebo Cacaolat, que no es precisamente lenta. Eso sí, no descarto que más adelante lleguen nuevas regiones en forma de DLC, gratuitos o de pago.
Para mí, Over the Hill es como el tema de folk y country "Take Me Home, Country Roads" de John Denver: te invita a desconectar de una realidad que aprieta, a sumergirte en su mundo como si el móvil no existiese y a entregarte a la exploración con la curiosidad de quien se echa al camino sin esperar nada. Es colorido, alegre (incluso en los momentos tensos) y tiene una inocencia que reconstituye el alma, y mucho más si te dejas atrapar con amigos. Es un templito indie de seguridad en una industria que parece haber perdido la cabeza. Es una carta de amor muy bonita al género de conducción y el off-road.
¿Recomiendo Over the Hill? Sí, mil y una veces sí. Estoy disfrutando muchísimo de mi aventura y no hay ninguna razón por la que tú, si eres fan de Snowrunner y de este tipo de experiencias pausadas, no vayas a disfrutarlo tanto o más. ¿Cuándo? Pues hoy, ahora mismo. Ya debería estar disponible en Steam. Por mi parte, continuaré jugando poco a poco para completar el 100% de cada mapa y estaré atento a cualquier novedad postlanzamiento. Y en 2027 compraré la versión de PS5.
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