Ante ciertos estrenos que se producen resulta inevitable querer acudir a las salas de cine para disfrutar de las películas con una mayor calidad de imagen y sonido, pero el problema es que los precios de las entradas no han parado de aumentar considerablemente con el paso de los años. Es por ello que resulta comprensible que algunos espectadores solo acudan ante largometrajes que se mueren de ganas de verlos.
Con el fin de revertir esta situación, la cadena de cines Cinesa ha implementado una prueba en algunas de las salas que tiene repartidas por toda España, como por ejemplo Nassica, en Madrid. Eso le ha llevado a basarse en el modelo que ya utilizan en las salas de teatro, lo que supone que los precios de las butacas variarán dependiendo del lugar en el que decidas sentarte.
De esta manera, cuanto más lejos y más céntrico estés situado de la pantalla, más tocará pagar por la entrada, mientras que aquellos que se decanten por las filas situadas más abajo o en los laterales les saldrá más barata. Para que quede mejor reflejado, a la hora de acceder a su página web y acceder a la compra de las entradas, la pantalla dividirá en colores las diferentes butacas para así tener más claro cuáles serán las más caras y las más económicas.
No obstante, desde un punto de vista personal, considero que el plan hace aguas por todas partes y es un tanto sin sentido. Para empezar, aunque cualquier tipo de rebaja siempre es de agradecer profundamente, el precio de las entradas continúa siendo demasiado desorbitado en general, y más si vas a un cine que no forma parte de esta prueba. A su vez, eso sin contar lo que cuestan las palomitas y la bebida si decides adquirir los productos allí mismo y no traerlos de casa, por lo que se te puede ir todo a unos 25 euros por persona.
Además, la diferencia entre ver una película unos centímetros más a la izquierda o a la derecha no es que cambie demasiado la experiencia como para que la diferencia de dinero sea tan elevada en ciertos casos. Para entenderlo mejor, solo tenéis que fijaros en la siguiente imagen en la que os indicamos cuánto cuesta cada asiento.
- Azules (Classic) - 8,40 euros
- Amarillo (Plus) - 11,40 euros
- Naranja (Premium) - 12,40 euros
- Morado (VIP) - 13,60 euros
Pero el mayor problema de este asunto es que es excesivamente fácil hacer la triquiñuela. Sin ir más lejos, la semana pasada fui a ver Backrooms y hubo un grupo de tres personas que se equivocaron con sus asientos hasta en dos ocasiones, que fue algo que me chocó demasiado si tenemos en cuenta que las entradas están numeradas y señalizadas perfectamente. Así, hasta que a la tercera dio la impresión de que se sentaron en tres asientos que vieron libres.
En ese momento no caí por qué se pudieron equivocar. Sin embargo, ahora me hace sospechar que se ha debido al hecho de que alguien puede comprar las entradas más baratas y luego sentarse en sitios mejores y más caros. Mientras estos estén libres, nadie te lo podrá echar en cara ante la falta de seguridad y de acomodadores, porque no sabrán si esa es tu butaca de verdad o no.
Naturalmente, algo así solo es posible si hay muchos asientos libres, ya que suele ser lo más habitual en la mayoría de los casos, porque rara es la vez que una sala se llena más de la mitad. El tiempo dirá qué tal le sale la jugada a Cinesa y si decide implementar esta medida en el resto de cines.
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