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La exageración como elemento diferenciador en los videojuegos

La exageración como elemento diferenciador en los videojuegos
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Leyendo un post en el que el director de '50 Cent: Blood In The Sand' dice que quiere que este título haga por los shooters lo que 'Burnout' hizo en su momento para los títulos de carreras me he puesto a pensar en la eficacia de la exageración como elemento principal de un juego. Un factor que convierte a ciertos juegos en los más divertidos, o casi, de su género.

Eso es lo que hace precisamente 'Burnout', para seguir con el ejemplo puesto: coger los elementos más característicos y divertidos de un género como el de las carreras y exagerarlo hasta sus límites en búsqueda de la máxima diversión.

Explotar ciertos elementos de forma exagerada, como decía, funciona realmente bien. Al menos sobre el papel es algo que tiene que funcionar: si sabemos qué nos divierte de tal o cual género extraigamos esos elementos del resto en un gran ejercicio de abstracción y agigantemos sus rasgos hasta convertirlos en el eje del juego. No nos despistemos con demasiados elementos.

Shadow of the Colossus
El ejemplo más claro de esto, en mi opinión, es 'Shadow of the Colossus'. Este imprescindible título del Team ICO es el mayor exponente de lo que significa enfrentarse a un final boss. Aquellos títulos que cuentan con jefes finales nos los presentan como un elemento más de entre todos los presentes en el juego, destinados a representar ese esfuerzo extra necesario que se le exige al jugador para poder acceder al siguiente nivel.

En 'Shadow of the Colossus' solamente hay jefes finales. Nuestro cometido es acabar con una serie de colosos exageradamente grandes con un solo objetivo final. No hay enemigos menores. No hay misiones secundarias. Sólo jefes finales. Y el resultado, pese a que el título tiene sus detractores, es una obra maestra.

Otros título que exagera las principales características de un género es 'Crackdown'. Hasta el momento de su salida los juegos tipo sandbox no nos habían permitido un nivel de destrucción ni un poder de exploración del entorno tan bestia. Solamente los estratosféricos saltos que el protagonista es capaz de dar o su desmesurada fuerza física a la hora de levantar objetos verdaderamente pesados son una buena muestra.

Retomando el punto de partida del post, y después de este breve repaso por el factor exageración como sinónimo de diversión e incluso innovación, podríamos llegar a la conclusión de que si las intenciones para con '50 Cent: Blood In The Sand' son las de llevar los shooters a un nuevo nivel basándose en esta técnica vamos a tener que seguirle la pista muy de cerca.

Esperemos que así sea y nos encontremos ante una nueva forma de entender un género tan trillado y al que a la vez le quedan tantos recovecos por explorar como es el de los shooters.

Vía | Destructoid

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