He pegado mis primeros cañonazos en Iron Nest: Heavy Turret Simulator y te aseguro que no quieres perderte esta demo del Steam Next Fest

He pegado mis primeros cañonazos en Iron Nest: Heavy Turret Simulator y te aseguro que no quieres perderte esta demo del Steam Next Fest

No solo puedes pegar pepinazos con un cañón que es más grande que un edificio, es que encima lo haces en España

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Iron Nest 1
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Alberto Martín

Editor

Estos días se está celebrando el Steam Next Fest y, aunque no estoy dedicando todo el tiempo que debiera a probar demos, lo cierto es que he dedicado unas cuantas horas a jugar a varias cositas que tengo en mi lista de deseados de Steam. Bendito sea el apartado "Para ti" del evento, que te señala cuáles juegos de los que quieres tienen una demo disponible, porque de lo contrario estaría más perdido que un yharnamita en Anor Londo.

Tengo pendiente hablarte de la demo de The Sinking City 2, pero este artículo va sobre otro igual de peculiar... a su manera. Quizás no lo recuerdes, pero a mediados de mayo te conté que el juego de nombre impronunciable (PVKK: Planetenverteidigungskanonenkommandant) retrasaba su lanzamiento a 2027 y te propuse una alternativa muy similar fechada para 2026: Iron Nest: Heavy Turret Simulator. Pues justamente he probado su demo estos días.

A puro cañonazo imperialista desde mi españita

Iron Nest: Heavy Turret Simulator no tiene misterio. Se trata de un simulador que nos pone en la piel de un operario que debe gestionar y mantener una pieza de artillería pesada móvil del tamaño de un edificio. Lo digo en el sentido más literal, porque el espacio de juego se reduce al interior de la estructura y tu labor es realizar las acciones pertinentes, desde los cálculos hasta cargar los proyectiles, para que el petardazo impacte donde mandan los altos mandos.

Sus desarrolladores, Nick Nieuwoudt y Dominik Latos, han conferido a Iron Nest un estilo artístico llamado dieselpunk (combina la estética, la tecnología y el diseño industrial de la primera mitad del siglo XX) ambientado en España. El rendimiento de la demo es tan impecable como su apartado gráfico y el gameplay, que al principio puede abrumar por su complejidad, es muy sencillo gracias a todas las indicaciones y tutoriales. No tienes que saber de matemáticas ni ser experto en balística, pero ayuda tener nociones básicas: tienes que introducir los grados de giro e inclinación y calcular las distancias en una mesa de guerra.

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Tardas un poco en pillar el rollo de Iron Nest, pero una vez que comprendes cómo operar el cañón y lo que requieren de ti las misiones, disparar se convierte en un proceso relativamente sencillo y extrañamente terapéutico. Los pasos para disparar son siempre los mismos: calcular las medidas en la mesa de guerra, establecer la inclinación y el giro en base a los cálculos, cargar el proyectil y la pólvora, revisar los datos, quitar el seguro y tirar de la palanca. 

La repetición de los preparativos (cuya complejidad aumenta con el progreso) compensa con el diseño del disparo en sí mismo, desde la animación de toda la estructura estremeciéndose por el retroceso hasta el sonido ensordecedor. Su atractivo esencial es similar al de Warhammer 40K: exagerado e innecesariamente desproporcionado. Es la atracción principal de la experiencia, una especie de éxtasis bélico tan satisfactorio como el papel de burbujas, las canastas que no tocan el aro, los cortes limpios y la simetría. Los usuarios de TikTok saben de lo que hablo.

Pero no todo es pegar cañonazos. Iron Nest comparte otra similitud con PVKK: la trama. Cada disparo oculta una historia que se cuenta mediante las órdenes del alto mando y los artículos de prensa que se muestran tras finalizar la misión con éxito. Ahí te das cuenta de que tu pequeño placer bélico responde a un propósito mucho mayor. Eres un engranaje de una maquinaria movida por intereses que no siempre coincidirán con tu brújula moral. Fallar puede implicar la muerte de tus aliados, pero acertar puede llevarse por delante a cientos de civiles inocentes. Porque sí, a veces tus objetivos serán pueblos y ciudades. Y cuando te das cuenta de ese detalle, el proceso de disparar se atraganta y la acción de disparar se torna en placer culpable... o en culpa directamente.

Iron Nest

Iron Nest: Heavy Turret Simulator no es para todo el mundo, pese a que mi recomendación de la demo no contenga filtros. Por muy interesante que sea su propuesta, no deja de ser un simulador que nos limita a la estructura de un cañón pesado. La magia de la experiencia en el disparo, el proceso que te lleva a escuchar el petardazo y sus consecuencias. La demo es gratis. Si te llama lo más mínimo, échale un ojo... pero no me culpes cuando te vuelvas adicto a tirar de la palanca para pegar el petardazo.

  • Nota importante: Suelo grabar todas mis partidas cuando juego una demo para ofrecerte gameplay y capturas propias, pero esta vez OBS me jugó una mala pasada y corrompió más de dos horas de grabación. Disculpa si esta vez no puedo ofrecerte material original. Si tengo tiempo y ganas para rejugar la demo en estos días, prometo actualizar el artículo con (al menos) capturas propias.

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